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Bibliatodo Comentarios




Comentario Bíblico de Matthew Henry
1 Corintios 6

1. ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?

2. ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?

3. ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

4. Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia?

5. Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos,

6. sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos?

7. Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?

8. Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos.

9. ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

10. ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

11. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

12. Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.

13. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.

14. Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.

15. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.

16. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.

17. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

18. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

19. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

20. Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

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1 Corintios 6

Vv. 1-8.Los cristianos no deben contender unos contra otros, porque son hermanos. Eso evitaría muchos juicios legales, y terminaría con muchas peleas y disputas, si se atendiera debidamente. En los asuntos que nos perjudican mucho a nosotros o a nuestra familia, podríamos recurrir a los medios legales para hacer justicia, pero los cristianos deben tener una actitud perdonadora. Juzgad vosotros los asuntos en disputa antes de ir a las cortes por ellos. Son fruslerías y pueden arreglarse fácilmente si uno vence primero su propio espíritu. Soportad y tolerad y los hombres de más sencillos entre vosotros pueden terminar la disputa. Da vergüenza que entre los cristianos, peleas de poca monta crezcan de tal manera, que los hermanos no puedan resolverlas. La paz mental del hombre y la tranquilidad de su prójimo valen más que la victoria. Los juicios legales no pueden tener cabida entre hermanos a menos que haya faltas en ellos.


Vv. 9-11.Se advierte a los corintios de muchos males grandes, de los cuales habían sido culpables anteriormente. Hay mucha fuerza en estas preguntas cuando consideramos que se dirigen a un pueblo envanecido con la ilusión de ser superior a los demás en sabiduría y conocimiento. Toda injusticia es pecado; todo pecado reinante, sí, todo pecado actual, cometido con intención, y del cual no se ha arrepentido, excluye del reino del cielo. No os engañéis. Los hombres se inclinan mucho a halagarse a sí mismos con que pueden vivir en pecado, pero morir en Cristo e irse al cielo. Sin embargo, no podemos esperar que sembrando en la carne cosechemos vida eterna. Se les recuerda el cambio hecho en ellos por el evangelio y la gracia de Dios. La sangre de Cristo y el lavamiento de la regeneración pueden quitar toda culpa. Nuestra justificación se debe a los sufrimientos y los méritos de Cristo; nuestra santificación a la obra del Espíritu Santo, pero ambas van juntas. Todos los que son hechos justos a ojos de Dios, son hechos santos por la gracia de Dios.


Vv. 12-20.Algunos de los corintios parecen haber estado prontos para decir: “Todas las cosas me son lícitas”. Pablo se opone a este peligroso engaño. Hay una libertad con que Cristo nos ha hecho libres, en la cual debemos afirmarnos, pero con toda seguridad, el cristiano no debe ponerse nunca bajo el poder de un apetito carnal cualquiera. El cuerpo es para el Señor; debe ser instrumento de justicia para santidad, por tanto, no debe ser instrumento de pecado. Honra para el cuerpo es que Jesucristo fuera levantado de entre los muertos; y será honra para nuestros cuerpos que sean resucitados. La esperanza de la resurrección en gloria debe guardar a los cristianos de deshonrar sus cuerpos con lujurias carnales. Si el alma se une a Cristo por fe, todo el hombre es hecho miembro de su cuerpo espiritual. Otros vicios pueden derrotarse con lucha ; pero contra el que aquí se nos advierte, sólo es con huida. Enormes multitudes son cortadas por estos vicios en sus formas y consecuencias variadas. Sus efectos no sólo caen directamente sobre el cuerpo, sino con frecuencia en la mente. Nuestros cuerpos fueron redimidos de la merecida condenación y de la mísera esclavitud por el sacrificio expiatorio de Cristo. Tenemos que ser limpios, como vasos dignos para el uso de nuestro Maestro. Estando unidos a Cristo como un solo espíritu, y comprados a precio de indecible valor, el creyente debe considerarse como totalmente del Señor, por los lazos más fuertes. Que glorificar a Dios sea nuestra actividad hasta el último día y hora de nuestra vida, con nuestros cuerpos y con nuestros espíritus, que son de Él.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit


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