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Bibliatodo Comentarios




Comentario Bíblico de Matthew Henry
1 Corintios 12

1. No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.

2. Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.

3. Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

4. Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

5. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

6. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

7. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

8. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

9. a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

10. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

11. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

12. Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

13. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

14. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

15. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

16. Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

17. Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?

18. Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.

19. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

20. Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.

21. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

22. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;

23. y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.

24. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,

25. para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.

26. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

27. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

28. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

29. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?

30. ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?

31. Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.

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1 Corintios 12

Vv. 1-11.Los dones espirituales eran poderes extraordinarios otorgados en las primeras épocas para convencer a los incrédulos, y para difundir el evangelio. Los dones y las gracias difieren ampliamente. Ambos son dados generosamente por Dios, pero donde se da la gracia es para la salvación de los que la reciben. Los dones son para el provecho y salvación del prójimo; y puede haber grandes dones donde no hay gracia. Los dones extraordinarios del Espíritu Santo fueron ejercidos principalmente en las asambleas públicas, donde parece que los corintios hacían exhibición de ellos, al faltarles el espíritu de piedad y del amor cristiano. Mientras eran paganos no habían sido influidos por el Espíritu de Cristo. Nadie puede llamar Señor a Cristo por fe, si esa fe no es obra del Espíritu Santo. Nadie puede creer en su corazón o probar por un milagro, que Jesús era Cristo, si no es por el Espíritu Santo. Hay diversidad de dones y diversidad de operaciones, pero todos proceden de un solo Dios, un solo Señor, un solo Espíritu; esto es, del Padre, Hijo y Espíritu Santo, origen de todas las bendiciones espirituales. Ningún hombre los tiene simplemente para sí mismo. Mientras más los use en beneficio de los demás, más favorecerán su propia cuenta. Los dones mencionados parecen significar entendimiento exacto y expresión de las doctrinas de la religión cristiana; el conocimiento de los misterios, y la destreza para exhortar y aconsejar. Además, el don de sanar a los enfermos, hacer milagros, y explicar la Escritura por un don peculiar del Espíritu, y la habilidad para hablar e interpretar lenguajes. Si tenemos algún conocimiento de la verdad, o algún poder para darla a conocer, debemos dar toda la gloria a Dios. Mientras más grandes sean los dones, más expuesto a tentaciones está el poseedor, y más grande es la medida de gracia necesaria para mantenerlo humilde y espiritual; y éste se hallará con más experiencias dolorosas y dispensaciones humillantes. Poca causa tenemos para gloriarnos en algún don concedido a nosotros, o para despreciar a los que no los tienen.


Vv. 12-26.Cristo y su Iglesia forman un cuerpo, como Cabeza y miembros. Los cristianos se vuelven miembros de este cuerpo por el bautismo. El rito externo es de institución divina; es signo del nuevo nacimiento y, por tanto, es llamado lavamiento de la regeneración, Tito iii, 5. Pero es por el Espíritu, sólo por la renovación del Espíritu Santo, que somos hechos miembros del cuerpo de Cristo. Por la comunión con Cristo en la cena del Señor, somos fortalecidos, no por beber el vino, sino por beber un mismo Espíritu. Cada miembro tiene su forma, lugar y uso. El de menos honra es parte del cuerpo. Debe haber diversidad de miembros en el cuerpo. Así, los miembros de Cristo tienen diferentes poderes y distintas posiciones. Debemos cumplir los deberes de nuestro propio cargo sin quejarnos ni pelear con los demás. Todos los miembros del cuerpo son útiles y necesarios unos para otros. Tampoco hay un miembro del cuerpo de Cristo que no deba ni pueda ser de provecho a sus co-miembros. Como en el cuerpo natural del hombre, los miembros deben estar estrechamente unidos por los lazos más fuertes del amor; el bien del todo debe ser el objetivo de todos. Todos los cristianos dependen unos de otros; cada uno tiene que esperar y recibir la ayuda de los demás. Entonces, tengamos más del espíritu de unidad en nuestra religión.


Vv. 27-31.El desprecio, el odio, la envidia y la discordia son muy antinaturales en los cristianos. Es como si los miembros del mismo cuerpo no se interesaran unos por otros o se pelearan entre sí. Así, se condenan el espíritu orgulloso y belicoso que prevalecía en cuanto a los dones espirituales. Se mencionan los ministerios y dones, o favores, dispensados por el Espíritu Santo. Los ministros principales; las personas capacitadas para interpretar las Escrituras; los que trabajaban en palabra y doctrina; los que tenían poder para sanar enfermedades; los que socorrían a los enfermos y débiles; los que administraban el dinero dado por la Iglesia para caridad, y administraban los asuntos de la iglesia; y los que podían hablar diversas lenguas. Lo que está en el rango inferior y último de esta lista es el poder para hablar lenguas; ¡cuán vano es que un hombre haga eso sólo para divertirse o enaltecerse! Nótese la distribución de estos dones, no a todos por igual, versículos 29, 30, cosa que hubiera hecho igual a toda la Iglesia; como si el cuerpo fuera todo oído, o todo ojo. El Espíritu distribuye a cada uno como le place. Debemos estar contentos aunque seamos inferiores y menos que los demás. No debemos despreciar a los demás si tenemos dones más grandes. ¡Qué bendecida sería la Iglesia cristiana si todos sus miembros cumplieran su deber! En lugar de codiciar los puestos más altos, o los dones más espléndidos, dejemos que Dios nombre sus instrumentos, y aquellos en los que obre por su providencia. Recordemos, en el más allá no serán aprobados los que procuran los puestos altos, sino los que sean más fieles a la tarea que se les encomendó, y los más diligentes en la obra de su Maestro.



Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Copyright © 1960 by American Bible Society

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit