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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Job 10

1. ESTA mi alma aburrida de mi vida: Daré yo suelta á mi queja sobre mí, Hablaré con amargura de mi alma.

2. Diré á Dios: no me condenes; Hazme entender por qué pleiteas conmigo.

3. ¿Parécete bien que oprimas, Que deseches la obra de tus manos, Y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos?

4. ¿Tienes tú ojos de carne? ¿Ves tú como ve el hombre?

5. ¿Son tus días como los días del hombre, O tus años como los tiempos humanos,

6. Para que inquieras mi iniquidad, Y busques mi pecado,

7. Sobre saber tú que no soy impío, Y que no hay quien de tu mano libre?

8. Tus manos me formaron y me compusieron Todo en contorno: ¿y así me deshaces?

9. Acuérdate ahora que como á lodo me diste forma: ¿Y en polvo me has de tornar?

10. ¿No me fundiste como leche, Y como un queso me cuajaste?

11. Vestísteme de piel y carne, Y cubrísteme de huesos y nervios.

12. Vida y misericordia me concediste, Y tu visitación guardó mi espíritu.

13. Y estas cosas tienes guardadas en tu corazón; Yo sé que esto está cerca de ti.

14. Si pequé, tú me has observado, Y no me limpias de mi iniquidad.

15. Si fuere malo, ¡ay de mí! Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, Estando harto de deshonra, Y de verme afligido.

16. Y subirá de punto, pues me cazas como á león, Y tornas á hacer en mí maravillas.

17. Renuevas contra mí tus plagas, Y aumentas conmigo tu furor, Remudándose sobre mí ejércitos.

18. ¿Por qué me sacaste de la matriz? Habría yo espirado, y no me vieran ojos.

19. Fuera, como si nunca hubiera sido, Llevado desde el vientre á la sepultura.

20. ¿No son mis días poca cosa? Cesa pues, y déjame, para que me conforte un poco.

21. Antes que vaya para no volver, A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;

22. Tierra de oscuridad, lóbrega Como sombra de muerte, sin orden, Y que aparece como la oscuridad misma.

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Job 10

Vv. 1-7.Estando cansado de la vida Job resuelve quejarse, pero no acusa a Dios de injusticia. Aquí hay una oración pidiendo que él sea librado del aguijón de sus aflicciones, que es el pecado. Dios contiende con nosotros cuando nos aflige; cuando contiende con nosotros siempre hay una razón, siendo deseable conocer la razón para arrepentirnos y abandonar el pecado por el cual Dios contiende con nosotros. Pero cuando, como Job, hablamos con amargura de nuestra alma aumentamos la culpa y el sufrimiento. No abriguemos malos pensamientos contra Dios; de ahí en adelante veremos que no había causa para ellos. Job está seguro de que Dios no descubre las cosas ni las juzga como lo hacen los hombres; por tanto, piensa que es extraño que Dios lo siga afligiendo como si debiera tomarse tiempo para inquirir sobre su pecado.


Vv. 8-13.Job parece discutir con Dios como si sólo lo hubiera formado y preservado para la desgracia. Dios nos hizo, no nosotros. ¡Cuán triste es que esos cuerpos sean instrumentos de injusticia, siendo capaces de ser templos del Espíritu Santo! Pero el alma es la vida, el alma es el hombre y esta es dádiva de Dios. Si argumentamos con nosotros mismos como inducción al deber, Dios me hizo y me sostiene, podríamos argumentar en pro de la misericordia: Tú me hiciste, hazme de nuevo; yo soy tuyo, sálvame.


Vv. 14-22.Job no niega que como pecador merece sus sufrimientos; sólo piensa que la justicia se ejecuta en él con rigor peculiar. Su desaliento, incredulidad y malos pensamientos acerca de Dios, se pueden atribuir a tentaciones internas de parte de Satanás, y a la angustia de su alma, sometida a la sensación del desagrado de Dios, a sus pruebas externas, y a vestigios de su depravación. Nuestro Creador, hecho también nuestro Redentor en Cristo, no destruirá la obra de sus manos en ningún creyente humilde; sino lo renueva para santidad a fin de que pueda disfrutar la vida eterna. Si la angustia en la tierra hace que la tumba sea un refugio deseable, ¿cuál será el estado de los que están condenados a la negrura de las tinieblas para siempre? Que todo pecador busque la liberación de ese estado espantoso, y cada creyente agradezca a Jesús que lo haya librado de la ira venidera.



Reina Valera Antigua 1602 (RV1602) o Biblia del Cántaro

Copyright © Public domain

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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