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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Proverbios 6

1. Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, Si has empeñado tu palabra a un extraño,

2. Te has enlazado con las palabras de tu boca, Y has quedado preso en los dichos de tus labios.

3. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, Ya que has caído en la mano de tu prójimo; Vé, humíllate, y asegúrate de tu amigo.

4. No des sueño a tus ojos, Ni a tus párpados adormecimiento;

5. Escápate como gacela de la mano del cazador, Y como ave de la mano del que arma lazos.

6. Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio;

7. La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor,

8. Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

9. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

10. Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo;

11. Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.

12. El hombre malo, el hombre depravado, Es el que anda en perversidad de boca;

13. Que guiña los ojos, que habla con los pies, Que hace señas con los dedos.

14. Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo; Siembra las discordias.

15. Por tanto, su calamidad vendrá de repente; Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.

16. Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma:

17. Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente,

18. El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal,

19. El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos.

20. Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre;

21. Atalos siempre en tu corazón, Enlázalos a tu cuello.

22. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; Hablarán contigo cuando despiertes.

23. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,

24. Para que te guarden de la mala mujer, De la blandura de la lengua de la mujer extraña.

25. No codicies su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos;

26. Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan; Y la mujer caza la preciosa alma del varón.

27. ¿Tomará el hombre fuego en su seno Sin que sus vestidos ardan?

28. ¿Andará el hombre sobre brasas Sin que sus pies se quemen?

29. Así es el que se llega a la mujer de su prójimo; No quedará impune ninguno que la tocare.

30. No tienen en poco al ladrón si hurta Para saciar su apetito cuando tiene hambre;

31. Pero si es sorprendido, pagará siete veces; Entregará todo el haber de su casa.

32. Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; Corrompe su alma el que tal hace.

33. Heridas y vergüenza hallará, Y su afrenta nunca será borrada.

34. Porque los celos son el furor del hombre, Y no perdonará en el día de la venganza.

35. No aceptará ningún rescate, Ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.

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Proverbios 6

Vv. 1-5.Si vivimos según nos dirige la palabra de Dios, encontraremos que es provechosa aun en este mundo presente. Somos mayordomos de nuestra sustancia material y tenemos que responder al Señor por la manera en que disponemos de ella; es malo desperdiciarla con precipitación o en planes que nos enreden en dificultades y tentaciones. El hombre nunca debe ser aval por más de lo que es capaz y está dispuesto a pagar, y puede permitirse pagar sin dañar a su familia; debe considerar cada suma de dinero por la cual esté comprometido como si fuera deuda propia. Si debemos poner todo este cuidado para que sean perdonadas nuestras deudas con los hombres, mucho más para obtener perdón de Dios. Humíllate ante Él; asegúrate de Cristo como Amigo tuyo que presente defensa por ti; ora fervorosamente que tus pecados sean perdonados, y que puedas ser resguardado de hundirte en el abismo.


Vv. 6-11.La diligencia en los negocios es la sabiduría y el deber de todo hombre; no tanto para obtener riqueza mundana, sino para no ser una carga para los demás, ni un escándalo para la iglesia. Las hormigas son más diligentes que los hombres perezosos. Podemos aprender sabiduría de los insectos más viles y ser avergonzados por ellos. Los hábitos de la indolencia e indulgencia crecen en la gente. Así la vida se precipita al desperdicio; y la pobreza, aunque primero distante, se acerca paulatinamente, como un viajero y, cuando llega, es como un hombre armado, demasiado fuerte para ser resistido. Todo esto puede aplicarse a las preocupaciones de nuestras almas. ¡Cuántos aman su dormir de pecado, y sus sueños de felicidad mundana! ¿No procuraremos despertar a los tales? ¿No pondremos diligencia para asegurar nuestra propia salvación?


Vv. 12-19.Si los perezosos deben ser condenados, que nada hacen, mucho más los que hacen todo el mal que pueden. Obsérvese cómo se describe a tal hombre: Dice y hace todo astutamente y con intenciones. Su ruina vendrá sin advertencia y sin alivio. Aquí hay una lista de cosas que Dios abomina. Son pecados especialmente provocadores para Dios los que son dañinos para el bienestar de la vida humana. Debemos odiar en nosotros lo que Dios odia; es nada odiarlas en los demás. Desechemos todas esas costumbres, y velemos y oremos contra ellas; evitemos con marcada desaprobación, a todos los culpables de ellas, cualquiera sea su rango.


Vv. 20-35.La palabra de Dios tiene algo que decirnos sobre todas las ocasiones. Que la reprensión fiel nunca nos incomode. Cuando considaremos cuánto abunda este pecado, cuán odioso es el adulterio en su propia naturaleza, qué mala consecuencia trae, y cuán ciertamente destruye la vida espiritual en el alma, no nos asombra que las advertencias en su contra sean repetidas tan a menudo. Notemos los temas de este capítulo. Recordemos a quien voluntariamente se hizo nuestro fiador cuando nosotros éramos extraños y enemigos, ¿y los cristianos, con las perspectivas, motivos y ejemplos que tienen, serán perezosos y negligentes? ¿Descuidaremos lo que agrada a Dios y lo que Él recompensa bondadosamente? Vigilemos muy de cerca cada sentido por el cual puede entrar veneno a nuestras mentes o afectos.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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