x

Bibliatodo Comentarios

Anuncios


Comentario Bíblico de Matthew Henry
Lucas 19

1. Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.

2. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,

3. procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.

4. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.

5. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.

6. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.

7. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.

8. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.

9. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

10. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

11. Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

12. Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

13. Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

14. Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

15. Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

16. Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

17. El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

18. Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.

19. Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.

20. Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;

21. porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

22. Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

23. ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?

24. Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

25. Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

26. Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

27. Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.

28. Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.

29. Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos,

30. diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo.

31. Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita.

32. Fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.

33. Y cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?

34. Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita.

35. Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima.

36. Y a su paso tendían sus mantos por el camino.

37. Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto,

38. diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!

39. Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos.

40. El, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.

41. Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,

42. diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.

43. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán,

44. y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.

45. Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él,

46. diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

47. Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.

48. Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.

×
Lucas 19

Vv. 1-10.Los que, como Zaqueo, desean sinceramente ver a Cristo, vencerán cualquier obstáculo y se esforzarán para verlo. Cristo ofrece visita a la casa de Zaqueo. Donde Cristo va, abre el corazón y lo inclina a recibirlo. El que quiere conocer a Cristo, será conocido de Él. Aquellos a quienes Cristo llama, deben humillarse y descender. Bien podemos recibir con gozo al que trae todo lo bueno consigo. Zaqueo públicamente dio pruebas de haber llegado a ser un verdadero convertido. No busca ser justificado por sus obras como el fariseo, pero por sus buenas obras demostrará la sinceridad de su fe y el arrepentimiento por la gracia de Dios. Zaqueo es considerado feliz, ahora que se volvió del pecado a Dios. Ahora que es salvo de sus pecados, de su culpa, del poder de ellos, son suyos todos los beneficios de la salvación. Cristo ha venido a su casa, y donde Cristo va, lleva consigo la salvación. Vino a este mundo perdido a buscarlo y salvarlo. Su objetivo era salvar, donde no había salvación en ningún otro. Él busca a los que no lo buscan y ni preguntan por Él.


Vv. 11-27.Esta parábola es como la de los talentos, Mateo xxv. A los que son llamados a Cristo, les provee los dones necesarios para su actividad; y espera servicio de aquellos a los que da poder. La manifestación del Espíritu es dada a todo hombre para que la aproveche, 1 Corintios xii, 7. Como cada uno ha recibido el don, que lo ministre, 1 Pedro iv, 10. El relato requerido recuerda el de la parábola de los talentos; y señala el castigo de los enemigos jurados de Cristo, y el de los falsos profesantes. La diferencia principal está en que la mina dada a cada uno parece apuntar a la dádiva del evangelio, que es la misma para todos los que lo oyen; pero los talentos repartidos en más y en menos, parecen indicar que Dios da diferentes capacidades y ventajas a los hombres, por las cuales puedan mejorar de manera diferente este don único del evangelio.


Vv. 28-40.Cristo tiene dominio sobre todas las criaturas y puede usarlas como le plazca. Tiene los corazones de todos los hombres bajo su ojo y en su mano. Los triunfos de Cristo, y las jubilosas alabanzas de sus discípulos, afligen a los orgullosos fariseos que son enemigos suyos y de su reino. Como Cristo desprecia el desdén de los soberbios, acepta las alabanzas del humilde. Los fariseos quisieron silenciar las alabanzas a Cristo, pero no pueden puesto que Dios puede levantar hijos para Abraham aun de las piedras, y volver el corazón de piedra hacia Él, para sacar alabanza de las bocas de los niños. ¡Cómo van a ser los sentimientos de los hombres cuando el Señor regrese en gloria a juzgar el mundo!


Vv. 41-48.¿Quién puede contemplar al santo Jesús mirando anticipadamente las miserias que aguardaban a sus asesinos, llorando por la ciudad donde se iba a derramar su sangre preciosa, y no ver que la imagen de Dios en el creyente consiste en gran medida en buena voluntad y compasión? Por cierto no pueden ser buenos los que toman las doctrinas de la verdad en forma tal que se endurecen hacia su prójimo pecador. Cada uno recuerde que, pese a que Jesús lloró por Jerusalén, va a ejecutar una venganza espantosa en ella. Aunque no se goce en la muerte del pecador, con toda seguridad hará que se concreten sus amenazas temibles en los que rechazaron su salvación. El Hijo de Dios no lloró con lágrimas vanas y sin causa, por un asunto liviano ni por sí mismo. Él conoce el valor de las almas, el peso de la culpa y cuánto oprime y hunde a la humanidad. Venga entonces Él y limpie nuestros corazones por Su Espíritu, de todo eso que lo contamina. Que los pecadores en todo lugar presten atención a las palabras de verdad y salvación.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



Anuncios