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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Juan 8

1. YIESVS ſe fué àl Monte de las Oliuas.

2. Y por la mañana boluió àl Templo: y todo elPueblo vino à el: y ſentado el enſeñáualos.

3. Entonces los Eſcribas y los Phariſeos traen à el vna muger tomada en adulterio: y poniendola en medio.

4. Dizenle, Maeſtro, eſta muger hà ſido tomada en el miſmo hecho adulterando.

5. Y en la Ley Moyſen nos mandó apedrear à las tales: tu pues que dizes?

6. Mas eſto dezian tentandolo, para poderlo accuſar. empero IESVS abaxado hazia abaxo eſcreuia en tierra con el dedo.

7. Y como perſeuaraßen preguntandole, endereçóſe, y dixoles, Elque de voſotros es ſin peccado, arronje cõtra ella la piedra el primero.

8. Y boluiendoſe à abaxar hazia baxo, eſcreuia en tierra.

9. Oyendo pues ellos eſto, [redarguydos de la consciencia] ſalianſe vno à vno comẽçando deſde los mas viejos [haſta los poſtreros,] y quedó ſolo IESVS y la muger q̃ eſtaua en medio.

10. Y endereçandoſe IESVS, y no viendo à nadie mas de à la muger, dixole, Muger, donde eſtan loſque te accuſauan? ninguno te hà condenado?

11. Y ella dixo, Señor, ninguno. entonces IESVS le dixo, Ni yo te condeno: ve te, y no peques mas.

12. Y hablóles IESVS otra vez, diziendo, Yo ſoy Luz del mundo. elque me ſigue, no andara en tinieblas: mas aurá lumbre de vida.

13. Entonces los Phariſeos le dixeron, Tu de ti miſmo das teſtimonio: tu teſtimonio no es verdadero.

14. Reſpõdió IESVS, y dixoles, Aunque yo doy teſtimonio de mi miſmo, mi teſtimonio es verdadero: porque sé de donde he venido, y adonde voy: mas voſotros no ſabeys de donde vengo, y adonde voy.

15. Voſotros ſegun la carne juzgays: mas yo no juzgo à nadie.

16. Y ſi yo juzgo, mi juyzio es verdadero: porque no ſoy ſolo, mas yo, y elque me embió, el Padre.

17. Y en vueſtra Ley eſtá eſcripto, Que el teſtimonio de dos hombres es verdadero.

18. Yo ſoy elque doy teſtimonio de mi miſmo, y dá teſtimonio de mi el q̃ me embió, el Padre.

19. Y dezianle, Donde eſtá tu Padre? Reſpondió Ieſus, Ni à mi me conoceys, ni à mi Padre. Si à mi me conocießedes, à mi Padre tambien conoceriades.

20. Eſtas palabras habló Ieſus enel lugar de las lymoſnas enſeñando enel Templo: y nadie lo prendió, porq̃ aun no auia venido ſu hora.

21. Y dixoles otra vez IESVS, Yo voy, y buſcarmeheys, mas en vueſtro peccado morireys: adonde yo voy, voſotros no podeys venir.

22. Dezian entonces los Iudios, Haſe de matar àsimiſmo, que dize, Adonde yo voy, voſotros no podeys venir?

23. Y deziales, Voſotros ſoys de abaxo, yo ſoy de arriba: voſotros ſoys deeſte mũdo, yo no ſoy deeſte mundo.

24. Por eßohos dixe, que moririades en vueſtros peccados. porque ſi no creyerdes que yo ſoy, en vueſtros peccados morireys.

25. Y dezianle, Tu, quien eres? Entonces Ieſus les dixo, Elque àl principio tambiẽ os he dicho.

26. Muchas coſas tengo que dezir, y juzgar de voſotros: mas elque me embió, es verdadero: y yo, loque he oydo deel, eſto hablo en el mundo.

27. Mas no entẽdieron que el les hablaua del Padre.

28. Dixoles pues Ieſus, Quando leuantareys àl Hijo del hombre, entonces entẽdereys que yo ſoy, y que nada hago de mi miſmo: mas como el Padre me enſeñó, eſto hablo.

29. Porque elq̃ me embió, conmigo eſtá. no me ha dexado ſolo el Padre: porque yo, lo que a el agrada, hago ſiempre.

30. Hablando el eſtas coſas, muchos creyeron enel.

31. Y dezia IESVS à los Iudios que le auian creydo, Si voſotros permanecierdes en mi palabra, ſereys verdaderamẽte mis Diſcipulos:

32. Y conocereys la Verdad, y la Verdad os libertará.

33. Y reſpondieronle, Simiẽte de Abrahã ſomos, y jamas ſeruimos à nadie; como dizes tu, Sereys libres?

34. Ieſus les reſpondió, Decierto decierto os digo, Que todo aquel que haze peccado, es ſieruo de peccado.

35. Y el ſieruo no queda en caſa para ſiempre: mas el hijo queda para ſiempre.

36. Anſique ſi el Hijo os libertâre, ſereys verdaderamente libres.

37. Yo sé q̃ ſoys hijos de Abrahã: mas procurays matarme, porque mi palabra no cabe en voſotros.

38. Yo, loque he viſto acerca de mi Padre, hablo: y voſotros loque aueys viſto acerca de vueſto padre, hazeys.

39. Reſpondieron, y dixeronle, Nueſtro padre Abraham es. Dizeles Ieſus, Si fuerades hijos de Abraham, las obras de Abraham hariades.

40. Empero aora procurays de matarme, hombre q̃ oſhe hablado la verdad, la qual he oydo de Dios: no hizo eſto Abraham.

41. Voſotros hazeys las obras de vueſtro padre. Dixeronle pues, Noſotros no ſomos nacidos de fornicacion: vn padre tenemos es à ſaber, Dios.

42. IESVS entonces les dixo, Si vueſtro padre fuera Dios, ciertamẽte amarmehyades à mi : porque yo de Dios he ſalido, y he venido; q̃ no he venido de mi miſmo, mas el me embió.

43. Porque no reconoceys mi lenguaje, que no podeys oyr mi palabra?

44. Voſotros de padre diablo ſoys, y los deßeos de vueſtro padre quereys cumplir. el homicida ha ſido deſde el principio: y no permaneció en verdad: porque no ay verdad enel. Quando habla mentira, de ſuyo habla: porq̃ es mentiroſo, y padre de mentira.

45. Y porque yo digo Verdad, no me creeys.

46. Quiẽ de voſotros me redarguye de peccado? Si digo verdad, porque voſotros no me creeys.

47. Elque es de Dios, las palabras de Dios oye: las quales portanto no oys voſotros, porque no ſoys de Dios.

48. Reſpondieron entonces los Iudios, y dixeronle, No dezimos bien noſotros, que tu eres Samaritano, y que tienes demonio?

49. Reſpondió Ieſus, Yo no tengo demonio: antes hõrro à mi Padre, y voſotros me aueys deſhonrrado.

50. Y yo no buſco mi gloria: ay quien la buſque, y juzgue.

51. Decierto decierto os digo, que elque guardâre mi palabra, no verá muerte para ſiempre.

52. Entonces los Iudios le dixeron, Aora conocemos que tienes demonio. Abrahã murió, y los Prophetas: y tu dizes, Elque guardâre mi palabra, no guſtará muerte para ſiempre?

53. Eres tu mayor que nueſtro padre Abraham, el qual murió, y los Prophetas murieron: quien te hazes?

54. Reſpondió Ieſus, Si yo me glorifico à mi miſmo, mi gloria es nada: mi Padre es elque me glorifica, elque voſotros dezis, q̃ es vueſtro Dios:

55. Y no lo conoceys, mas yo lo conozco: y ſi dixere que no lo conozco, ſeré como voſotros, mentiroſo. mas conozcolo, y guardo ſu palabra.

