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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Apocalipsis 14

1. El Cordero y los 144.000 Luego miré, y apareció el Cordero. Estaba de pie sobre el monte Sión, en compañía de ciento cuarenta y cuatro mil personas que llevaban escrito en la frente el nombre del Cordero y de su Padre.

2. Oí un sonido que venía del cielo, como el estruendo de una catarata y el retumbar de un gran trueno. El sonido se parecía al de músicos que tañen sus arpas.

3. Y cantaban un himno nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender aquel himno, aparte de los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra.

4. Éstos se mantuvieron puros, sin contaminarse con ritos sexuales.[a] Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Fueron rescatados como los primeros frutos de la humanidad para Dios y el Cordero.

5. No se encontró mentira alguna en su boca, pues son intachables.

6. Los tres ángeles Luego vi a otro ángel que volaba en medio del cielo, y que llevaba el evangelio eterno para anunciarlo a los que viven en la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo.

7. Gritaba a gran voz: «Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio. Adoren al que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales.»

8. Lo seguía un segundo ángel que gritaba: «¡Ya cayó! Ya cayó la gran Babilonia, la que hizo que todas las naciones bebieran el excitante vino[b] de su adulterio.»

9. Los seguía un tercer ángel que clamaba a grandes voces: «Si alguien adora a la bestia y a su imagen, y se deja poner en la frente o en la mano la marca de la bestia,

10. beberá también el vino del furor de Dios, que en la copa de su ira está puro, no diluido. Será atormentado con fuego y azufre, en presencia de los santos ángeles y del Cordero.

11. El humo de ese tormento sube por los siglos de los siglos. No habrá descanso ni de día ni de noche para el que adore a la bestia y su imagen, ni para quien se deje poner la marca de su nombre.»

12. ¡En esto consiste[c] la perseverancia de los santos, los cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles a Jesús!

13. Entonces oí una voz del cielo, que decía: «Escribe: Dichosos los que de ahora en adelante mueren en el Señor.» «Sí -dice el Espíritu-, ellos descansarán de sus fatigosas tareas, pues sus obras los acompañan.»

14. La cosecha de la tierra Miré, y apareció una nube blanca, sobre la cual estaba sentado alguien «semejante al Hijo del hombre».[d] En la cabeza tenía una corona de oro, y en la mano, una hoz afilada.

15. Entonces salió del templo otro ángel y le gritó al que estaba sentado en la nube: «Mete la hoz y recoge la cosecha; ya es tiempo de segar, pues la cosecha de la tierra está madura.»

16. Así que el que estaba sentado sobre la nube pasó la hoz, y la tierra fue segada.

17. Del templo que está en el cielo salió otro ángel, que también llevaba una hoz afilada.

18. Del altar salió otro ángel, que tenía autoridad sobre el fuego, y le gritó al que llevaba la hoz afilada: «Mete tu hoz y corta los racimos del viñedo de la tierra, porque sus uvas ya están maduras.»

19. El ángel pasó la hoz sobre la tierra, recogió las uvas y las echó en el gran lagar de la ira de Dios.

20. Las uvas fueron exprimidas fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre, la cual llegó hasta los frenos de los caballos en una extensión de trescientos kilómetros.[e]

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Apocalipsis 14

Vv. 1-5.El monte Sion es la iglesia del evangelio. Cristo está con su iglesia y en medio de todas sus angustias, por tanto, no es consumida. Su presencia asegura la perseverancia. Su pueblo se presenta honorablemente. Ellos tienen el nombre de Dios escrito en sus frentes; pueden hacer una profesión denodada y abierta de su fe en Dios y Cristo, y esto es acompañado por actos apropiados. En las épocas más tenebrosas hubo personas que se aventuraron y rindieron sus vidas por la adoración y la verdad del evangelio de Cristo. Se mantuvieron limpias de la abominación perversa de los seguidores del anticristo. Sus corazones estuvieron bien con Dios y fueron libremente perdonados en Cristo; Él es glorificado en ellos y ellos en Él. Sea nuestra oración, nuestro esfuerzo, y nuestra ambición ser hallados en esta honorable compañía. Los que son realmente santificados y justificados están aquí representados, porque ningún hipócrita, por verosímil que parezca, puede contarse como sin falta ante Dios.


Vv. 6-13.Aquí parece manifestarse el progreso de la Reforma. Las cuatro proclamas son evidentes en su significado: que todos los cristianos sean exhortados a ser fieles a su Señor en el tiempo de la prueba. El evangelio es el gran medio por el cual son llevados los hombres a temer a Dios, y a darle gloria. La predicación del evangelio eterno estremece los cimientos del anticristo en el mundo, y apresura su caída. Si alguien persiste en someterse a la bestia, y en fomentar su causa, debe esperar ser miserable en cuerpo y alma para siempre. El creyente tiene que aventurarse o sufrir cualquier cosa por obedecer los mandamientos de Dios y por profesar la fe de Jesús. Que Dios nos conceda esta paciencia. Nótese la descripción de los que son y serán bendecidos: los tales mueren en el Señor; mueren en la causa de Cristo, en estado de unión con Cristo; los tales son hallados en Cristo cuando llega la muerte. Descansan de todo pecado, tentación, pena y persecución; porque ahí el malo cesa de atormentarlos, ahí los agotados están en reposo. Sus obras les siguen: no van adelante como título de ellos, o como adquisición, pero los siguen como pruebas de haber vivido y muerto en el Señor; el recuerdo de ellos será grato y la recompensa, muy por encima de todos sus servicios y sufrimientos. Esto es asegurado por el testimonio del Espíritu, que atestigua en sus espíritus, y la palabra escrita.


Vv. 14-20.No habiendo producido reforma las advertencias y los juicios, los pecados de las naciones han llenado la medida, y están maduros para los juicios, representados por una cosecha, símbolo que se usa para significar la reunión de los justos, cuando estén maduros para el cielo, por la misericordia de Dios. El tiempo de cosecha es cuando está maduro el trigo; cuando los creyentes están maduros para el cielo, entonces el trigo de la tierra será reunido en el granero de Cristo por una cosecha. Los enemigos de Cristo y de Su Iglesia no son destruidos hasta que por su pecado esté maduro para destrucción, y entonces, Él no los pasará más por alto. El lagar es la ira de Dios, una calamidad terrible, probablemente la espada, que derrama la sangre de los malos. La paciencia de Dios para con los pecadores es el mayor milagro del mundo; pero, aunque duradera, no será eterna; y la maduración del pecado es prueba segura del juicio inminente.



Nueva Versión Internacional (NVI)

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Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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