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Comentario Bíblico de Matthew Henry
1 Corintios 8

1. En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica.

2. Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.

3. Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él.

4. Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.

5. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),

6. para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

7. Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.

8. Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos.

9. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.

10. Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos?

11. Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió.

12. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis.

13. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.

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1 Corintios 8

Vv. 1-6.No hay prueba de ignorancia más corriente que el orgullo de ser sabio. Mucho puede saberse aunque nada se sabe con buen propósito. Los que piensan que saben todo, y se ponen vanidosos por eso, son los que menos probablemente hagan buen uso de su saber. Satanás daña a algunos tentándolos a enorgullecerse de poderes mentales, mientras a otros, los seduce con la sensualidad. El conocimiento que hincha a su poseedor y lo vuelve confiado es tan peligroso como el orgullo de la justicia propia, aunque lo que sepa pueda ser correcto. Sin afecto santo, todo conocimiento humano nada vale. Los paganos tenían dioses de alto y bajo nivel; muchos dioses, muchos señores; así los llamaban, pero ninguno era de verdad. Los cristianos saben. Un Dios hizo todo y tiene poder sobre todo. El único Dios, el Padre, significa a la Deidad como el único objeto de toda adoración religiosa; y el Señor Jesucristo denota a la persona de Emanuel, Dios manifestado en carne, Uno con el Padre y con nosotros; el Mediador nombrado, y Señor de todo; por medio del cual vamos al Padre, y por medio del cual el Padre nos manda todas las bendiciones por el poder y la obra del Espíritu Santo. Al rehusar toda adoración a los muchos que son llamados dioses y señores, y a los santos y ángeles, probemos si realmente vamos a Dios por fe en Cristo.


Vv. 7-13.Comer una clase de alimentos, y abstenerse de otro, no tiene nada en sí como mérito de una persona ante Dios, pero el apóstol advierte el peligro de poner una piedra de tropiezo en el camino del débil; no sea que se atrevan a comer de lo ofrendado al ídolo, no como comida corriente, sino como sacrificio y, por ello, ser culpables de idolatría. El que tiene el Espíritu de Cristo en sí, amará a los que Cristo amó tanto que murió por ellos. El daño hecho a los cristianos se hace a Cristo; pero por sobre todo, el hacerlos sentirse culpables; herir sus conciencias es herirlo a Él. Debemos tener mucho cuidado de hacer algo que pueda producir tropiezo a otras personas, aunque eso sea en sí inocente. Si no debemos poner en peligro las almas ajenas, ¡cuánto más debemos cuidar no destruir la propia! Que los cristianos se cuiden de acercarse al abismo del mal, o a su apariencia, aunque muchos hagan esto en asuntos públicos, por lo cual quizá se defiendan. Los hombres no pueden pecar contra sus hermanos sin ofender a Cristo y poner en peligro sus propias almas.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit