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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Daniel 2

1. En el segundo año de su reinado, Nabucodonosor tuvo varios sueños que lo perturbaron y no lo dejaban dormir.

2. Mandó entonces que se reunieran los magos, hechiceros, adivinos y astrólogos[1] de su reino, para que le dijeran lo que había soñado. Una vez reunidos, y ya en presencia del rey,

3. éste les dijo: Tuve un sueño que me tiene preocupado, y quiero saber lo que significa.

4. Los astrólogos le respondieron:[2] ¡Que viva Su Majestad por siempre! Estamos a su servicio. Cuéntenos el sueño, y nosotros le diremos lo que significa.

5. Pero el rey les advirtió: Mi decisión ya está tomada: Si no me dicen lo que soñé, ni me dan su interpretación, ordenaré que los corten en pedazos y que sus casas sean reducidas a cenizas.

6. Pero si me dicen lo que soñé y me explican su significado, yo les daré regalos, recompensas y grandes honores. Así que comiencen por decirme lo que soñé, y luego explíquenme su significado.

7. Los astrólogos insistieron: Si Su Majestad les cuenta a estos siervos suyos lo que soñó, nosotros le diremos lo que significa.

8. Pero el rey les contestó: Mi decisión ya está tomada. Eso ustedes bien lo saben, y por eso quieren ganar tiempo.

9. Si no me dicen lo que soñé, ya saben lo que les espera. Ustedes se han puesto de acuerdo para salirme con cuestiones engañosas y mal intencionadas, esperando que cambie yo de parecer. Díganme lo que soñé, y así sabré que son capaces de darme su interpretación.

10. Entonces los astrólogos le respondieron: ¡No hay nadie en la tierra capaz de hacer lo que Su Majestad nos pide! ¡Jamás a ningún rey se le ha ocurrido pedirle tal cosa a ningún mago, hechicero o astrólogo!

11. Lo que Su Majestad nos pide raya en lo imposible, y nadie podrá revelárselo, a no ser los dioses. ¡Pero ellos no viven entre nosotros!

12. Tanto enfureció al rey la respuesta de los astrólogos, que mandó ejecutar a todos los sabios de Babilonia.

13. Se publicó entonces un edicto que decretaba la muerte de todos los sabios, de modo que se ordenó la búsqueda de Daniel y de sus compañeros para que fueran ejecutados.

14. Cuando el comandante de la guardia real, que se llamaba Arioc, salió para ejecutar a los sabios *babilonios, Daniel le habló con mucho tacto e inteligencia.

15. Le dijo: '¿Por qué ha emitido el rey un edicto tan violento?' Y una vez que Arioc le explicó cuál era el problema,

16. Daniel fue a ver al rey y le pidió tiempo para poder interpretarle su sueño.

17. Después volvió a su casa y les contó a sus amigos Ananías, Misael y Azarías cómo se presentaba la situación.

18. Al mismo tiempo, les pidió que imploraran la misericordia del Dios del cielo en cuanto a ese sueño misterioso, para que ni él ni sus amigos fueran ejecutados con el resto de los sabios babilonios.

19. Durante la noche, Daniel recibió en una visión la respuesta al misterio. Entonces alabó al Dios del cielo

20. y dijo: '¡Alabado sea por siempre el *nombre de Dios! Suyos son la sabiduría y el poder.

21. Él cambia los tiempos y las épocas, pone y depone reyes. A los sabios da sabiduría, y a los inteligentes, discernimiento.

22. Él revela lo profundo y lo escondido, y sabe lo que se oculta en las sombras. ¡En él habita la luz!

23. A ti, Dios de mis padres, te alabo y te doy gracias. Me has dado sabiduría y poder, me has dado a conocer lo que te pedimos, ¡me has dado a conocer el sueño del rey!'

24. Entonces Daniel fue a ver a Arioc, a quien el rey le había dado la orden de ejecutar a los sabios de Babilonia, y le dijo: No mates a los sabios *babilonios. Llévame ante el rey, y le interpretaré el sueño que tuvo.

25. Inmediatamente Arioc condujo a Daniel a la presencia del rey, y le dijo: Entre los exiliados de Judá he hallado a alguien que puede interpretar el sueño de Su Majestad.

26. El rey le preguntó a Daniel, a quien los babilonios le habían puesto por nombre Beltsasar: ¿Puedes decirme lo que vi en mi sueño, y darme su interpretación?

27. A esto Daniel respondió: No hay ningún sabio ni hechicero, ni mago o adivino, que pueda explicarle a Su Majestad el misterio que le preocupa.

28. Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios. Ese Dios le ha mostrado a usted lo que tendrá lugar en los días venideros. Éstos son el sueño y las visiones que pasaron por la mente de Su Majestad mientras dormía:

29. Allí, en su cama, Su Majestad dirigió sus pensamientos a las cosas por venir, y el que revela los misterios le mostró lo que está por suceder.

30. Por lo que a mí toca, este misterio me ha sido revelado, no porque yo sea más sabio que el resto de la humanidad, sino para que Su Majestad llegue a conocer su interpretación y entienda lo que pasaba por su *mente.

31. 'En su sueño Su Majestad veía una estatua enorme, de tamaño impresionante y de aspecto horrible.

32. La cabeza de la estatua era de oro puro, el pecho y los brazos eran de plata, el vientre y los muslos eran de bronce,

33. y las piernas eran de hierro, lo mismo que la mitad de los pies, en tanto que la otra mitad era de barro cocido.

34. De pronto, y mientras Su Majestad contemplaba la estatua, una roca que nadie desprendió vino y golpeó los pies de hierro y barro de la estatua, y los hizo pedazos.

35. Con ellos se hicieron añicos el hierro y el barro, junto con el bronce, la plata y el oro. La estatua se hizo polvo, como el que vuela en el verano cuando se trilla el trigo. El viento barrió con la estatua, y no quedó ni rastro de ella. En cambio, la roca que dio contra la estatua se convirtió en una montaña enorme que llenó toda la tierra.

36. 'Éste fue el sueño que tuvo Su Majestad, y éste es su significado:

37. Su Majestad es rey entre los reyes; el Dios del cielo le ha dado el reino, el poder, la majestad y la gloria.

38. Además, ha puesto en manos de Su Majestad a la *humanidad entera, a las bestias del campo y a las aves del cielo. No importa dónde vivan, Dios ha hecho de Su Majestad el gobernante de todos ellos. ¡Su Majestad es la cabeza de oro!

39. 'Después de Su Majestad surgirá otro reino de menor importancia. Luego vendrá un tercer reino, que será de bronce, y dominará sobre toda la tierra.

40. Finalmente, vendrá un cuarto reino, sólido como el hierro. Y así como el hierro todo lo rompe, destroza y pulveriza, este cuarto reino hará polvo a los otros reinos.

41. 'Su Majestad veía que los pies y los dedos de la estatua eran mitad hierro y mitad barro cocido. El hierro y el barro, que Su Majestad vio mezclados, significan que éste será un reino dividido, aunque tendrá la fuerza del hierro.

42. Y como los dedos eran también mitad hierro y mitad barro, este reino será medianamente fuerte y medianamente débil.

43. Su Majestad vio mezclados el hierro y el barro, dos elementos que no pueden fundirse entre sí. De igual manera, el pueblo será una mezcla que no podrá mantenerse unida.

44. 'En los días de estos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni entregado a otro pueblo, sino que permanecerá para siempre y hará pedazos a todos estos reinos.

45. Tal es el sentido del sueño donde la roca se desprendía de una montaña; roca que, sin la intervención de nadie, hizo añicos al hierro, al bronce, al barro, a la plata y al oro. El gran Dios le ha mostrado a Su Majestad lo que tendrá lugar en el futuro. El sueño es verdadero, y esta interpretación, digna de confianza.

46. Al oír esto, el rey Nabucodonosor se postró ante Daniel y le rindió pleitesía, ordenó que se le presentara una ofrenda e incienso,

47. y le dijo: ¡Tu Dios es el Dios de dioses y el soberano de los reyes! ¡Tu Dios revela todos los misterios, pues fuiste capaz de revelarme este sueño misterioso!

48. Luego el rey puso a Daniel en un puesto prominente y lo colmó de regalos, lo nombró gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe de todos sus sabios.

49. Además, a solicitud de Daniel, el rey nombró a Sadrac, Mesac y Abednego administradores de la provincia de Babilonia. Daniel, por su parte, permaneció en la corte real.

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Daniel 2

Vv. 1-13.Los hombres más grandes son los más expuestos a las preocupaciones y trastornos de la mente, que perturban su reposo nocturno, mientras el sueño del hombre que trabaja es dulce y profundo. No conocemos la inquietud de muchos que viven con gran pompa y, según otros piensan vanamente, con placer. El rey pidió a sus sabios que le dijeran el sueño mismo o todos iban a ser ejecutados como engañadores. Los hombres están más ansiosos por preguntar sobre los hechos futuros que por aprender el camino de la salvación o la senda del deber; pero el conocimiento anticipado de los sucesos aumenta la ansiedad y el trastorno. Los que engañaban, pretendiendo hacer lo que no podían, fueron sentenciados a muerte por no poder hacer lo que pretendían.


Vv. 14-23.Daniel oró humildemente que Dios le revelara el sueño del rey y su significado. Los amigos que oran son amigos valiosos; y bien le corresponde a los hombres más grandes y mejores desear las oraciones de los demás. Mostremos que valoramos a nuestros amigos y sus oraciones. Oraban en forma específica. Lo que pidamos en oración, sólo podemos esperarlo como dádiva de la gracia de Dios. En la oración Él nos permite decir nuestras necesidades y nuestras cargas. Su ruego a Dios era el peligro en que estaban. La misericordia por la que oraban Daniel y sus amigos fue concedida. La oración eficaz del justo puede mucho. Daniel estaba agradecido de Dios por hacerle saber lo que le salvó la vida y la de sus amigos. ¡Cuánto más debemos estar agradecidos a Dios por dar a conocer la grandiosa salvación del alma a los que no están entre los sabios y prudentes del mundo!


Vv. 24-30.Daniel hace cambiar la opinión del rey sobre sus magos y adivinos. La insuficiencia de las criaturas debe llevarnos a la absoluta suficiencia del Creador. Hay uno que puede hacer por nosotros, y darnos a conocer a nosotros, lo que nadie en la tierra puede, específicamente, la obra de redención y los designios secretos del amor de Dios a nuestro favor que hay en ella. Daniel confirmó al rey su opinión de que el sueño era de gran consecuencia con referencia a los asuntos y cambios de este mundo inferior. Que aquellos a quienes Dios ha favorecido y honrado grandemente, dejen de lado toda opinión de su propia sabiduría y valor, para que solo el Señor sea alabado por el bien que ellos tienen y hacen.


Vv. 31-45.La imagen representaba a los reinos de la tierra que iban a dominar sucesivamente a todas las naciones y que influirían en los asuntos de la iglesia judía. 1. La cabeza de oro representaba al imperio caldeo, entonces en existencia. 2. El pecho y los brazos de plata significaban al imperio medopersa. 3. El vientre y muslos de bronce significaban al imperio griego, fundado por Alejandro el grande. 4. Las piernas y pies de hierro representaban al imperio romano. Este se dividió en diez reinos, como los dedos de estos pies. Algunos eran débiles como barro, otros fuertes como hierro. Siempre se ha hecho esfuerzos para unirlos, para fortalecer el imperio, pero en vano. La piedra cortada sin manos humanas, representaba el reino de nuestro Señor Jesucristo que debiera establecerse sobre los reinos del mundo, sobre las ruinas del reino de Satanás en ellos. Esa era la Piedra que los edificadores desecharon, porque no fue cortada por sus manos, pero que ha llegado a ser la piedra principal del ángulo. Lo dilatado del imperio de Cristo y la paz no tendrán limite. El Señor reinará no sólo al final del tiempo, sino cuando el tiempo y los días ya no se cuenten. Los hechos han ocurrido, el cumplimiento de esta visión profética ha sido sumamente exacto e innegable; las eras futuras presenciarán que esta Piedra destruye la imagen, y llena toda la tierra.


Vv. 46-49.Asunto nuestro es dirigir la atención al Señor, como Autor y Dador de toda buena dádiva. Muchos tienen pensamientos del poder y majestad divino, pero no piensan en servir ellos a Dios. Pero todos deben esforzarse para que Dios sea glorificado y se promuevan los mejores intereses de la humanidad.



Nueva Versión Internacional (NVI)

La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® Copyright © 1999 by Biblica, Inc.® Used by permission. All rights reserved worldwide.

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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