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Comentario Bíblico de Matthew Henry
2 Reyes 1

1. Después de la muerte del rey Acab, la nación de Moab se rebeló contra Israel.

2. Cierto día Ocozías, el nuevo rey de Israel, se cayó por la reja de la ventana de una habitación en el piso superior de su palacio en Samaria y quedó gravemente herido. Entonces envió mensajeros al templo de Baal-zebub, dios de Ecrón, para que consultaran si iba a recuperarse.

3. Entonces el ángel del SEÑOR le dijo a Elías, quien era de Tisbé: «Ve y enfrenta a los mensajeros del rey de Samaria, y pregúntales: “¿Acaso no hay Dios en Israel? ¿Por qué recurren a Baal-zebub, dios de Ecrón, a consultarle si el rey va a recuperarse?

4. Por lo tanto, esto dice el SEÑOR: nunca te levantarás de la cama donde estás; ten por seguro que morirás”». Entonces Elías fue a transmitirles el mensaje.

5. Cuando los mensajeros regresaron, el rey les preguntó: —¿Por qué volvieron tan pronto?

6. Ellos contestaron: —Se nos cruzó un hombre y nos dijo que regresáramos y le diéramos este mensaje al rey: “Esto dice el SEÑOR: ‘¿Acaso no hay Dios en Israel? ¿Por qué mandas hombres a preguntarle a Baal-zebub, dios de Ecrón, si vas a recuperarte? Por eso que hiciste, nunca te levantarás de la cama donde estás; ten por seguro que morirás’ ”.

7. —¿Qué hombre les dijo eso? —preguntó el rey—. ¿Cómo era?

8. Y ellos contestaron: —Era un hombre velludo* y tenía un cinto de cuero en la cintura. —¡Elías de Tisbé! —exclamó el rey.

9. Entonces envió a un capitán del ejército con cincuenta soldados para que lo arrestaran. Lo encontraron sentado en la cima de una colina, y el capitán le dijo: —Hombre de Dios, el rey te ordena que vengas con nosotros.

10. Elías respondió al capitán: —Si yo soy un hombre de Dios, ¡que caiga fuego del cielo y te destruya a ti y a tus cincuenta hombres! Enseguida cayó fuego del cielo y los mató a todos.

11. Entonces el rey envió a otro capitán con otros cincuenta hombres, y el capitán dijo a Elías: —Hombre de Dios, el rey te exige que bajes de inmediato.

12. Elías respondió: —Si yo soy un hombre de Dios, ¡que caiga fuego del cielo y te destruya a ti y a tus cincuenta hombres! Y de nuevo el fuego de Dios cayó del cielo y los mató a todos.

13. Por tercera vez, el rey envió a un capitán con cincuenta hombres; pero esta vez el capitán subió a la colina, se arrodilló ante Elías y le suplicó: —Hombre de Dios, por favor, perdone mi vida y también la vida de estos cincuenta siervos suyos.

14. Sabemos que cayó fuego del cielo y destruyó a los primeros dos grupos; pero ahora, ¡le ruego que me perdone la vida!

15. Entonces el ángel del SEÑOR dijo a Elías: «Desciende con él y no le tengas miedo». Así que Elías se levantó y fue con el capitán a ver al rey.

16. Así que Elías dijo al rey: «Esto dice el SEÑOR: “¿Por qué enviaste mensajeros a Baal-zebub, dios de Ecrón, a preguntarle si te recuperarías? ¿Acaso no hay Dios en Israel para contestar tu pregunta? Ahora, porque hiciste esto, nunca te levantarás de la cama donde estás; ten por seguro que morirás”».

17. Así que Ocozías murió como el SEÑOR lo había anunciado por medio de Elías. Dado que Ocozías no tenía ningún hijo que reinara en su lugar, su hermano Joram* lo sucedió en el trono. Esto ocurrió en el segundo año del reinado de Yoram, hijo de Josafat, rey de Judá.

18. Los demás acontecimientos del reinado de Ocozías están registrados en El libro de la historia de los reyes de Israel .

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2 Reyes 1

Vv. 1-8.Cuando Ocozías se rebeló contra Jehová, Moab se rebeló contra él. El pecado nos debilita y empobrece. La rebelión del hombre contra Dios suele ser castigada por la rebelión de los que le deben sujeción. Ocozías cayó por una ventana. Dondequiera vayamos solo hay un paso entre nosotros y la muerte. La casa del hombre es su castillo, pero no lo asegura contra los juicios de Dios. A la larga, toda la creación, que gime bajo la carga del pecado del hombre, cederá y se hundirá bajo ese peso, como esa ventana. Nunca está a salvo el que tenga a Dios como su enemigo. Los que no inquieren en la palabra de Dios para consuelo de ellos, la oirán para terror de ellos, quiéranlo o no.


Vv. 9-18.Elías pidió fuego del cielo para consumir a los pecadores altivos y atrevidos; no para seguridad personal, sino para probar su misión y revelar la ira de Dios desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres. Elías hizo esto por impulso divino, pero nuestro Salvador no permite que sus discípulos hagan lo mismo, Lucas ix, 54. La dispensación del Espíritu y de la gracia no lo permitió de manera alguna. Elías estaba preocupado por la gloria de Dios, aquéllos por su propia reputación. El Señor juzga las costumbres humanas por sus principios y su juicio es según verdad. El tercer capitán se humilló y se arrojó a la misericordia de Dios y de Elías. No hay nada que ganar contendiendo con Dios; y son sabios los que aprenden la sumisión por el fin fatal de la obstinación de otros. El valor de la fe a menudo ataca de terror el corazón del pecador más orgulloso. Tan estupefacto está Ocozías con las palabras del profeta, que ni él ni nadie de los suyos le opone resistencia. ¿Quién puede dañar a los que Dios ampara? -Muchos que piensan prosperar en el pecado, son llamados, como Ocozías, cuando menos lo esperan. Todo nos advierte que busquemos al Señor mientras puede ser hallado.



Nueva Traducción viviente

La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation .Todos los derechos reservados.

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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