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Bibliatodo Comentarios




Comentario Bíblico de Matthew Henry
2 Corintios 12

1. Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor.

2. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.

3. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),

4. que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.

5. De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades.

6. Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí.

7. Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;

8. respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.

9. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

10. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

11. Me he hecho un necio al gloriarme; vosotros me obligasteis a ello, pues yo debía ser alabado por vosotros; porque en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy.

12. Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.

13. Porque ¿en qué habéis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga? ¡Perdonadme este agravio!

14. He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.

15. Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.

16. Pero admitiendo esto, que yo no os he sido carga, sino que como soy astuto, os prendí por engaño,

17. ¿acaso os he engañado por alguno de los que he enviado a vosotros?

18. Rogué a Tito, y envié con él al hermano. ¿Os engañó acaso Tito? ¿No hemos procedido con el mismo espíritu y en las mismas pisadas?

19. ¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación.

20. Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes;

21. que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.

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2 Corintios 12

Vv. 1-6.No cabe duda que el apóstol habla de sí mismo. No sabe si las cosas celestiales descendieron hacia él mientras su cuerpo estaba en trance, como en el caso de los antiguos profetas; o si su alma fue desalojada momentáneamente del cuerpo y llevada al cielo, o si fue llevado en cuerpo y alma. No podemos, ni es propio que lo sepamos aún conocer los detalles de este glorioso lugar y estado. No intentó publicar al mundo lo que había escuchado allá, pero expone la doctrina de Cristo. La Iglesia se edifica sobre ese cimiento, y sobre él debemos edificar nuestra fe y esperanza. Mientras esto nos enseña a mejorar nuestras expectativas de la gloria que será revelada, debe dejarnos contentos con los métodos habituales de conocer la verdad y la voluntad de Dios.


Vv. 7-10.El apóstol narra el método que Dios asumió para mantenerlo humilde y para evitar que se exaltara desmedidamente por las visiones y revelaciones que tenía. No se nos dice qué era ese aguijón en la carne, si era un problema enorme o una tentación inmensa. Pero Dios suele sacar bueno de lo malo para que los reproches de nuestros enemigos nos protejan del orgullo. Si Dios nos ama, evitará que nos exaltemos desmedidamente; las cargas espirituales están ordenadas para curar el orgullo espiritual. Se dice que este aguijón en la carne era un mensajero que Satanás envió para mal, pero Dios lo usó y lo venció para bien. La oración es un ungüento para toda llaga, remedio para toda enfermedad, y cuando estamos afligidos con aguijones en la carne, debemos entregarnos a la oración. Si no se contesta la primera oración, ni la segunda, debemos seguir orando. Los problemas son enviados para enseñarnos a orar; y siguen para enseñarnos a insistir en la oración. Aunque acepta la oración de fe, aun así no siempre Dios da lo que se le pide: porque, como a veces concede con ira, también, niega con amor. Cuando Dios no quita nuestros problemas y tentaciones, pero nos da gracia suficiente para nosotros, no tenemos razón para quejarnos. La gracia significa la buena voluntad de Dios para con nosotros, y eso es suficiente para iluminarnos y vivificarnos, suficiente para fortalecernos y consolarnos en todas las aflicciones y angustias. Su poder se perfecciona en nuestra debilidad. De esta manera, su gracia se manifiesta y magnifica. Cuando somos débiles en nosotros mismos, entonces somos fuertes en la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Si nos sentimos débiles en nosotros mismos, entonces vamos a Cristo, recibimos poder de Él y disfrutamos más las provisiones del poder y la gracia divina.


Vv. 11-21.Tenemos como deuda con los hombres buenos la defensa de su reputación; y tenemos la obligación especial hacia ellos, de quienes recibimos beneficios, en especial los beneficios espirituales, de reconocerlos como instrumentos para nuestro bien en la mano de Dios. He aquí el relato de un ministro fiel del evangelio. Esto era su gran mira e intención: hacer el bien. Notemos aquí diversos pecados que corrientemente se hallan en los que profesan la religión. Las caídas y las malas obras son humillantes para un ministro, y a veces, Dios toma este camino para humillar a los que pudieran ser tentados a enaltecerse. Estos últimos versículos muestran a qué excesos habían desviado los falsos maestros a sus engañados seguidores. ¡Qué penoso es que tales males se hallen entre los que profesan el evangelio! Pero así es y así ha sido con demasiada frecuencia, y así era aun en la época de los apóstoles.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit


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