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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Proverbios 4

1. Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura.

2. Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley.

3. Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre.

4. Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás.

5. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;

6. No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará.

7. Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.

8. Engrandécela, y ella te engrandecerá; Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.

9. Adorno de gracia dará a tu cabeza; Corona de hermosura te entregará.

10. Oye, hijo mío, y recibe mis razones, Y se te multiplicarán años de vida.

11. Por el camino de la sabiduría te he encaminado, Y por veredas derechas te he hecho andar.

12. Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, Y si corrieres, no tropezarás.

13. Retén el consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida.

14. No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos.

15. Déjala, no pases por ella; Apártate de ella, pasa.

16. Porque no duermen ellos si no han hecho mal, Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno.

17. Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos;

18. Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

19. El camino de los impíos es como la oscuridad; No saben en qué tropiezan.

20. Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones.

21. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón;

22. Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo.

23. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

24. Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios.

25. Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.

26. Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos.

27. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.

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Proverbios 4

Vv. 1-13.Debemos considerar a nuestros maestros como nuestros padres; aunque la instrucción conlleva en sí reproche y corrección, acojámosla bien. Los padres de Salomón lo amaban, por tanto, le enseñaron. Los hombres sabios y buenos, en toda época del mundo, y rango de la sociedad, concuerdan en que la sabiduría verdadera consiste en obediencia, y está unida a la felicidad. Consigue sabiduría, esfuérzate hasta el dolor por ella. Domina tus corrupciones; esfuérzate más por esto que por la riqueza de este mundo. El interés en la salvación de Cristo es necesario. Esta sabiduría es la única cosa necesaria. Un alma sin sabiduría ni gracia verdadera es un alma muerta. ¡Cuán pobres, despreciables y desgraciados son los que, con toda su riqueza y poder, mueren sin tener entendimiento, sin Cristo, sin esperanza, y sin Dios! Escuchemos los dichos de Aquel que tiene palabras de vida eterna. Así, nuestra senda será sencilla ante nosotros; tomando y manteniendo firme la instrucción evitaremos ser angustiados o tropezar.


Vv. 14-27.El camino de los hombres malos parece agradable y el camino más cercano para conseguir alguna finalidad; pero es un camino malo y terminará mal; si amas a tu Dios y a tu alma, evítalo. No se dice: manténte a la distancia debida sino a una gran distancia; nunca pienses que puedes llegar suficientemente lejos de esto. El camino del justo es luz: Cristo es su Camino y Él es la Luz. Los santos no serán perfectos hasta que lleguen al cielo, pero ahí brillarán como el sol en su fuerza. El camino del pecado es tinieblas. El camino del impío es tenebroso, por tanto, peligroso; ellos caen en pecado, pero no saben cómo evitarlo. Se meten en problemas, pero nunca tratan de saber si Dios contiende con ellos, ni cuál será el fin de ello. Este el camino que se nos insta a evitar. Oír atentamente la palabra de Dios es buena señal de la obra de gracia empezada en el corazón y un buen medio de seguir realizándola. En la palabra de Dios hay un remedio apropiado para todas las enfermedades del alma. Guarda tu corazón con toda diligencia. Debemos poner estricta vigilancia a nuestras almas; impedir que nuestros corazones infieran dolor y sean heridos. Se da una buena razón: porque de ahí surgen los asuntos de la vida. Por sobre todo, debemos buscar del Señor Jesús el agua viva, el Espíritu santificador, que brota para vida eterna. Así seremos capacitados para eliminar una boca perversa y labios pervertidos; nuestros ojos serán vueltos de contemplar la vanidad, mirando derecho adelante y andando por la regla de la palabra de Dios, yendo en los pasos de nuestro Señor y Amo. Señor, perdona el pasado y capacítamos para seguirte más de cerca durante el tiempo venidero.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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