56. Abraham vueſtro padre ſe gozó por ver mi dia: y vidolo, y gozoſe:

57. Dixeronle entonces los Iudios, Aun no tienes cincuenta años, y viſte à Abraham?

58. Dixoles Ieſus, Decierto decierto os digo, Antes que Abraham fueße, yo ſoy.

59. Tomaron entonces piedras para arrõjarle. mas Ieſus ſe encubrió, y ſalióſe del Templo.

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Juan 8

Vv. 1-11.Cristo no halló defecto en la ley ni excusó la culpa de la mujer prisionera; tampoco tomó en cuenta el pretendido celo de los fariseos. Se condenan a sí mismos los que juzgan a los demás y, sin embargo, hacen lo mismo. Todos los que de alguna manera son llamados a culpar las faltas del prójimo, están especialmente preocupados de mirarse a sí mismos y mantenerse puros. En este asunto Cristo asistió a la gran obra por la cual vino al mundo, la cual era, llevar pecadores al arrepentimiento, no para destruir, sino para salvar. Él apuntaba a llevar al arrepentimiento no sólo al acusado demostrándole su misericordia, sino también a los acusadores demostrándoles sus pecados; ellos pensaron tenderle una trampa; Él procuró convencerlos y convertirlos. -Él rehusó inmiscuirse en el oficio de juez. Muchos delitos merecen un castigo más severo que el recibido, pero no debemos dejar nuestra propia obra para asumir aquella a la cual no hemos sido llamados. Cuando Cristo la mandó irse, fue con esta precaución: Vete y no peques más. Los que ayudan a salvar la vida de un delincuente deben ayudar a salvar el alma con el mismo cuidado. Son verdaderamente felices aquellos a quienes Cristo no condena. El favor de Cristo para nosotros al perdonar los pecados pasados debe prevalecer en nosotros: Vete, y no peques más.


Vv. 12-16.Cristo es la Luz del mundo. Dios es luz, y Cristo es la imagen del Dios invisible. Un sol ilumina a todo el mundo; así lo hace un solo Cristo y no se necesita más. ¡Qué mazmorra oscura sería el mundo sin el sol! Así sería sin Jesús por el cual vino la luz al mundo. Quienes siguen a Cristo no andarán en tinieblas. No serán dejados sin las verdades necesarias para impedir el error destructor, y sin las instrucciones en el camino del deber, necesarias para guardarlos del pecado condenador.


Vv. 17-20.Si conociéramos mejor a Cristo conoceríamos mejor al Padre. Se vuelven vanos en sus imaginaciones acerca de Dios los que no aprenden de Cristo. Los que no conocen su gloria ni su gracia, no conocen al Padre que le envió. El tiempo de nuestra partida de este mundo depende de Dios. Nuestros enemigos no pueden apresurarlo más, ni nuestros amigos, demorarlo respecto del tiempo designado por el Padre. Todo creyente verdadero puede mirar arriba y decir con placer: Mis tiempos están en tu mano, y mejor en ellas que en las mías. Para todos los propósitos de Dios hay un tiempo.


Vv. 21-29.Los que viven en incredulidad están acabados para siempre si mueren en la incredulidad. Los judíos pertenecían a este mundo malo actual, pero Jesús era de naturaleza divina y celestial, de modo que su doctrina, su reino y sus bendiciones no se adaptarían al gusto de ellos. Pero la maldición de la ley es quitada para todos los que se someten a la gracia del evangelio. Nada, sino la doctrina de la gracia de Cristo, será un argumento suficientemente poderoso para hacernos volver del pecado a Dios; y ese Espíritu es dado, y esa doctrina está dada, para obrar sólo en quienes creen en Cristo. Algunos dicen: ¿Quién es este Jesús? Ellos le reconocen como un profeta, maestro excelente, y aun como algo más que una criatura, pero no pueden reconocerle, por sobre todo, como Dios bendito por los siglos. ¿No bastará eso? Aquí responde Jesús la pregunta: ¿Es esto para honrarle como Padre? ¿Reconoce que Jesús es la Luz del mundo y la Vida de los hombres, uno con el Padre? Todos sabrán por su conversión o en su condenación que Él siempre habló e hizo lo que agradaba al Padre, aun cuando reclamaba para sí los honores más excelsos.


Vv. 30-36.Un poder tal acompañaba las palabras de nuestro Señor que muchos se convencieron y profesaron creer en Él. Él los estimuló para que escucharan sus enseñanzas, a confiar en sus promesas, y obedecer sus mandamientos a pesar de todas las tentaciones al mal. Iban a ser verdaderamente sus discípulos haciendo eso, y aprenderían por la enseñanza de su palabra y su Espíritu, donde están la esperanza y la fuerza de ellos. Cristo habló de libertad espiritual, pero los corazones carnales no sienten otros pesares aparte de los que molestan al cuerpo y perturban sus asuntos mundanos. Si se les habla de su libertad y propiedad, del despilfarro perpetrado en sus tierras o del daño infligido a sus casas, entenderán muy bien, pero si se les habla de la esclavitud del pecado, de la cautividad con Satanás y de la libertad por Cristo, del mal hecho a sus preciosas almas, y el riesgo de su bienestar eterno, entonces usted lleva cosas raras a sus oídos. Jesús les recordó claramente que el hombre que practica cualquier pecado es, efectivamente, un esclavo de pecado, como era el caso de la mayoría de ellos. Cristo nos ofrece libertad en el evangelio; tiene poder para darla, y aquellos a quienes Cristo hace libres, realmente lo son. Sin embargo, a menudo vemos a las personas que debaten sobre libertades de toda clase mientras son esclavos de alguna lujuria pecaminosa.


Vv. 37-40.Nuestro Señor resiste el orgullo y la vana confianza de estos judíos, mostrándoles que su descendencia desde Abraham no aprovecha a los de espíritu contrario a Él. Donde la palabra de Dios no tiene lugar, no debe esperarse nada bueno; ahí se da lugar a toda iniquidad. Un enfermo que regresa de ver al médico y no toma ningún remedio ni come, ha perdido la esperanza de recuperarse. La verdad sana y nutre los corazones de quienes la reciben. La verdad enseñada por los filósofos no tiene este poder ni este efecto, sino sólo la verdad de Dios. Quienes reclaman los privilegios de Abraham, deben hacer las obras de Abraham; deben ser extranjeros y peregrinos en este mundo; mantener la adoración de Dios en su familia y andar siempre delante de Dios.


Vv. 41-47.Satanás dispone a los hombres a excesos por los cuales se asesinan a sí mismos y al prójimo, mientras lo que pone en la mente tiende a destruir las almas de los hombres. Él es el gran promotor de toda clase de falsedad. Es mentiroso, todas sus tentaciones las efectúa llamando bueno a lo malo y malo a lo bueno, y prometiendo libertad en el pecar. Él es el autor de todas las mentiras; a él se parecen y evocan los mentirosos, con quienes tendrá su porción para siempre, como todos los mentirosos. Las lujurias especiales del diablo son la maldad espiritual, las lujurias de la mente, y los razonamientos corruptos, la soberbia y la envidia, la ira y la malicia, la enemistad para con lo bueno, y estimular al prójimo al mal. Aquí la verdad es la voluntad revelada de Dios para salvación de los hombres por Jesucristo, la verdad que ahora estaba predicando Cristo y a la cual se opusieron los judíos.


Vv. 48-53.Obsérvese el desprecio de Cristo por los aplausos de los hombres. Los que están muertos para los elogios de los hombres pueden tolerar el desprecio de ellos. Dios procura el honor de todos los que no buscan lo suyo propio. En estos versículos tenemos la doctrina de la dicha eterna de los creyentes. Tenemos el carácter del creyente; éste es el que guarda las palabras del Señor Jesús. El privilegio del creyente es que no verá para siempre la muerte de ninguna manera. Aunque ahora no pueden evitar ver la muerte y, también saborearla, sin embargo, dentro de poco tiempo estarán donde para siempre no habrá más muerte, Exodo xiv, 13.


Vv. 54-59.Cristo y todos los suyos, dependen de Dios en cuanto al honor. Los hombres pueden ser capaces de debatir sobre Dios aunque no le conozcan. Se pone juntos a los que no conocen a Dios con los que no obedecen el evangelio de Cristo, 2 Tesalonisenses i, 8. Todos los que conocen rectamente algo de Cristo desean fervorosamente saber más de Él. Los que disciernen el alborear de la luz del Sol de Justicia, desean ver su levante. -“YO SOY antes que Abraham”. Esto habla de Abraham como una criatura y de nuestro Señor como el Creador; por tanto, bien puede Él engrandecerse más que Abraham. YO SOY es el nombre de Dios, Exodo iii, 14; habla de su existencia de Sí mismo y por sí mismo; Él es el Primero y el Último, siempre el mismo, Apocalipsis i, 8. Así, pues, no sólo era antes que Abraham, sino antes que todos los mundos, Proverbios viii, 23; capítulo i, 1. Como Mediador fue el Mesías ungido mucho antes de Abraham; el Cordero inmolado desde la fundación del mundo, Apocalipsis xiii, 8. El Señor Jesús fue hecho Sabiduría, Justicia, Santificación y Redención de Dios para Adán y Abel, y para todos los que antes de Abraham vivieron y murieron por fe en Él. Los judíos estaban por lapidar a Jesús por blasfemar, pero Él se retiró; por su poder milagroso pasó ileso a través de ellos. Profesemos constantemente lo que sabemos y creemos acerca de Dios; y si somos herederos de la fe de Abraham, nos regocijaremos esperando el día en que el Salvador se aparecerá en gloria para confusión de sus enemigos, y para completar la salvación de todos los que creen en Él.



La Biblia del Oso 1559

Casiodoro de Reina © Versión de Dominio Público.

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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