x

Bibliatodo Comentarios

Anuncios


Comentario Bíblico de Matthew Henry
Colosenses 2

1. Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro;

2. para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo,

3. en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

4. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas.

5. Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo.

6. Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;

7. arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

8. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

9. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,

10. y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

11. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;

12. sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

13. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,

14. anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,

15. y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

16. Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,

17. todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.

18. Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,

19. y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

20. Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos

21. tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques

22. (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?

23. Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.

×
Colosenses 2

Vv. 1-7.El alma prospera cuando conocemos claramente la verdad en Jesús. Entonces creemos no sólo con el corazón, sino que estamos dispuestos a confesar con la boca cuando se nos pida. El conocimiento y la fe enriquecen el alma. Mientras más fuerte es nuestra fe, y más cálido nuestro amor, más grande será nuestro consuelo. Los tesoros de la sabiduría están ocultos, no de nosotros, sino para nosotros en Cristo. Fueron escondidos de los incrédulos orgullosos, pero exhibidos en la persona y la redención de Cristo. Nótese el peligro de las palabras persuasivas: ¡cuántos se destruyen con los disfraces falsos y las bellas apariencias de principios malos y de las prácticas impías! Estad vigilantes y temed a los que desean seducir para cualquier mal, porque su propósito es corromperos. Todos los cristianos han recibido al Señor Jesucristo; al menos por profesión le aceptaron y le tomaron como suyo. No podemos edificar ni crecer en Cristo si primero, no estamos arraigados o fundamentados en Él. Estando afirmados en la fe podemos abundar y mejorar más y más en ella. Dios quita con justicia este beneficio a quienes no lo reciben con acción de gracias; con justicia, Dios requiere gratitud por sus misericordias.


Vv. 8-17.Hay una filosofía que ejercita correctamente nuestras facultades de raciocinio: el estudio de las obras de Dios, que nos lleva al conocimiento de Dios y confirma nuestra fe en Él. Pero hay una filosofía que es vana y engañosa; y aunque complace las fantasías de los hombres, obstaculiza la fe de ellos: tales son las especulaciones curiosas sobre cosas que no trascienden o no nos interesan. Los que van por el camino del mundo se han apartado de seguir a Cristo. En Él tenemos la sustancia de todas las sombras de la ley ceremonial. Todos los defectos de la ley están compensados en el evangelio de Cristo por su sacrificio completo por el pecado, y por la revelación de la voluntad de Dios. Ser completo es estar equipado con todas las cosas necesarias para la salvación. Por esta sola palabra, “completo”se indica que tenemos todo lo requerido en Cristo. “En Él”, no cuando miramos a Cristo como si estuviese lejos de nosotros, sino cuando tenemos a Cristo habitando y permaneciendo en nosotros. Cristo está en nosotros y nosotros en Él cuando por el poder del Espíritu, la fe obra en nuestros corazones por el Espíritu y somos unidos a nuestra Cabeza. La circuncisión del corazón, la crucifixión de la carne, la muerte y sepultación al pecado y al mundo, y la resurrección a la novedad de vida, simbolizadas en el bautismo, y por fe obrada en nuestros corazones, demuestran que nuestros pecados han sido perdonados, y que estamos completamente liberados de la maldición de la ley. Por medio de Cristo somos resucitados los que estábamos muertos en el pecado. La muerte de Cristo fue la muerte de nuestros pecados; la resurrección de Cristo es la vivificación de nuestras almas. Cristo sacó del camino la ley de las ordenanzas que fue yugo para los judíos, y muro de separación para los gentiles. Las sombras huyeron cuando la sustancia se hizo presente. Como todo mortal es culpable de muerte, por lo escrito en la ley, ¡qué espantosa es la situación de los impíos réprobos que pisotean la sangre del Hijo de Dios, que es lo único con que puede borrarse esta sentencia! Que nadie se perturbe con los juicios fanáticos relacionados a la carne o a las solemnidades judías. Apartar un tiempo para adorar y servir a Dios es un deber ineludible que no depende necesariamente del séptimo día de la semana, el día de reposo de los judíos. El primer día de la semana o el día del Señor es el tiempo que los cristianos guardan santo en memoria de la resurrección de Cristo. Todos los ritos judaicos eran sombra de las bendiciones del evangelio.


Vv. 18-23.Parecía humildad recurrir a los ángeles, como si los hombres tuviesen conciencia de su indignidad para hablar directamente a Dios, pero eso no tiene respaldo, porque toma la honra debida sólo a Cristo y se la confiere a la criatura. En esta humildad aparente había un verdadero orgullo. Los que adoran ángeles desconocen a Cristo que es el único Mediador entre Dios y el hombre. Recurrir a otros mediadores fuera de Cristo es un insulto para Él, que es la Cabeza de la Iglesia. Cuando los hombres se apartan de Cristo, se asen de eso que no les sirve. El cuerpo de Cristo es un cuerpo que crece. Los creyentes verdaderos no pueden vivir según las modas del mundo. La sabiduría verdadera es mantenerse apegado a los designios del evangelio: por entero sometidos a Cristo que es la única Cabeza de su Iglesia. Los sufrimientos y los ayunos impuestos a uno mismo pueden dar el espectáculo de rara espiritualidad y voluntad de sufrir, pero no son “ningún honor”para Dios. Todo tendía, erróneamente, a satisfacer la mente carnal gratificando la voluntad propia, la sabiduría propia, la justicia propia y despreciando al prójimo. Siendo las cosas como son, no tienen en sí mismas sólo la apariencia de la sabiduría o son una simulación tan débil que no le hacen bien al alma, ni proveen para la satisfacción de la carne. Lo que el Señor ha determninado que sea indiferente, considerémolo como tal, y permitamos una libertad semejante al prójimo; recordando la naturaleza pasajera de las cosas terrenales, procuremos glorificar a Dios al usarlas.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



Anuncios