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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Salmos 37

1. Salmo de David. No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

2. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán.

3. Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.

4. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

5. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.

6. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía.

7. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.

8. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.

9. Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

10. Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí.

11. Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz.

12. Maquina el impío contra el justo, Y cruje contra él sus dientes;

13. El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día.

14. Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder.

15. Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.

16. Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores.

17. Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Mas el que sostiene a los justos es Jehová.

18. Conoce Jehová los días de los perfectos, Y la heredad de ellos será para siempre.

19. No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los días de hambre serán saciados.

20. Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros Serán consumidos; se disiparán como el humo.

21. El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.

22. Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos.

23. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino.

24. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano.

25. Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.

26. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición.

27. Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.

28. Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida.

29. Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.

30. La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia.

31. La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán.

32. Acecha el impío al justo, Y procura matarlo.

33. Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren.

34. Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la tierra; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.

35. Vi yo al impío sumamente enaltecido, Y que se extendía como laurel verde.

36. Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; Lo busqué, y no fue hallado.

37. Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.

38. Mas los transgresores serán todos a una destruidos; La posteridad de los impíos será extinguida.

39. Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.

40. Jehová los ayudará y los librará; Los libertará de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.

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Salmos 37

Vv. 1-6.Cuando miramos alrededor vemos el mundo lleno de malhechores que florecen y viven con comodidad. Así se ha visto de antaño, por lo cual no debemos maravillarnos. Por esto somos tentados a angustiarnos, a pensar que es la única gente feliz, y tendemos a hacer como ellos; sin embargo, se nos advierte en contra. La prosperidad exterior se desvanece. Si miramos adelante, con el ojo de la fe, no veremos razón para envidiar al impío. Su lloro y lamento serán eternos. La vida religiosa es confianza proveniente de la fe en el Señor y el cuidado diligente de servirle conforme a su voluntad. No es confiar en Dios, sino tentarlo, no tomar conciencia de nuestro deber para con Él. La vida del hombre no consiste en su abundancia, sino en tener el alimento suficiente para ti. Esto es más de lo que merecemos y basta para el que va al cielo. Deleitarse en Dios es tanto un privilegio como un deber. Él no ha prometido complacer los apetitos del cuerpo y los humores de la fantasía, sino los deseos del alma renovada y santificada. ¿Cuál es el deseo del corazón de un hombre bueno? Es conocer y amar y servir a Dios. Encomienda a Jehová tu camino; entrega tu camino al Señor, se puede leer. Echa tu carga sobre el Señor, la carga de tu preocupación. Debemos descargarnos nosotros mismos, no afligirnos ni quedarnos perplejos con pensamientos sobre cosas futuras, sino referirlos a Dios. Presenta en oración tu caso y todas tus preocupaciones ante el Señor y confía en Él. Debemos cumplir nuestro deber y, luego, dejarlo a Dios. La promesa es muy dulce: Él hará que ocurra lo que le encomendaste, sea lo que sea.


Vv. 7-20.Satisfagámonos con que Dios hará que todo obre para nuestro bien. No nos agitemos por lo que vemos en este mundo. Un espíritu afanoso, descontento está expuesto a muchas tentaciones. Porque en todos los aspectos, lo poco que se asigna al justo, es más consolador y provechoso que todas las riquezas mal obtenidas y engañosas de los impíos. Viene de una mano de amor especial. Dios provee abundantemente y bien, no sólo para sus siervos que trabajan, sino para sus siervos que esperan. Tienen lo que es mejor que la riqueza, paz mental, paz con Dios, y entonces, paz en Dios; esa paz que el mundo no puede dar y el mundo no puede tener . Dios conoce los días del creyente. Nada de la obra de un día quedará sin recompensa. Su tiempo en la tierra se cuenta por días, que pronto terminará la cuenta; pero la felicidad celestial será para siempre. Esto será un verdadero sustento para los creyentes en las épocas malas. Quienes descansan sobre la Roca de los siglos, no tienen razón para envidiar al malo su apoyo en cañas cascadas.


Vv. 21-33.El Señor nuestro Dios requiere que actuemos con justicia y demos a todos lo debido. Gran pecado es que los que pueden, nieguen el pago de deudas justas; gran miseria es no poder pagarlas. El que es verdaderamente misericordioso siempre será misericordioso. Debemos abandonar nuestros pecados; aprender a hacer el bien y aferrarnos a eso. Esta es la verdadera religión. La bendición de Dios es el manantial, la dulzura, y la seguridad de todos nuestros placeres terrenales. Y si estamos seguros de esto, no estamos seguros de que no nos faltará bien alguno en este mundo. Por su gracia y por el Espíritu Santo, Él dirige los pensamientos, los afectos y los designios de los hombres buenos. Por su providencia Él pasa por encima de los hechos como para hacer sencillo el camino de ellos. No siempre les muestra un tramo extenso de su camino, sino que los guía paso a paso, como se guían los niños. Dios los guardará de ser destruidos por sus caídas, sea en pecado o en problemas, aunque la caída en pecado será sumamente dolorosa. Pocos, si es que hay alguien, han conocido a un creyente coherente, o a sus hijos, reducido a una desesperada y miserable necesidad. Dios no abandona en la aflicción a sus santos; y sólo el justo habitará por siempre en el cielo; esa será su morada eterna. Un hombre bueno puede caer en las manos de un mensajero de Satanás y ser dolorosamente afectado, pero Dios no lo dejará en las manos de su enemigo.


Vv. 34-40.El deber es nuestro y debemos ocuparnos de él; pero los acontecimientos son de Dios, debemos dejar en sus manos disposición de ellos. -¡Qué cuadro impactante es el de los versículos 35, 36, acerca de más de uno de los prósperos enemigos de Dios! Pero Dios destruye notablemente los proyectos de los impíos prósperos, especialmente de los perseguidores. Nadie es perfecto en sí mismo, pero los creyentes lo son en Cristo Jesús. Si todos los días de los santos continúan siendo tenebrosos y nublados, su día de morir puede resultar consolador y ponerse brillante su sol. O si deben ponerse bajo una nube, de todos modos su estado futuro será de paz perdurable. La salvación del justo será obra del Señor. Él los ayudará a cumplir sus deberes, a llevar sus cargas; les ayudará a soportar bien sus problemas, y lograr el bien a través de ellos, y en el tiempo debido, los librará de sus problemas. Entonces que los pecadores se alejen del mal y hagan el bien; que se arrepientan, abandonen el pecado, y confíen en la misericordia de Dios por medio de Jesucristo. Tomen ellos su yugo sobre sí y aprendan de Él, para que puedan habitar por siempre en el cielo. Notemos las escenas finales de diferentes personajes, y siempre dependamos de la misericordia de Dios.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit