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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Romanos 11

1. Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.

2. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo:

3. Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?

4. Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.

5. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.

6. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.

7. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos;

8. como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.

9. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, En tropezadero y en retribución;

10. Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y agóbiales la espalda para siempre.

11. Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.

12. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?

13. Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,

14. por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.

15. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?

16. Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.

17. Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,

18. no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

19. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.

20. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

21. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.

22. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.

23. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.

24. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

25. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;

26. y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad.

27. Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados.

28. Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.

29. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.

30. Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,

31. así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.

32. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

33. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

34. Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?

35. ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

36. Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

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Romanos 11

Vv. 1-10.Hubo un remanente escogido de judíos creyentes que tuvo justicia y vida por fe en Jesucristo. Estos fueron preservados conforme a la elección de gracia. Si entonces esta elección era de gracia, no podía ser por obras, sean hechas o previstas. Toda disposición verdaderamente buena en una criatura caída debe ser efecto, por tanto, no puede ser causa, de la gracia de Dios otorgada a ella. La salvación de principio a fin debe ser de gracia o de deuda. Estas cosas se contradicen entre sí, tanto que no pueden fundirse. Dios glorifica su gracia cambiando los corazones y los temperamentos de los rebeldes. ¡Entonces, cómo debieran admirarlo y alabarlo! -La nación judía estaba como en un profundo sueño sin conocer su peligro ni interesarse al respecto; no tienen conciencia de necesitar al Salvador o de estar al borde de su destrucción eterna. Habiendo predicho por el Espíritu los sufrimientos de Cristo infligidos por su pueblo, David predice los terribles juicios de Dios contra ellos por eso, Salmo lxix. Esto nos enseña a entender otras oraciones de David contra sus enemigos; estas son profecías de los juicios de Dios, no expresiones de su propia ira. Las maldiciones divinas obran por largo tiempo y tenemos nuestros ojos ensombrecidos si nos inclinamos ante la mentalidad mundana.


Vv. 11-21.El evangelio es la riqueza más grande en todo lugar donde esté. Por tanto, así como el justo rechazo de los judíos incrédulos fue la ocasión para que una multitud tan inmensa de gentiles se reconciliara con Dios, y tuviera paz con Él, la futura recepción de los judíos en la Iglesia significará un cambio tal que se parecerá a la resurrección general de los muertos en pecado a una vida de justicia. Abraham era la raíz de la Iglesia. Los judíos eran ramas de este árbol hasta que, como nación, rechazaron al Mesías; después de eso, su relación con Abraham y Dios fue cortada. Los gentiles fueron injertados en este árbol en lugar de ellos, siendo admitidos en la Iglesia de Dios. Hubo multitudes hechas herederos de la fe, de la santidad y de la bendición de Abraham. El estado natural de cada uno de nosotros es ser silvestre por naturaleza. La conversión es como el injerto de las ramas silvestres en el buen olivo. El olivo silvestre se solía injertar en el fructífero cuando éste empezaba a decaer, entonces no sólo llevó fruto, sino hizo revivir y florecer al olivo decadente. Los gentiles, de pura gracia, fueron injertados para compartir las ventajas. Por tanto, debían cuidarse de confiar en sí mismos y de toda clase de orgullo y ambición; no fuera a ser que teniendo sólo una fe muerta y una profesión de fe vacía, se volvieran contra Dios y abandonaran sus privilegios. Si permanecemos es absolutamente por la fe; somos culpables e incapaces en nosotros mismos y tenemos que ser humildes, estar alertas, temer engañarnos con el yo, o de ser vencido por la tentación. No sólo tenemos que ser primero justificados por fe, pero debemos mantenernos hasta el final en el estado justificado sólo por fe, aunque por una fe que no está sola sino que obra por amor a Dios y el hombre.


Vv. 22-32.Los juicios espirituales son los más dolorosos de todos los juicios; de estos habla aquí el apóstol. La restauración de los judíos, en el curso de los acontecimientos, es mucho menos improbable que el llamamiento a los gentiles para ser los hijos de Abraham; y aunque ahora otros posean estos privilegios, no impedirá que sean admitidos de nuevo. Por rechazar el evangelio y por indignarse por la predicación a los gentiles, los judíos se volvieron enemigos de Dios; aunque aún son favorecidos por amor de sus padres piadosos. Aunque en la actualidad son enemigos del evangelio, por su odio a los gentiles, cuando llegue el tiempo de Dios, eso no existirá más, y el amor de Dios por sus padres será recordado. La gracia verdadera no procura limitar el favor de Dios. Los que hallan misericordia deben esforzarse para que por su misericordia otros también puedan alcanzar misericordia. No se trata de una restauración en que los judíos vuelvan a tener su sacerdocio, el templo y las ceremonias nuevamente; a todo esto se puso fin; pero van a ser llevados a creer en Cristo, el Mesías verdadero, al cual crucificaron; van a ser llevados a la iglesia cristiana y se volverá un solo redil con los gentiles, sometidos a Cristo el gran Pastor. Las cautividades de Israel, su dispersión, y el hecho de ser excluidos de la iglesia son emblemas de los correctivos para los creyentes por hacer lo malo; el cuidado continuo del Señor para su pueblo, y la misericordia final y la bendita restauración concebida para ellos, muestra la paciencia y el amor de Dios.


Vv. 33-36.El apóstol Pablo conocía los misterios del reino de Dios tan bien como ningún otro hombre; sin embargo, se reconoce impotente; desesperando por llegar al fondo, se sienta humildemente en el borde y adora lo profundo. Los que más saben en este estado imperfecto, sienten más su debilidad. No es sólo la profundidad de los consejos divinos sino las riquezas, la abundancia de lo que es precioso y de valor. Los consejos divinos son completos; no sólo tienen profundidad y altura, sino anchura y longitud, Efesios iii, 18, y eso sobrepasa a todo conocimiento. Hay vasta distancia y desproporción entre Dios y el hombre, entre el Creador y la criatura, que por siempre nos impide conocer sus caminos. ¿Qué hombre le enseñará a Dios cómo gobernar al mundo? El apóstol adora la soberanía de los consejos divinos. Todas las cosas de cielo y tierra, especialmente las que se relacionan con nuestra salvación, que corresponden a nuestra paz, son todas de Él por la creación, por medio de Él por la providencia, para que al final sean para Él. De Dios como Manantial y Fuente de todo; por medio de Cristo, para Dios como fin. Estas incluyen todas las relaciones de Dios con sus criaturas; si todos somos de Él, y por Él, todos seremos de Él y para Él. Todo lo que comienza, que su fin sea la gloria de Dios; adorémosle especialmente cuando hablamos de los consejos y acciones divinas. Los santos del cielo nunca discuten; siempre alaban.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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