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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Eclesiastés 3

1. Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

2. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

3. tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

4. tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

5. tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;

6. tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

7. tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;

8. tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

9. ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?

10. Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.

11. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

12. Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida;

13. y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.

14. He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.

15. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.

16. Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad.

17. Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.

18. Dije en mi corazón: Es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias.

19. Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad.

20. Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.

21. ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?

22. Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esta es su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?

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Eclesiastés 3

Vv. 1-10.Tener la expectativa de felicidad invariable en un mundo cambiante debe terminar en el desengaño. Conducirnos a nuestro estado en la vida es nuestro deber y sabiduría en este mundo. El plan total de Dios para el gobierno del mundo es completamente sabio, justo y bueno. Entonces, aprovechemos la oportunidad favorable para todo buen propósito y toda buena obra. El tiempo de morir se acerca veloz. Así, pues, el esfuerzo y la tristeza llenan el mundo. Esto nos es dado: que siempre tengamos algo que hacer; nadie es enviado al mundo para estar de ocioso.


Vv. 11-15.Toda cosa es como Dios la hizo; no como nos parece. Tanto tenemos al mundo en nuestro corazón, tan presos estamos con pensamientos y preocupaciones de cosas mundanas que no tenemos tiempo ni espíritu para ver la mano de Dios en ellas. El mundo no sólo ha logrado la posesión del corazón; ha formado pensamientos contra la belleza de las obras de Dios. Nos equivocamos si pensamos que nacimos para nosotros mismos; no, nuestro negocio es hacer el bien en esta vida que es corta e incierta; tenemos poco tiempo para hacer el bien, por tanto debemos redimir el tiempo. La satisfacción con la providencia divina es tener fe en que todas las cosas ayudan a bien a los que a Dios aman. Dios hace todo para que los hombres teman ante Él. El mundo fue y será como es. No nos ocurre cambio, ni tentación alguna nos ha sobrevenido que no sea humana, común a los hombres.


Vv. 16-22.Sin el temor al Señor el hombre no es sino vanidad; déjalo de lado y los jueces no usarán bien su poder. Hay otro Juez que está a la puerta. Con Dios hay tiempo para el arreglo de las aflicciones aunque todavía no lo veamos. Salomón parece expresar su deseo de que los hombres se den cuenta que al elegir este mundo como su porción, se ponen a un nivel con las bestias, sin ser libres, como ellas, de las aflicciones presentes y de la cuenta futura. Ambos retornan al polvo del cual fueron tomados. ¡Qué poca razón tenemos de enorgullecernos de nuestro cuerpo o de los logros corporales! Pero como nadie puede comprender perfectamente, pocos son los que consideran de manera apropiada la diferencia entre el alma racional del hombre y el espíritu o vida de la bestia. El espíritu del hombre asciende para ser juzgado y, luego, es puesto en un estado inmutable de felicidad o miseria. Es tan cierto como que el espíritu de la bestia desciende a la tierra; perece en la muerte. Es por cierto lamentable el caso de los que tienen como sus esperanzas y deseos más altos, morir como las bestias. Que nuestra pregunta sea: ¿cómo puede una eternidad de existencia ser para nosotros una eternidad de placer? Responder esto es el gran designio de la revelación. Jesús es revelado como el Hijo de Dios y esperanza de los pecadores.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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