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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Jonás 1

1. El SEÑOR le dio el siguiente mensaje a Jonás, hijo de Amitai:

2. «Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive. Pronuncia mi juicio contra ella, porque he visto qué perversa es su gente».

3. Entonces Jonás se levantó y se fue en dirección contraria para huir del SEÑOR. Descendió al puerto de Jope donde encontró un barco que partía para Tarsis. Compró un boleto, subió a bordo y se embarcó rumbo a Tarsis con la esperanza de escapar del SEÑOR.

4. Ahora bien, el SEÑOR mandó un poderoso viento sobre el mar el cual desató una violenta tempestad que amenazaba con despedazar el barco.

5. Temiendo por sus vidas, los desesperados marineros pedían ayuda a sus dioses y lanzaban la carga por la borda para aligerar el barco. Todo esto sucedía mientras Jonás dormía profundamente en la bodega del barco,

6. así que el capitán bajó a buscarlo. «¿Cómo puedes dormir en medio de esta situación? —le gritó—. ¡Levántate y ora a tu dios! Quizá nos preste atención y nos perdone la vida».

7. Entonces la tripulación echó suertes para ver quién había ofendido a los dioses y causado tan terrible tempestad. Cuando lo hicieron, la suerte señaló a Jonás como el culpable.

8. Así que los marineros le reclamaron: —¿Por qué nos ha venido esta espantosa tormenta? ¿Quién eres? ¿En qué trabajas? ¿De qué país eres? ¿Cuál es tu nacionalidad?

9. —Soy hebreo —contestó Jonás— y temo al SEÑOR, Dios del cielo, quien hizo el mar y la tierra.

10. Los marineros se aterraron al escuchar esto, porque Jonás ya les había contado que huía del SEÑOR. —¿Ay, por qué lo hiciste? —.gimieron

11. Como la tormenta seguía empeorando, le preguntaron: —¿Qué debemos hacer contigo para detener esta tempestad?

12. —Échenme al mar —contestó Jonás— y volverá la calma. Yo sé que soy el único culpable de esta terrible tormenta.

13. Sin embargo, los marineros remaron con más fuerza para llevar el barco a tierra, pero la tempestad era tan violenta que no lo lograron.

14. Entonces clamaron al SEÑOR, Dios de Jonás: «Oh SEÑOR —le rogaron—, no nos dejes morir por el pecado de este hombre y no nos hagas responsables de su muerte. Oh SEÑOR, has enviado esta tormenta sobre él y sólo tú sabes por qué».

15. Entonces los marineros tomaron a Jonás y lo lanzaron al mar embravecido, ¡y al instante se detuvo la tempestad!

16. Los marineros quedaron asombrados por el gran poder del SEÑOR, le ofrecieron un sacrificio y prometieron servirle.

17. * Entre tanto, el SEÑOR había provisto que un gran pez se tragara a Jonás; y Jonás estuvo dentro del pez durante tres días y tres noches.

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Jonás 1

Vv. 1-3.Entristece pensar cuánto pecado se comete en las grandes ciudades. Su maldad, como la de Nínive, es afrenta franca y directa a Dios. Jonás debe irse de inmediato a Nínive, y ahí en terreno, clamar contra la maldad de ellos. Jonás no quiere ir. Probablemente haya unos cuantos entre nosotros que no hubiesen tratado de declinar tal misión. La providencia parece darle una oportunidad para escapar; nosotros podemos salirnos del camino del deber y hasta encontrar viento a favor. El camino fácil no siempre es el camino recto. Véase lo que son los mejores hombres cuando Dios los deja librados a sí mismos; y la necesidad que tenemos, cuando nos llega la palabra del Señor, de tener al Espíritu del Señor para que lleve cautivo cada pensamiento nuestro a la obediencia a Cristo.


Vv. 4-7.Dios manda un perseguidor tras Jonás, un fuerte temporal. El pecado trae tormentas y temporales al alma, a la familia, a las iglesias y a las naciones; es cosa inquietante y perturbadora. Habiendo pedido socorro a sus dioses, los marineros hicieron lo que pudieron para ayudarse. ¡Oh, que los hombres fueran así de sabios con sus almas, y estuvieran dispuestos a separarse de la riqueza, placer y honor que no pueden conservar sin hacer naufragio en la fe y la buena conciencia y arruinar para siempre sus almas! -Jonás dormía profundamente. El pecado atonta y tenemos que hacer caso, no sea que, en cualquier momento, nuestros corazones sean endurecidos por lo engañoso de ellos. ¿Qué quieren decir los hombres con eso de dormirse en el pecado, cuando la palabra de Dios y las acusaciones de sus propias conciencias les advierten que se levanten y clamen al Señor si quieren escapar de la miseria eterna? ¿No debiéramos advertirnos unos a otros para despertar, levantarnos, clamar a nuestro Dios, si Él quisiera librarnos? -Los marineros concluyeron que la tormenta era un mensajero de la justicia divina enviado contra alguien a bordo de ese barco. Cualquiera sea el mal sobre nosotros en cualquier momento, tiene su causa; y cada uno debe orar, Señor, muéstrame en qué contiendes conmigo. La suerte recayó en Jonás. Dios tiene muchas maneras para sacar a la luz los pecados y pecadores ocultos, y hacer manifiesta esa necedad que se pensaba oculta de los ojos de todos los vivientes.


Vv. 8-12.Jonás da cuenta de su religión, porque esa era su ocupación. Podemos tener la esperanza que él dijera esto con pena y vergüenza, justificando a Dios, condenándose así mismo y explicando a los marineros qué Dios grande es Jehová. Ellos le dijeron: ¿Por qué nos has hecho esto? Si temías al Dios que hizo el mar y la tierra seca, ¿por qué fuiste tan necio para pensar que podías huir de su presencia? Si los que profesan la fe hacen mal, lo sabrán de parte de quienes no hacen tal profesión. Cuando el pecado ha levantado una tempestad, y nos ha tirado encima las señales del descontento de Dios, debemos considerar que debe hacerse con el pecado que provocó la tormenta. Jonás usa el lenguaje de los penitentes verdaderos que desean que nadie, sino ellos mismos, sufran lo peor por sus pecados y necedades. Jonás entiende que esto es el castigo de su iniquidad, lo acepta y justifica a Dios en ello. Cuando se despierta la conciencia, y se levanta tormenta, nada la calmará, sino dejar el pecado que causó el trastorno. Dejar nuestro dinero no pacificará la conciencia, Jonás debe ser tirado por la borda.


Vv. 13-17.Los marineros remaron contra el viento y la marea, el viento del descontento de Dios, la marea de sus consejos, pero es en vano pensar en salvarnos a nosotros mismos de otra manera que no sea destruyendo nuestros pecados. Hasta la conciencia natural no puede sino temer la culpa sangrienta. Cuando somos guiados por la providencia, Dios hace lo que le place, y debemos estar satisfechos, aunque pueda no gustarnos. Tirar al mar a Jonás puso fin a la tempestad. Dios no afligirá por siempre, Él sólo contenderá hasta que nos sometamos y nos devolvamos de nuestros pecados. Seguramente esos marineros paganos se levantarán en juicio contra muchos que se llaman cristianos, que ni ofrecen oraciones cuando están angustiados ni agradecen por las señales de liberación. El Señor manda a todas las criaturas y puede hacer que cualquiera sirva a sus designios de misericordia para su pueblo. Veamos esta salvación del Señor y admiremos su poder, que así pudo salvar a un hombre que se ahogaba, y su piedad, que así pudo salvar a uno que huía de Él, y que le había ofendido. Era por las misericordias de Jehová que Jonás no fuera consumido. Jonás vivió tres días y sus noches en el pez: esto era imposible para la naturaleza, pero para el Dios de la naturaleza todas las cosas son posibles. Jonás fue hecho tipo de Cristo por esta salvación milagrosa, como nuestro Señor bendito lo declara, Mateo xii, 40.



Nueva Traducción viviente

La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation .Todos los derechos reservados.

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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