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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Isaías 27

1. En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.

2. En aquel día cantad acerca de la viña del vino rojo.

3. Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe.

4. No hay enojo en mí. ¿Quién pondrá contra mí en batalla espinos y cardos? Yo los hollaré, los quemaré a una.

5. ¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo.

6. Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de fruto.

7. ¿Acaso ha sido herido como quien lo hirió, o ha sido muerto como los que lo mataron?

8. Con medida lo castigarás en sus vástagos. El los remueve con su recio viento en el día del aire solano.

9. De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las imágenes del sol.

10. Porque la ciudad fortificada será desolada, la ciudad habitada será abandonada y dejada como un desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas.

11. Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó.

12. Acontecerá en aquel día, que trillará Jehová desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno.

13. Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén.

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Isaías 27

Vv. 1-5.El Señor Jesús con su espada poderosa, la virtud de su muerte, y la predicación de su evangelio destruye y destruirá al que tenía el poder de la muerte, esto es, al diablo, la serpiente antigua. El mundo es un desierto estéril y sin valor, pero la Iglesia es una viña, un lugar que cuenta con gran cuidado y de la cual se recolectan frutos preciosos. Dios la cuidará en la noche de la aflicción y la persecución, y en el día de la paz y la prosperidad, cuyas tentaciones no son menos peligrosas. Dios cuida también la fertilidad de esta viña. Necesitamos el riego continuo de la gracia divina; si en algún momento se suspende, nos marchitamos y somos nada. Aunque a veces Dios contiende con su pueblo, espera en su gracia ser reconciliado con Él. Verdad es que cuando halla cardos y espinos en lugar de vides, y dispuestos en su contra, los aplastará y quemará. Aquí hay un resumen de la doctrina del evangelio con la cual tiene que regarse la Iglesia a cada momento. Desde que el pecado entró por primera vez, de parte de Dios ha habido una lucha justa, pero muy injusta de parte del hombre. Aquí se extiende una invitación de gracia. La misericordia que perdona es llamada poder de nuestro Señor; aferrémonos de eso. Cristo crucificado es poder de Dios. Por fe viva aferrémonos de su poder que es fortaleza para el necesitado, creyendo que no hay otro nombre por el cual podamos ser salvos, como hombre que se hunde y se agarra de una rama, una cuerda o plancha, que estén a su alcance. Esta es la única manera segura, de ser salvo. Dios está dispuesto a ser reconciliado con nosotros.


Vv. 6-13.En los días del evangelio, los últimos días, la Iglesia del evangelio será más firmemente establecida que la Iglesia judía, y se extenderá más lejos. Que nuestras almas estén continuamente regadas y resguardadas, que podamos abundar en los frutos del Espíritu, en toda bondad, justicia y verdad. Los judíos aún son mantenidos como pueblo separado y numeroso; no han sido desarraigados como los que los mataron. El estado de esa nación, a través de tantas edades, constituye prueba cierta del origen divino de las Escrituras; y los judíos viven entre nosotros, advertencia continua contra el pecado. Pero aunque los vientos sean tan recios, tan fuertes, Dios puede decirles: Paz, estén tranquilos. Y aunque Dios aflija a su pueblo, hará que sus aflicciones obren para el bien de sus almas. Conforme a esta promesa, desde el cautiverio en Babilonia, ningún pueblo ha demostrado tal odio a los ídolos y a la idolatría como los judíos. Y el designio de la aflicción para todo el pueblo de Dios, es apartarlos del pecado. La aflicción nos ha hecho bien, cuando nos mantenemos distanciados de las ocasiones de pecar, y nos cuidamos para no ser tentados. Jerusalén ha sido defendida por gracia y protección divina pero cuando Dios se retiró, ella fue dejada como desierto. Esto ha pasado horrorosamente. Y esta es una figura del estado deplorable de la viña, la Iglesia, cuando da uvas silvestres. Los pecadores se jactan de que no serán tratados severamente porque Dios es misericordioso y su Hacedor. Vemos cuán débiles son estos argumentos. Los versículos 12 y 13 parecen anunciar la restauración de los judíos después del cautiverio en Babilonia, y su recuperación de la dispersión presente. Esto es aún aplicable a la predicación del evangelio, por el cual los pecadores son reunidos en la gracia de Dios; el evangelio proclama el año agradable del Señor. Los reunidos por el sonido de la trompeta del evangelio, son llevados a adorar a Dios, y sumados a la Iglesia; y la trompeta final reunirá a los santos.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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