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Bibliatodo Comentarios

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Comentario Bíblico de Matthew Henry

Efesios 1

1. PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, á los santos que están en Efeso, y fieles en Cristo Jesus:

2. Gracia y paz tengais de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo.

3. Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesu Cristo, el cual nos ha bendecido con toda bendicion espiritual en bienes celestiales en Cristo:

4. como nos escogió en él antes de la fundacion del mundo, para que fuésemos santos, y sin mancha delante de él en caridad.

5. El cual nos señaló antes para ser adoptados en hijos por Jesu Cristo en sí mismo, por el buen querer de su voluntad;

6. para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo graciosos á sí en el amado.

7. En el cual tenemos redencion por su sangre, remision de pecados por las riquezas de su gracia,

8. que sobreabundó en nosotros en toda sabiduría é inteligencia;

9. descubriéndonos el misterio de su voluntad, por el buen querer de su voluntad, segun que lo habia propuesto en sí mismo,

10. de restaurar todas las cosas por Cristo en la dispensacion del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

11. En él, digo, en el cual tuvimos suerte, predestinados antes conforme al propósito del que hace todas las cosas por el arbitrio de su voluntad:

12. para que seamos para alabanza de su gloria nosotros, que antes esperamos en Cristo:

13. en el cual esperasteis tambien vosotros en oyendo la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salud: en el cual tambien desde que creisteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

14. que es las arras de nuestra herencia, ganados por redencion para alabanza de su gloria.

15. Por lo cual tambien yo, oyendo vuestra fé que es en el Señor Jesus, y la caridad para con todos los santos,

16. no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones:

17. que el Dios del Señor nuestro Jesu Cristo, Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelacion por su conocimiento:

18. alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepais cuál sea la esperanza de su vocacion, y cuáles sean las riquezas de la gloria de su herencia en los santos;

19. y cuál sea aquella grandeza sobreexcelente de su potencia en nosotros, los que creemos, por la operacion de la potencia de su fortaleza,

20. la cuál obró en Cristo, levantándole de los muertos, y colocándole á su diestra en los cielos,

21. sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, mas aun en el venidero;

22. y sujetándole todas las cosas debajo de sus piés, y poniéndole por cabeza sobre todas las cosas á la Iglesia,

23. la cual es su cuerpo, y él es la plenitud de ella: el cual llena todas las cosas en todos.

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Efesios 1

Vv. 1, 2.Todos los cristianos deben ser santos; si no llegan a ese carácter en la tierra, nunca serán santos en la gloria. Los que no son fieles no son santos, no creen en Cristo ni son veraces a la profesión que hacen de su relación con su Señor. Por gracia entendemos el amor y el favor libre e inmerecido de Dios, y las gracias del Espíritu que fluyen; por la paz, todas las demás bendiciones temporales y espirituales, fruto de lo anterior. No hay paz sin gracia. No hay paz ni gracia, sino de Dios Padre y del Señor Jesucristo; y los mejores santos necesitan nuevas provisiones de la gracia del Espíritu, y deseos de crecer.


Vv. 3-8.Las bendiciones celestiales y espirituales son las mejores bendiciones; con las cuales no podemos ser miserables, y sin las cuales no podemos sino serlo. Esto viene de la elección de ellos en Cristo, antes de la fundación del mundo, para que fuesen hechos santos por la separación del pecado, siendo apartados para Dios y santificados por el Espíritu Santo, como consecuencia de su elección en Cristo. Todos los escogidos para la felicidad como fin, son escogidos para santidad como medio. Fueron predestinados o preordenados con amor para ser adoptados como hijos de Dios por fe en Cristo Jesús, y ser abiertamente recibidos en los privilegios de la elevada relación con Él. El creyente reconciliado y adoptado, el pecador perdonado, da toda la alabanza de su salvación a su bondadoso Padre. Su amor estableció este método de redención, no escatimó a su propio Hijo, y trajo a los creyentes a que oyeran y abrazaran esta salvación. Fue riqueza de su gracia proveer como garantía a su propio Hijo, y entregarlo libremente. Este método de la gracia no estimula el mal; muestra el pecado en toda su odiosidad, y cuánto merece la venganza. Las acciones del creyente, y sus palabras, declaran las alabanzas de la misericordia divina.


Vv. 9-14.Las bendiciones fueron dadas a conocer a los creyentes cuando el Señor les muestra el misterio de su soberana voluntad, y el método de redención y salvación. Pero esto debiera haber estado por siempre oculto de nosotros, si Dios no las hubiera dado a conocer por su palabra escrita, la predicación de su evangelio, y su Espíritu de verdad. Cristo unió en su persona los dos bandos en disputa, Dios y el hombre, y dio satisfacción por el mal que causó la separación. Obró por su Espíritu las gracias de fe y amor por las cuales somos hechos uno con Dios, y unos con otros. Dispensa todas sus bendiciones de acuerdo a su beneplácito. Su enseñanza divina condujo a los que quiso, a que vieran la gloria de las verdades, mientras otros fueron dejados para blasfemar. -¡Qué promesa de gracia es esta que asegura la dádiva del Espíritu Santo a quienes lo piden! La obra santificadora y consoladora del Espíritu Santo sella a los creyentes como hijos de Dios y herederos del cielo. Estas son las primicias de la santa dicha. Para esto fuimos hechos y para esto fuimos redimidos; este es el gran designio de Dios en todo lo que ha hecho por nosotros; que todo sea atribuido para la alabanza de su gloria.


Vv. 15-23.Dios ha puesto bendiciones espirituales en su Hijo el Señor Jesús; pero nos pide que las busquemos y las obtengamos por la oración. Aun los mejores cristianos necesitan que se ore por ellos; y mientras sepamos del bienestar de los amigos cristianos debemos orar por ellos. Hasta los creyentes verdaderos tienen gran necesidad de sabiduría celestial. ¿Acaso aun los mejores de nosotros somos renuentes a uncirnos al yugo de Dios aunque no hay otro modo de hallar reposo para el alma? ¿Acaso no nos alejamos de nuestra paz por un poco de placer? Si discutiéramos menos y oráramos más con y por unos y otros, diariamente veríamos más y más cuál es la esperanza de nuestra vocación, y las riquezas de la gloria divina en esta herencia. Deseable es sentir el fuerte poder de la gracia divina que empieza y ejecuta la obra de la fe en nuestras almas. Pero cuesta mucho llevar a un alma a creer plenamente en Cristo y aventurarse toda ella y su esperanza de vida eterna en su justicia. Nada menos que el poder omnipotente obrará esto en nosotros. Aquí se significa que es Cristo el Salvador quien suple todas las necesidades de los que confían en Él, y les da todas las bendiciones en la más rica abundancia. Siendo partícipes en Cristo mismo llegamos a ser llenos con la plenitud de la gracia y la gloria en Él. Entonces, ¡cómo pueden olvidarse a sí mismos esos que andan buscando la justicia fuera de Él! Esto nos enseña a ir a Cristo. Si supiéramos a qué estamos llamados, qué podemos hallar en Él, con toda seguridad que iríamos y seríamos parte de Él. Cuando sentimos nuestra debilidad y el poder de nuestros enemigos, es cuando más notamos la grandeza de ese poder que efectúa la conversión del creyente y que está dedicado a perfeccionar su salvación. Ciertamente esto nos constreñirá por amor para vivir para la gloria de nuestro Redentor.



Reina Valera 1858 (RV1858) (Solo Nuevo Testamento)

Copyright © Public domain

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit




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