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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Gálatas 4

1. Piénsenlo de la siguiente manera: si un padre muere y deja una herencia a sus hijos pequeños, esos niños no están en mejor situación que los esclavos hasta que se hagan mayores de edad, a pesar de que en verdad son dueños de todas las posesiones de su padre.

2. Tienen que obedecer a sus tutores hasta que cumplan la edad establecida por su padre.

3. Eso mismo sucedía con nosotros antes de que viniera Cristo. Éramos como niños; éramos esclavos de los principios* espirituales básicos de este mundo.

4. Pero, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley.

5. Dios lo envió para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos.

6. Y, debido a que somos* sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestro corazón, el cual nos impulsa a exclamar «Abba, Padre»*.

7. Ahora ya no eres un esclavo sino un hijo de Dios. Y, como eres su hijo, Dios te ha hecho su heredero.

8. Antes de conocer a Dios, ustedes, los gentiles,* eran esclavos de los llamados dioses, que ni siquiera existen.

9. Así que, ahora que conocen a Dios (o mejor dicho, ahora que Dios los conoce a ustedes), ¿por qué quieren retroceder y convertirse otra vez en esclavos de los débiles e inútiles principios espirituales de este mundo?

10. Pretenden ganarse el favor de Dios al cumplir con ciertos días o meses, estaciones o años.

11. Temo por ustedes. Quizá todo el arduo trabajo que hice entre ustedes fue en vano.

12. Amados hermanos, les ruego que vivan como yo, libres de esas cosas, pues yo llegué a ser como ustedes, los gentiles, libre de esas leyes. Ustedes no me trataron mal cuando les prediqué por primera vez.

13. Sin duda, recordarán que yo estaba enfermo la primera vez que les llevé la Buena Noticia.

14. Pero, aunque mi condición los tentaba a no aceptarme, ustedes no me despreciaron ni me rechazaron. Todo lo contrario, me recibieron y me cuidaron como si yo fuera un ángel de Dios o incluso el mismo Cristo Jesús.

15. ¿Dónde ha ido a parar el espíritu de alegría y de gratitud que antes tenían? Estoy seguro de que ustedes se hubieran arrancado los propios ojos para dármelos de haber sido posible.

16. ¿Acaso ahora me volví su enemigo porque les digo la verdad?

17. Esos falsos maestros están muy ansiosos de ganarse el favor de ustedes, pero sus intenciones no son nada buenas. Lo que quieren es aislarlos de mí para que ustedes sólo les presten atención a ellos.

18. Si alguien quiere hacer cosas buenas por ustedes, no hay ningún problema; pero que lo haga en todo tiempo, no sólo cuando estoy con ustedes.

19. ¡Oh mis hijos queridos! Siento como si volviera a sufrir dolores de parto por ustedes, y seguirán hasta que Cristo se forme por completo en sus vidas.

20. Desearía estar con ustedes en este momento para poder hablarles en otro tono. Pero, estando tan lejos, no sé qué más puedo hacer para ayudarlos.

21. Díganme ustedes, los que quieren vivir bajo la ley, ¿saben lo que en realidad dice la ley?

22. Las Escrituras dicen que Abraham tuvo dos hijos, uno de la mujer esclava y el otro de su esposa, quien había nacido libre.*

23. El nacimiento del hijo de la esclava fue el resultado de un intento humano por lograr que se cumpliera la promesa de Dios; pero el nacimiento del hijo de la libre fue la manera en que Dios cumplió su promesa.

24. Esas dos mujeres son una ilustración de los dos pactos de Dios. La primera mujer, Agar, representa el monte Sinaí, donde el pueblo recibió la ley que los hizo esclavos.

25. Y ahora Jerusalén es igual que el monte Sinaí, en Arabia,* porque la ciudad y sus hijos viven bajo la esclavitud de la ley.

26. Pero la otra mujer, Sara, representa la Jerusalén celestial. Ella es la mujer libre y es nuestra madre.

27. Como dijo Isaías: «¡Alégrate, oh mujer sin hijos, tú que nunca diste a luz! ¡Ponte a gritar de alegría, tú que nunca tuviste dolores de parto! ¡Pues la mujer desolada ahora tiene más hijos que la que vive con su esposo!»*.

28. Y ustedes, amados hermanos, son hijos de la promesa igual que Isaac.

29. Pero ahora son perseguidos por los que quieren que cumplan la ley, tal como Ismael —el hijo que nació del esfuerzo humano —persiguió a Isaac, el hijo que nació por el poder del Espíritu.

30. ¿Pero qué dicen las Escrituras al respecto? «Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la mujer esclava no compartirá la herencia del hijo de la mujer libre»*.

31. Así que, amados hermanos, no somos hijos de la mujer esclava; somos hijos de la mujer libre.

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Gálatas 4

Vv. 1-7.El apóstol trata claramente con los que querían imponer la ley de Moisés junto con el evangelio de Cristo, proponiéndose sujetar a los creyentes a su esclavitud. No podían entender plenamente el significado de la ley dada por Moisés. Como esa era una dispensación de tinieblas, era de esclavitud; ellos estaban atados a tantos ritos y observancias fatigosas, por los que se les enseñaba, y se les mantenía sujetos, como niño a tutores y curadores. Bajo la dispensación del evangelio aprendemos el estado más feliz de los cristianos. Nótese en estos versículos las maravillas del amor y la misericordia divina, particularmente de Dios Padre al enviar a su Hijo al mundo para redimir y salvarnos; del Hijo de Dios al someterse a tanta bajeza y sufrir tanto por nosotros; y del Espíritu Santo al condescender a habitar en los corazones de los creyentes para tales propósitos de gracia. Además, las ventajas que disfrutan los cristianos bajo el evangelio. Aunque por naturaleza hijos de ira y desobediencia, ellos llegan a ser por gracia hijos del amor y participan de la naturaleza de los hijos de Dios; porque Él hará que todos sus hijos se le parezcan. El hijo mayor es el heredero entre los hombres; pero todos los hijos de Dios tendrán la herencia de los primogénitos. Que el temperamento y la conducta de los hijos muestre para siempre nuestra adopción y que el Espíritu Santo testifique a nuestros espíritus que somos hijos y herederos de Dios.


Vv. 8-11.El cambio feliz por el cual los gálatas se volvieron de los ídolos al Dios vivo, y recibieron, por medio de Cristo, la adopción de hijos, fue el efecto de su libre y rica gracia. Ellos fueron puestos bajo la obligación mayor de mantener la libertad con que Él los hizo libres. Todo nuestro conocimiento de Dios empieza de su lado; lo conocemos porque somos conocidos por Él. Aunque nuestra religión prohíbe la idolatría, aún hay muchos que practican la idolatría espiritual en sus corazones. Porque lo que más ama un hombre, y aquello que más le interesa, eso es su dios: algunos tienen sus riquezas como su dios; algunos, sus placeres, y otros, sus lujurias. Muchos adoran, sin saber, a un dios de su propia hechura; un dios todo hecho de misericordia sin ninguna justicia. Porque se convencen de que hay misericordia de Dios para ellos aunque no se arrepientan y sigan en sus pecados. Es posible que los que hicieron una gran profesión de la religión, después sean desviados de la pureza y simplicidad. Mientras más misericordia haya mostrado Dios al llevar a alguien a conocer el evangelio, y sus libertades y privilegios, más grande es su pecado y necedad al tolerar que ellos mismos sean privados de ello. De aquí, pues, que todos los miembros de la iglesia externa deban aprender a temer su yo, y a sospechar de sí mismos. No debemos contentarnos con tener algunas cosas buenas en nosotros. Pablo teme que su labor fuera en vano, pero aún se esfuerza; y el hacerlo así, siga lo que siguiere, es la verdadera sabiduría y el temor de Dios. Esto debe recordar cada hombre en su puesto y llamamiento.


Vv. 12-18.El apóstol desea que ellos sean unánimes con él en cuanto a la ley de Moisés y unidos con él en amor. Al reprender a los otros, debemos cuidar de convencerlos de que nuestra reprensión viene de una sincera consideración de la honra de Dios y la religión y del bienestar de ellos. El apóstol recuerda a los gálatas la dificultad con que trabajó cuando estuvo entre ellos por primera vez. Pero nota que fue un mensajero bien recibido por ellos. Sin embargo, ¡cuán inciertos son el favor y el respeto de los hombres! Esforcémonos por ser aceptos a Dios. Una vez os creísteis dichosos por recibir el evangelio; ¿ahora tenéis razón para pensar lo contrario? Los cristianos no deben dejar de decir la verdad por temor de ofender al prójimo. Los falsos maestros que desviaron a los gálatas de la verdad del evangelio, eran hombres astutos. Pretendían afecto, pero no eran sinceros ni rectos. Se da una regla excelente. Bueno es ser siempre celoso de algo bueno; no sólo por una vez, o cada tanto tiempo, sino siempre. Dichoso sería para la Iglesia de Cristo si este celo fuese mejor sostenido.


Vv. 19, 20.Los gálatas estaban listos para considerar enemigo al apóstol, pero él les asegura que era su amigo; que por ellos tenía sentimientos paternales. Duda del estado de ellos y ansía conocer el resultado de sus engaños presentes. Nada es prueba tan segura de que un pecador ha pasado al estado de justificación como que Cristo se esté formando en él por la renovación del Espíritu Santo, pero esto no puede esperarse mientras los hombres dependan de la ley para ser aceptados por Dios.


Vv. 21-27.La diferencia de los creyentes que descansan sólo en Cristo y los que confían en la ley queda explicada por las historias de Isaac e Ismael. Estas cosas son una alegoría en que el Espíritu de Dios señala algo más además del sentido literal e histórico de las palabras. Agar y Sara eran emblemas adecuados de las dos dispensaciones diferentes del pacto. La Jerusalén celestial, la Iglesia verdadera de lo alto, representada por Sara está en estado de libertad y es la madre de todos los creyentes que nacen del Espíritu Santo. Por regeneración y fe verdadera fueron parte de la verdadera semilla de Abraham, conforme a la promesa hecha a él.


Vv. 28-31.Se aplica la historia así expuesta. Entonces, hermanos, no somos hijos de la esclava sino de la libre. Si los privilegios de todos los creyentes son tan grandes, conforme al pacto nuevo, ¡qué absurdo sería que los convertidos gentiles estén bajo esa ley que no pudo librar a los judíos incrédulos de la esclavitud o de la condenación! -Nosotros no hubiésemos hallado esta alegoría en la historia de Sara y Agar si no nos hubiera sido señalada, pero no podemos dudar que así fue concebido por el Espíritu Santo. Es una explicación del tema, no un argumento que lo compruebe. En esto están prefigurados los dos pactos, el de obras y el de gracia, y los profesantes legales y los evangélicos. Las obras y los frutos producidos por el poder del hombre son legales, pero si surgen de la fe en Cristo son evangélicos. El espíritu del primer pacto es de esclavitud al pecado y la muerte. El espíritu del segundo pacto es de libertad y liberación; no de libertad para pecar sino en deber y para el deber. El primero es un espíritu de persecución; el segundo es un espíritu de amor. Que miren a este los profesantes que tengan un espíritu violento, duro y autoritario hacia el pueblo de Dios. Pero así como Abraham desechó a Agar, así es posible que el creyente se desvíe en algunas cosas al pacto de obras, cuando por incredulidad y negligencia de la promesa actúe en su propio poder conforme a la ley; o en un camino de violencia, no de amor, hacia sus hermanos. Sin embargo, no es su espíritu hacerlo así, de ahí que nunca repose hasta que regrese a su dependencia de Cristo. Reposemos nuestras almas en las Escrituras, y mostremos, por una esperanza evangélica y la obediencia jubilosa, que nuestra conversión y tesoro están, sin duda, en el cielo.



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Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit