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Comentario Bíblico de Matthew Henry

Colosenses 3

1. Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

2. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

3. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

4. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

5. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;

6. cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,

7. en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

8. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

9. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,

10. y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,

11. donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.

12. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;

13. soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

14. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.

15. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

16. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

17. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

18. Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.

19. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

20. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.

21. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.

22. Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.

23. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;

24. sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

25. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.

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Colosenses 3

Vv. 1-4.Puesto que los cristianos están libres de la ley ceremonial deben andar más cerca de Dios en la obediencia del evangelio. Como el cielo y la tierra son opuestos entre sí, no pueden seguirse al mismo tiempo; y el afecto por uno debilitará y abatirá el afecto por el otro. Los que han nacido de nuevo están muertos al pecado, porque su dominio está roto, su poder paulatinamente vencido por la operación de la gracia, y a la larga, será extinguido por la perfección de la gloria. Entonces, estar muertos significa esto: que quienes tienen el Espíritu Santo, que mortifica en ellos las concupiscencias de la carne, son capaces de despreciar las cosas terrenales y desear las celestiales. En el presente, Cristo es alguien a quien no hemos visto, pero nuestro consuelo es que nuestra vida está a salvo en Él. Las corrientes de esta agua viva fluyen al alma por la influencia del Espíritu Santo por la fe. Cristo vive en el creyente por su Espíritu, y el creyente vive para Él en todo lo que hace. En la segunda venida de Cristo habrá una reunión general de todos los redimidos; y aquellos cuya vida está ahora escondida con Cristo, se manifestarán con Él en su gloria. Esperamos esa dicha, ¿no deberíamos poner nuestros afectos en aquel mundo y vivir por encima de éste?


Vv. 5-11.Es nuestro deber mortificar nuestros miembros que se inclinan a las cosas de este mundo. Mortificarlos, matarlos, suprimirlos, como malezas o gusanos que se desparraman y destruyen todo a su alrededor. Debemos oponernos continuamente a todas las obras corruptas sin hacer provisión para los placeres carnales. Debemos evitar las ocasiones de pecar: la concupiscencia de la carne, y el amor al mundo; y la codicia que es idolatría; el amor del bien actual y los placeres externos. Es necesario mortificar los pecados porque si no los matamos, ellos nos matarán a nosotros. El evangelio cambia las facultades superiores e inferiores del alma, y sostiene la regla de la recta razón y de la conciencia por sobre el apetito y la pasión. Ahora no hay diferencia de país, de condición o de circunstancia de vida. Es deber de cada uno ser santo, porque Cristo es el Todo del cristiano, su único Señor y Salvador, y toda su esperanza y felicidad.


Vv. 12-17.No sólo no debemos dañar a nadie; debemos hacer todo el bien que podamos a todos. Los que son escogidos de Dios, santos y amados, deben ser humildes y compasivos con todos. Mientras estemos en este mundo, donde hay tanta corrupción en nuestros corazones, a veces surgirán contiendas, pero nuestro deber es perdonarnos unos a otros imitando el perdón por cual somos salvados. Que la paz de Dios reine en vuestros corazones; es su obra en todos los que le pertenecen. La acción de gracias a Dios ayuda a hacernos agradables ante todos los hombres. El evangelio es la palabra de Cristo. Muchos tienen la palabra, pero habita pobremente en ellos; no tiene poder sobre ellos. El alma prospera cuando estamos llenos de las Escrituras y de la gracia de Cristo. Cuando cantamos salmos debemos ser afectados por lo que cantamos. Hagamos todo en el nombre del Señor Jesús, y dependiendo con fe en Él, sea lo que sea en que estemos ocupados. A los que hacen todo en el nombre de Cristo nunca les faltará tema para dar gracias a Dios, al Padre.


Vv. 18-25.Las epístolas que se preocupan más en exhibir la gloria de la gracia divina y a magnificar al Señor Jesús, son las más detalladas al enfatizar los deberes de la vida cristiana. Nunca debemos separar los privilegios de los deberes del evangelio. La sumisión es el deber de las esposas, pero no es someterse a un tirano austero o a un adusto señor, sino a su marido que está comprometido al deber afectuoso. Los maridos deben amar a sus esposas con afecto fiel y tierno. Los hijos dóciles son los que más probablemente prosperen, como asimismo los hijos obedientes. Los siervos tienen que cumplir su deber y obedecer las órdenes de sus amos en todas las cosas que corresponden al deber con Dios, su Amo celestial. Deben ser justos y diligentes, sin intenciones egoístas, hipocresías ni disfraces. Los que temen a Dios serán justos y fieles cuando estén fuera de la vista de sus amos, porque saben que están bajo el ojo de Dios. Hagan todo con diligencia, no con ocio ni pereza; alegremente, no descontentos con la providencia de Dios que los puso en esa relación. Y para estímulo de los siervos, sepan que sirven a Cristo cuando sirven a sus amos conforme al mandamiento de Cristo, y que al final, Él les dará una recompensa gloriosa. Por otro lado, el que hace el mal recibirá el mal que haya hecho. Dios castigará al siervo injusto y premiará al siervo justo; lo mismo si los amos hacen el mal a sus siervos. Porque el Juez justo de la tierra tratará con justicia a amo y siervo. Ambos estarán al mismo nivel en su tribunal. ¡Qué feliz haría al mundo la religión verdadera si prevaleciera por doquier influyendo en todo estado de cosas y toda relación de vida! Pero la profesión de las personas que descuidan los deberes, y que dan causa justa de quejas a quienes se relacionan con ellas, se engañan a sí mismas y también acarrea reproches para el evangelio.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit