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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Apocalipsis 4

1. Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

2. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

3. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

4. Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

5. Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.

6. Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.

7. El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

8. Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.

9. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,

10. los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:

11. Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

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Apocalipsis 4

Vv. 1-8.Después que el Señor Jesús hubo instruido al apóstol para que escribiera “las cosas que son”a las iglesias, hubo otra visión. El apóstol vio un trono puesto en el cielo, un emblema del dominio universal de Jehová. Vio a Uno glorioso en el trono, no descrito por rasgos humanos, como para ser representado por una semejanza o imagen, sino sólo por su fulgor sin igual. Estos parecen símbolos de la excelencia de la naturaleza divina, y de la temible justicia de Dios. El arco iris es un símbolo apropiado del pacto de promesas que Dios ha hecho con Cristo, como Cabeza de la Iglesia, y con todo su pueblo en Él. El color dominante era un verde agradable, mostrando la naturaleza revivida y refrescante del nuevo pacto. Había veinticuatro asientos alrededor del trono donde estaban veinticuatro ancianos, que probablemente, representan a toda la Iglesia de Dios. Que estuvieran sentados significa honra, reposo y satisfacción; que ellos estén sentados alrededor del trono significa la cercanía a Dios, la vista y el deleite que tienen en Él. Los ancianos visten ropajes blancos; la justicia imputada a los santos, y su santidad: tenían en sus cabezas coronas de oro, significando la gloria que tienen con Él. Rayos y voces salían del trono; las temibles declaraciones que hace Dios a su iglesia acerca de su soberana voluntad y placer. Había siete lámparas de fuego ardiendo delante del trono; los dones, las gracias y las operaciones del Espíritu de Dios en las iglesias de Cristo, dispensadas conforme a la voluntad y al placer del que se sienta en el trono. En la Iglesia del evangelio, el lavacro para la purificación es la sangre del Señor Jesucristo, que limpia de todo pecado. En esta deben ser lavados todos para ser admitidos por gracia en la presencia de Dios en la tierra, y ante su gloriosa presencia en el cielo. El apóstol vio a cuatro seres vivientes entre el trono y el círculo de los ancianos, puestos entre Dios y la gente. Estos parecieran significar a los verdaderos ministros del evangelio por su lugar entre Dios y la gente. También esto lo señala la descripción que se da, la cual significa sabiduría, valor, diligencia y discreción, y los afectos por los cuales suben al cielo.


Vv. 9-11.Todos los creyentes verdaderos atribuyen su redención y conversión, sus privilegios presentes y esperanzas futuras al eterno y supremamente santo Dios. Así suben al cielo los cánticos agradecidos y por siempre armoniosos de los redimidos. En la tierra hagamos como ellos, que nuestras alabanzas sean constantes, ininterrumpidas, unidas, indivisas, agradecidas, no frías ni formales; humildes y no confiadas en sí mismas.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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