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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Isaías 44

1. Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.

2. Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.

3. Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;

4. y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.

5. Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel.

6. Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.

7. ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.

8. No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.

9. Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden.

10. ¿Quién formó un dios, o quién fundió una imagen que para nada es de provecho?

11. He aquí que todos los suyos serán avergonzados, porque los artífices mismos son hombres. Todos ellos se juntarán, se presentarán, se asombrarán, y serán avergonzados a una.

12. El herrero toma la tenaza, trabaja en las ascuas, le da forma con los martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y se desmaya.

13. El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa.

14. Corta cedros, y toma ciprés y encina, que crecen entre los árboles del bosque; planta pino, que se críe con la lluvia.

15. De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno, y cuece panes; hace además un dios, y lo adora; fabrica un ídolo, y se arrodilla delante de él.

16. Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Oh! me he calentado, he visto el fuego;

17. y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi Dios eres tú.

18. No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.

19. No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol?

20. De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?

21. Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi siervo eres. Yo te formé, siervo mío eres tú; Israel, no me olvides.

22. Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.

23. Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado.

24. Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo;

25. que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.

26. Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré;

27. que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré secar;

28. que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.

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Isaías 44

Vv. 1-8.Aquí se llama “Jesurún”a Israel, lo que significa “el justo”. Sólo tales son verdaderos israelitas en quienes no hay engaño. Dios reconoce a los que le sirven. Él los ayuda en las dificultades y en sus servicios. El agua es símbolo del Espíritu Santo; como el agua refresca, limpia y fertiliza la tierra, así hacen sus influencias en el alma. El don del Espíritu Santo es la gran bendición, el abundante derramamiento de lo que Dios guardó para los postreros días. Donde Dios da su Espíritu, dará todas las demás bendiciones. Por ello habrá un gran crecimiento de la Iglesia; así será difundida a lugares distantes. ¿Había otra Roca o Protector que pudiera defenderlos? Nadie más podía predecir estas cosas venideras de las cuales daba noticia Dios a través de sus profetas. Todo fue puesto en orden en los anuncios y en los propósitos divinos. ¿Podía otro haberlo hecho así? ¿Quién se puede comparar con el Redentor y Rey de Israel?


Vv. 9-20.Se describe la confección de imágenes para denunciar la necedad de los idólatras. Aunque un hombre había usado parte de un leño para el fuego, caía ante una imagen hecha del resto, orando que lo librara. El hombre deshonra enormemente a Dios cuando lo representa conforme a la imagen del hombre. Satanás ciega los ojos de los incrédulos, causando razonamientos absurdos en materia de religión. Sea que los hombres busquen felicidad en cosas mundanas o corran a la incredulidad, superstición o cualquier otro falso sistema, se alimentan de cenizas. Un corazón engañado por el orgullo, el amor del pecado, y el alejamiento de Dios desvía a los hombres de su santa verdad y adoración. Mientras los afectos sean depravados, el hombre se aferra de la mentira como a su mejor tesoro. ¿Están nuestros corazones puestos en la riqueza del mundo y en sus placeres? Ciertamente resultarán ser mentira. Si confiamos en las profesiones y obras externas, como si pudieran salvarnos, nos engañamos. La sospecha de uno mismo es el primer paso para librarse de sí mismo. El que entregue su alma debe cuestionar su conciencia, ¿no hay una mentira en mi diestra?


Vv. 21-28.Vuélvete a mí. Es la gran preocupación de los que se han descarriado de Dios, como los judíos de antes, para apresurar su retorno a Él. La obra de redención hecha a nuestro favor por Cristo, exhorta a tener esperanza de todas sus bendiciones. Nuestras transgresiones y nuestros pecados son como una nube espesa entre cielo y tierra: los pecados nos separan de Dios; amenazan una tormenta de ira. Cuando Dios perdona, borra el pecado, disipa la nube, esa nube densa, de modo que el camino al cielo quede abierto otra vez. La nube la dispersa el Sol de justicia; se va completamente. El consuelo que fluye al alma cuando el pecado es perdonado, es como luz clara después de las nubes y la lluvia. Que Israel no se descorazone; nada es demasiado difícil para Dios: habiendo hecho todo, puede hacer lo que le plazca con cualquiera. Los que aprenden a conocer a Cristo, ven que todo conocimiento es necedad en comparación con su conocimiento. Sus enemigos hallarán que sus consejos son necedad y ellos mismos serán atrapados en sus astucias. El cumplimiento exacto de las profecías de la Escritura confirma la verdad del todo, y prueba su origen divino. Los favores particulares que Dios concibió para su pueblo en el cautiverio, fueron anunciados aquí mucho antes que fueran al cautiverio. Habría dificultades muy grandes en el camino de la liberación, pero se les promete que todas ellas serían quitadas por el poder divino. Dios sabía quién sería el libertador de su pueblo; y lo da a conocer a su Iglesia para que cuando oigan su nombre, sepan que su redención está cerca. Es el honor más grande de los hombres más grandes ser usados como instrumentos del favor divino para su pueblo. En las cosas en que los hombres se sirven a sí mismos sin mirar más allá, Dios hace que hagan todo a su placer. Un Pastor más noble que Ciro hace la voluntad de su Padre hasta que su obra esté completamente terminada.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit