x

Bibliatodo Comentarios

Anuncios


Comentario Bíblico de Matthew Henry
1 Pedro 1

1. Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos, extranjeros dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,

2. según la previsión* de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos* por su sangre: Que abunden en ustedes la gracia y la paz.

3. ¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva

4. y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes,

5. a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos.

6. Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo.

7. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele.

8. Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso,

9. pues están obteniendo la meta de su fe, que es su salvación.

10. Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para ustedes, estudiaron y observaron esta salvación.

11. Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de éstos.

12. A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que les servían a ustedes. Hablaban de las cosas que ahora les han anunciado los que les predicaron el evangelio por medio del Espíritu Santo enviado del cielo. Aun los mismos ángeles anhelan contemplar esas cosas.

13. Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia;* tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo.

14. Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia.

15. Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó;

16. pues está escrito: 'Sean santos, porque yo soy santo.'*

17. Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo.

18. Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata,

19. sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto.

20. Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en beneficio de ustedes.

21. Por medio de él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios.

22. Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón* los unos a los otros.

23. Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.

24. Porque 'todo mortal es como hierba, y toda su gloria como flor del campo; se seca la hierba y se cae la flor,

25. pero la palabra del Señor permanece para siempre.'* ustedes.

×
1 Pedro 1

Vv. 1-9.Esta epístola está dirigida a los creyentes en general, que son extranjeros en toda ciudad o país donde vivan y están diseminados por todas las naciones. Ellos tienen que atribuir su salvación al amor electivo del Padre, la redención del Hijo y la santificación del Espíritu Santo; y, así, dar gloria al Dios único en tres Personas en cuyo nombre han sido bautizados. La esperanza en el vocabulario mundano se refiere sólo a un bien incierto, porque todas las esperanzas mundanas son inestables, edificadas sobre arena, y las esperanzas del cielo que tiene el mundano son conjeturas ciegas y sin fundamento. Pero la esperanza de los hijos del Dios vivo es una esperanza viva; no sólo acerca de su objeto, sino también en su efecto. Vivifica y consuela en todas las angustias, capacita para enfrentar y superar todas las dificultades. La misericordia es la fuente de todo esto; sí, gran misericordia y misericordia múltiple. Esta bien cimentada esperanza de salvación es un principio activo y vivo de obediencia en el alma del creyente. El tema del gozo cristiano es la memoria de la felicidad puesta por delante. Es incorruptible no puede acabarse; es una fortuna que no se puede gastar. También es incontaminada lo que significa su pureza y perfección. Inmarcesible porque no es más o menos placentera a veces, sino siempre la misma, no cambia. Todas las posesiones de aquí están manchadas con defectos y fallas; aún falta algo: casas lindas que tienen preocupaciones tristes revoloteando en torno a sus techos dorados y bien pintados; camas blandas y mesas llenas, a menudo con cuerpos enfermos y estómagos revueltos. Todas las posesiones están manchadas de pecado, sea al obtenerlas o al usarlas. ¡Cuán prontos estamos para hacer de las cosas que tenemos ocasión e instrumento de pecado, y pensar que no hay libertad ni deleite en su uso, sin abusar de ellas! Las posesiones mundanas son inciertas y pronto pasan como las flores y las plantas del campo. Eso debe ser del más alto valor, ya que se pone en el lugar mejor y más elevado: el cielo. Dichosos aquellos cuyos corazones pone el Espíritu Santo en esta herencia. Dios no sólo da gracia a su pueblo, pero lo preserva para gloria. Cada creyente siempre tiene algo en que puede regocijarse grandemente; esto debe demostrarse en el semblante y la conducta. El Señor no aflige por gusto aunque su sabio amor suele asignar pruebas agudas para mostrar el corazón de su pueblo y para hacerles el bien al final. El oro no aumenta por ser probado en el fuego, se vuelve menos; pero la fe se afirma y multiplica por las tribulaciones y aflicciones. El oro debe perecer al final y sólo puede comprar cosas perecederas, mientras la prueba de fe será hallada para alabanza, honra y gloria. Esto debe reconciliarnos con las aflicciones presentes. Busquemos entonces creer en la excelencia de Cristo en sí y de su amor por nosotros; esto encenderá un fuego tal en el corazón que lo elevará en un sacrificio de amor hacia Él. La gloria de Dios y nuestra propia felicidad están tan unidas que si ahora buscamos sinceramente una, obtendremos la otra, cuando el alma ya no esté más sujeta al mal. La certeza de esta esperanza es como si los creyentes ya la hubieran recibido.


Vv. 10-12.Jesucristo fue el tema principal de los estudios de los profetas. La indagatoria de ellos en los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían, condujeron a una visión de todo el evangelio, cuyo resumen es, que Cristo Jesús fue entregado por nuestras ofensas y levantado de nuevo para nuestra justificación. Dios se agradó en contestar nuestras necesidades más que nuestros pedidos. La doctrina de los profetas y la de los apóstoles concuerda exactamente, porque viene del mismo Espíritu de Dios. El evangelio es la ministración del Espíritu; su éxito depende de su operación y bendición. Entonces, busquemos con diligencia las Escrituras que contienen la doctrina de la salvación.


Vv. 13-16.Como el viajero, el atleta, el guerrero y el trabajador, recogen sus vestiduras largas y sueltas, para estar preparados para sus actividades, así hagan los cristianos con sus mentes y afectos. Sed sobrios, velad contra todos los peligros y enemigos espirituales y sed templados en toda conducta. Sed sobrios en la opinión y en la conducta y humildes en vuestros juicios sobre vosotros mismos. Una confianza firme y perfecta en la gracia de Dios armoniza con los mejores esfuerzos en nuestro deber. La santidad es el deseo y el deber de todo cristiano. Debe estar en todos los asuntos, en cada condición, y para toda la gente. Debemos velar y orar especialmente en contra de los pecados a que nos inclinamos. La palabra escrita de Dios es la regla más segura de la vida del cristiano y por esta regla se nos manda ser santos en todo. Dios hace santos a quienes salva.


Vv. 17-25.La santa confianza en Dios como Padre y el temor que se le debe como Juez, armonizan; y considerar siempre a Dios como Juez le hace querido como Padre para nosotros. Si los creyentes hacen el mal, Dios los visitará con correctivos. Entonces, los cristianos no deben dudar de la fidelidad de Dios a sus promesas, ni den lugar al temor esclavizante por su ira, pero reverencien su santidad. El profeso que no teme está indefenso y Satanás lo cautiva a su voluntad; el profeso desalentado no tiene corazón que le valga para servirse de sus ventajas y es llevado fácilmente a rendirse. El precio pagado por la redención del hombre fue la preciosa sangre de Cristo. No sólo la conversación francamente mala, sino la que no aprovecha es altamente peligrosa, aunque se diga que es por costumbre. Necio es resolver: Yo viviré y moriré en tal forma, porque así hicieron mis antepasados. Dios tenía propósitos de favor especial para su pueblo mucho antes que manifestara tal gracia a ellos. Pero la claridad de la luz, los soportes de la fe, el poder de las ordenanzas, son todos mucho más grandes que lo que antes fueron, desde que Cristo vino a la tierra. El consuelo de esto es que habiendo sido hechos uno con Cristo por fe, su gloria presente es una garantía de que donde Él esté, también estaremos nosotros, Juan xiv, 3. El alma debe ser purificada antes que pueda abandonar sus propios deseos e indulgencias. La palabra de Dios implantada en el corazón por el Espíritu Santo, es un medio de vida espiritual, que nos estimula al deber, obrando un cambio total en las disposiciones y afectos del alma, hasta que la lleva a la vida eterna. En contraste con la excelencia del hombre espiritual renovado, como nacido de nuevo, nótese la vanidad del hombre natural. En su vida y en su caída, es como el pasto, la flor de la hierba, que pronto se marchita y muere. Debemos oír, y recibir y amar la santa palabra viva, y más bien arriesgar todo que perderla; hay que quitar todas las demás cosas del lugar debido a ella. Debemos alojarla en nuestro corazón como nuestro único tesoro y prenda segura del tesoro de gloria que hay para los creyentes en el cielo.



Nueva Versión Internacional (NVI)

La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® Copyright © 1999 by Biblica, Inc.® Used by permission. All rights reserved worldwide.

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



Anuncios