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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Isaías 42

1. HE aquí mi siervo, yo lo sostendré; mi escogido en quien mi alma toma contentamiento: he puesto sobre él mi espíritu, dará juicio á las gentes.

2. No clamará, ni alzará, ni hará oir su voz en las plazas.

3. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare: sacará el juicio á verdad.

4. No se cansará, ni desmayará, hasta que ponga en la tierra juicio; y las islas esperarán su ley.

5. Así dice el Dios Jehová, el Criador de los cielos, y el que los extiende; el que extiende la tierra y sus verduras; el que da respiración al pueblo que mora sobre ella, y espíritu á los que por ella andan:

6. Yo Jehová te he llamado en justicia, y te tendré por la mano; te guardaré y te pondré por alianza del pueblo, por luz de las gentes;

7. Para que abras ojos de ciegos, para que saques de la cárcel á los presos, y de casas de prisión á los que están de asiento en tinieblas.

8. Yo Jehová: este es mi nombre; y á otro no daré mi gloria, ni mi alabanza á esculturas.

9. Las cosas primeras he aquí vinieron, y yo anuncio nuevas cosas: antes que salgan á luz, yo os las haré notorias.

10. Cantad á Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis á la mar, y lo que la hinche, las islas y los moradores de ellas.

11. Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar: canten los moradores de la Piedra, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.

12. Den gloria á Jehová, y prediquen sus loores en las islas.

13. Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo: gritará, voceará, esforzaráse sobre sus enemigos.

14. Desde el siglo he callado, tenido he silencio, y heme detenido: daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.

15. Tornaré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.

16. Y guiaré los ciegos por camino que no sabían, haréles pisar por las sendas que no habían conocido; delante de ellos tornaré las tinieblas en luz, y los rodeos en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.

17. Serán vueltos atrás, y en extremo confundidos, los que confían en las esculturas, y dicen á las estatuas de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.

18. Sordos, oid; y vosotros ciegos, mirad para ver.

19. ¿Quién ciego, sino mi siervo? ¿quién sordo, como mi mensajero que envié? ¿quién ciego como el perfecto, y ciego como el siervo de Jehová,

20. Que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?

21. Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.

22. Mas este es pueblo saqueado y hollado, todos ellos enlazados en cavernas y escondidos en cárceles: son puestos á saco, y no hay quien libre; hollados, y no hay quien diga, Restituid.

23. ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿quién atenderá y escuchará en orden al porvernir?

24. ¿Quién dió á Jacob en presa, y entregó á Israel á saqueadores? ¿No fué Jehová, contra quien pecamos? y no quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.

25. Por tanto derramó sobre él el furor de su ira, y fuerza de guerra; púsole fuego de todas partes, empero no entendió; y encendióle, mas no ha parado mientes.

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Isaías 42

Vv. 1-4.Esta profecía se cumple en Cristo, Mateo xxi, 17. Que nuestras almas confíen y se regocijen en Él; entonces, por amor a Él, el Padre se complacerá con nosotros. El Espíritu Santo no sólo vino; reposó sobre Él y sin medida. Él sufrió pacientemente las contradicciones de los pecadores. Su reino es espiritual; no iba a manifestarse con honores terrenales. Es tierno con los oprimidos por las dudas y temores, como caña cascada; los que son como pábilo humeante, como la mecha de una lámpara recién encendida, que está lista para apagarse de nuevo. No los despreciará ni pondrá sobre ellos más trabajo o más sufrimiento que el que pueden tolerar. Demuestra plenamente la verdad de la santa religión por medio de una larga serie de milagros y por su resurrección. Por el poder de su evangelio y por su gracia fija principios en las mentes de los hombres para hacerlos sabios y justos. Las naciones más distantes esperan su ley, esperan su evangelio y le darán la bienvenida. Si deseamos asegurar nuestra vocación y elección, y que el Padre se complazca en nosotros para siempre, debemos contemplar a Cristo, oírle, creer en Él y obedecerle.


Vv. 5-12.La obra de la redención hace volver al hombre a la obediencia que debe a Dios como su Hacedor. Cristo es la luz del mundo. Por su gracia abre el entendimiento que Satanás ha cegado, y lo pone en libertad de la esclavitud del pecado. El Señor ha sostenido su Iglesia. Ahora hace nuevas promesas que ciertamente serán cumplidas como lo fueron las antiguas. Cuando los gentiles entran a la Iglesia, Él es glorificado en ellos y por ellos. Demos a Dios lo que es suyo, cuidando de no servir a la criatura más que al Hacedor.


Vv. 13-17.El Señor aparecerá con poder y gloria. Gritará al predicar su palabra. Él clamará con fuerza en los ayes del evangelio, que deben ser predicados con las bendiciones del evangelio, para despertar a un mundo dormido. Vencerá por el poder de su Espíritu. Silenciará y avergonzará a los que contradigan y blasfemen su evangelio, y será quitado del camino lo que estorbe su progreso. A los que por naturaleza estaban ciegos, Dios les muestra el camino a la vida y la felicidad por Jesucristo. Ellos son débiles de conocimiento, pero Él convierte en luz las tinieblas. Son débiles en el deber, pero el camino de ellos será simple. A los que introduce en el camino recto, Dios los guía en él. Este pasaje es una profecía y también es aplicable a todo creyente; porque el Señor nunca los dejará ni los abandonará.


Vv. 18-25.Obsérvese el llamado dado a este pueblo, y el carácter que se les dio. Las multitudes se arruinan por no observar lo que no pueden dejar de ver; perecen no por ignorancia, sino por negligencia. El Señor se complace en dar a conocer su justicia. Por sus pecados les saquearon todas sus posesiones. Esto se cumplió completamente en la destrucción de la nación judía. No hay resistencia ni escapatoria de la ira de Dios. Véase el mal que hace el pecado: provoca la ira de Dios. Los que no se humillan por juicios menores deben esperar otros mayores. ¡Ay, cuántos cristianos confesos están ciegos como los paganos entenebrecidos! Mientras el Señor se complazca en salvar pecadores por medio de la justicia de Cristo, glorificará también su justicia castigando a todos los orgullosos despreciativos. Viendo que Dios ha derramado su ira sobre el que fuera su pueblo favorito, debido a sus pecados, temamos, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de nosotros perezca por no haberlo alcanzado.



Reina Valera Antigua 1602 (RV1602) o Biblia del Cántaro

Copyright © Public domain

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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