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Bibliatodo Comentarios

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Comentario Bíblico de Matthew Henry
2 Corintios 3

1. ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos?[1] ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros o de recomendación de vosotros?

2. Nuestras cartas[2] sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres.

3. Y es manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros,[3] escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.[4]

4. Esta confianza la tenemos mediante Cristo para con Dios.

5. No que estemos capacitados para hacer algo por nosotros mismos; al contrario, nuestra capacidad proviene de Dios,

6. el cual asimismo nos capacitó para ser ministros de un nuevo pacto,[5] no de la letra, sino del Espíritu, porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.[6]

7. Si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras[7] fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés[8] a causa del resplandor de su rostro, el cual desaparecería,[9]

8. ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del Espíritu?

9. Si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación,[10]

10. porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente.

11. Si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.

12. Así que, teniendo tal esperanza, actuamos con mucha franqueza,

13. y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de desaparecer.[11]

14. Pero el entendimiento de ellos se embotó, porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo sin descorrer, el cual por Cristo es quitado.[12]

15. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.

16. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo será quitado.[13]

17. El Señor es el Espíritu;[14] y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.[15]

18. Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor,[16] somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen,[17] por la acción del Espíritu del Señor.[18]

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2 Corintios 3

Vv. 1-11.Hasta la apariencia de elogiarse a sí mismo y de buscar el aplauso humano resulta doloroso para la mente espiritual y humilde. Nada es más delicioso para los ministros fieles, o más digno de elogio para ellos, que el éxito de su ministerio demostrado en el espíritu y las vidas de aquellos entre quienes trabaja. La ley de Cristo fue escrita en sus corazones, y el amor de Cristo fue derramado en ellos ampliamente. No fue escrita en tablas de piedras, como la ley de Dios dada a Moisés, sino sobre las tablas de carne del corazón (no carnales, porque la carnalidad connota sensualidad), Ezequiel xxxvi, 26. Sus corazones fueron humillados y ablandados para recibir esta impresión por el poder regenerador del Espíritu Santo. Atribuye toda la gloria a Dios. Recuérdese, que toda nuestra dependencia es del Señor, así toda la gloria le pertenece solo a Él. La letra mata: la letra de la ley es la ministración de muerte; y si nos apoyamos en la pura letra del evangelio, no seremos mejores por hacerlo así: pero el Espíritu Santo da vida espiritual y vida eterna. La dispensación del Antiguo Testamento era ministración de muerte, pero la del Nuevo Testamento, de vida. La ley dio a conocer el pecado, y la ira y maldición de Dios; nos muestra a Dios por sobre nosotros, y un Dios en contra de nosotros; pero el evangelio da a conocer la gracia y a Emanuel Dios con nosotros. En ello se revela la justicia de Dios por fe; y esto nos muestra que el justo vivirá por la fe; esto hace conocer la gracia y la misericordia de Dios por medio de Jesucristo para obtener el perdón de pecados y la vida eterna. El evangelio excede tanto a la ley en gloria que eclipsa la gloria de la dispensación legal. Pero aun el Nuevo Testamento será una letra que mata si se muestra como sólo un sistema o forma, y sin dependencia de Dios Espíritu Santo para dar poder vivificador.


Vv. 12-18.Es deber de los ministros del evangelio usar gran sencillez o claridad para hablar. Los creyentes del Antiguo Testamento tuvieron sólo vistazos nebulosos y pasajeros del glorioso Salvador, y los incrédulos no vieron más allá de la institución externa. Pero los grandes preceptos del evangelio, creer, amar, obedecer, son verdades estipuladas tan claramente como es posible. Toda la doctrina de Cristo crucificado es expuesta tan sencillamente como el lenguaje humano puede hacerlo. Los que vivieron bajo la ley, tenían un velo sobre sus corazones. Este velo es quitado por las doctrinas de la Biblia acerca de Cristo. Cuando una persona se convierte a Dios, entonces es quitado el velo de la ignorancia. La condición de los que disfrutan y creen el evangelio es feliz, porque el corazón es puesto en libertad para correr por los caminos de los mandamientos de Dios. Ellos tienen luz, y con la cara descubierta contemplan la gloria del Señor. Los cristianos deben apreciar y realzar estos privilegios. No debemos descansar sin conocer el poder transformador del evangelio, por la obra del Espíritu, que nos lleva a buscar ser como el carácter y la tendencia del glorioso evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y a la unión con Él. Contemplamos a Cristo como en el cristal de su palabra, y como el reflejo de un espejo hace que brille el rostro, así también brillan los rostros de los cristianos.



Reina Valera 1995

Tomado de la versión Reina-Valera 1995 Reina-Valera 95®© Sociedades Bíblicas Unidas , 1995 Usado con permiso

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit




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