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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Juan 13

1. Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

2. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,

3. sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,

4. se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.

5. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

6. Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?

7. Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

8. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

9. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.

10. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

11. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

12. Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?

13. Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.

14. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

15. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

16. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.

17. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

18. No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.

19. Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy.

20. De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

21. Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.

22. Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba.

23. Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.

24. A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba.

25. El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?

26. Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón.

27. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.

28. Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.

29. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres.

30. Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.

31. Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.

32. Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará.

33. Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.

34. Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

35. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

36. Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después.

37. Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.

38. Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.

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Juan 13

Vv. 1-17.Nuestro Señor Jesús tiene un pueblo en el mundo que es suyo; los compró y pagó caro por ellos, y los puso aparte para sí; ellos se rinden a Él como pueblo peculiar. A los que Cristo ama, los ama hasta lo sumo. Nada puede separar del amor de Cristo al creyente verdadero. No sabemos cuando llegará nuestra hora, por eso, lo que tenemos que hacer como preparativo constante para ella, nunca debe quedar sin hacer. No podemos saber qué camino de acceso a los corazones de los hombres tiene el diablo, pero algunos pecados son tan excesivamente pecaminosos, y es tan poca la tentación a ellos de parte del mundo y la carne, que es evidente que vienen directamente de parte de Satanás. Jesús lavó los pies de los discípulos para enseñarnos a pensar que nada nos rebaja si podemos fomentar la gloria de Dios y el bien de nuestros hermanos. Debemos dirigirnos al deber y dejar de lado todo lo que impida lo que tenemos que hacer. Cristo lavó los pies de los discípulos para representarles el valor del lavado espiritual, y la limpieza del alma de las contaminaciones del pecado. Nuestro Señor Jesús hace muchas cosas cuyo significado ni sus discípulos saben en el presente, pero lo sabrán después. Al final vemos qué era lo bueno de los hechos que parecían peores. No es humildad, sino incredulidad rechazar la oferta del evangelio como si fueran demasiado ricos para que sea para nosotros o noticia demasiado buena para ser cierta. Todos los que son espiritualmente lavados por Cristo tienen parte en Él, y solamente ellos. A todos los que Cristo reconoce y salva, los justifica y santifica. Pedro se somete más de lo requerido; ruega ser lavado por Cristo. ¡Cuán ferviente es por la gracia purificadora del Señor Jesús, y el efecto total de ella, hasta en sus manos y cabeza! Los que desean verdaderamente ser santificados, desean ser santificados por completo, y que sea purificado todo el hombre, en todas sus partes y poderes. El creyente verdadero es así lavado cuando recibe a Cristo para su salvación. Entonces, véase cuál debe ser el afán diario de quienes, por gracia, están en un estado justificado, esto es, lavar sus pies; limpiar la culpa diaria, y estar alertas contra toda cosa contaminante. Esto debe hacernos sumamente cautos. Desde el perdón de ayer debemos ser fortalecidos contra la tentación de este día. Cuando se descubren hipócritas, no debe ser sorpresa ni causa de tropiezo para nosotros. Fijaos en la lección que enseña aquí Cristo. Los deberes son mutuos; debemos aceptar ayuda de nuestros hermanos y debemos darles ayuda. Cuando vemos que nuestro Maestro sirve, no podemos sino ver cuán inconveniente es dominar para nosotros. Y el mismo amor que llevó a Cristo a rescatar y reconciliar a sus discípulos, cuando eran enemigos, aún influye sobre Él.


Vv. 18-30.Nuestro Señor había hablado, a menudo, de sus sufrimientos y muerte, sin esa turbación de espíritu como la que ahora devela cuando habla de Judas. Los pecados de los cristianos son la tristeza de Cristo. No tenemos que limitar nuestra atención a Judas. La profecía de su traición puede aplicarse a todos los que participan de las misericordias de Dios, y las reciben con ingratitud. Véase al infiel que sólo mira las Escrituras con el deseo de quitarles su autoridad y destruir su influencia; al hipócrita que profesa creer las Escrituras, pero no se gobierna por ellas; y al apóstata que se aleja de Cristo por una nadería. Así, pues, la humanidad, sustentada por la providencia de Dios, luego de comer pan con Él, ¡alza contra Él su calcañar! Judas salió como uno cansado de Jesús y de sus apóstoles. Aquellos cuyas obras son malas aman las tinieblas más que la luz.


Vv. 31-35.Cristo había sido glorificado en muchos milagros que obró, pero habla de ser glorificado, ahora, en sus sufrimientos, como si eso fuera más que todas sus otras glorias en su estado de humillación. Así fue hecha satisfacción por el mal hecho a Dios por el pecado del hombre. No podemos seguir ahora a nuestro Señor a su dicha celestial, pero si creemos verdaderamente en Él, lo seguiremos en el más allá; mientras tanto, debemos esperar su tiempo y hacer su obra. Antes que Cristo dejara a los discípulos, les daría un nuevo mandamiento. Ellos tenían que amarse unos a otros por amor a Cristo y, conforme a su ejemplo, buscar lo que beneficie al prójimo, y fomente la causa del evangelio, como un solo cuerpo animado por una sola alma. Este mandamiento aún parece nuevo para muchos profesantes. En general, los hombres notan cualquiera otra palabra de Cristo antes que estas. Por esto se revela, si los seguidores de Cristo no se demuestran amor unos a otros, dan causa para sospechar de su sinceridad.


Vv. 36-38.Pedro pasó por alto lo que Cristo dijo sobre el amor fraternal, pero habló de aquello sobre lo cual Cristo los mantuvo ignorantes. Común es tener más celo por saber cosas secretas, que corresponden sólo a Dios, que por cosas reveladas que nos corresponden a nosotros y a nuestros hijos; tener más deseo de satisfacer nuestra curiosidad que dirigir nuestra conciencia; saber qué se hace en el cielo más de lo que debemos hacer para llegar allá. ¡Qué pronto se deja de hablar sobre lo que es claro y edificante, mientras se sigue el debate dudoso como lucha interminable de palabras! Somos dados a tomar mal que nos digan que no podemos hacer esto o aquello, aunque sin Cristo nada podemos hacer. Cristo nos conoce mejor que nosotros mismos, y tiene muchas maneras de descubrir a los que ama, y esconder el orgullo para ellos. Dediquémonos a mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, a amarnos fervientemente unos a otros con corazón puro, y a andar humildemente con nuestro Dios.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit