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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Apocalipsis 6

1. Y vi cuando el Cordero rompió el primero de los siete sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como en voz de trueno: '¡Vete!'[44]

2. Miré, y allí delante de mí había un caballo blanco; su jinete tenía un arco y le fue dada una corona; y salió cabalgando, como un conquistador, para conquistar.[45]

3. Cuando rompió el segundo sello, oí al segundo ser viviente decir: '¡Vete!'

4. Otro caballo salió, uno rojo; y a su jinete se le dio el poder para quitar la paz de la tierra y hacer que la gente se asesinaran unos a otros, a él se le dio una gran espada.

5. Cuando rompió el tercer sello, oí al tercer ser viviente decir: '¡Vete!' Miré y allí delante de mí había un caballo negro, y su jinete tenía una balanza en la mano.

6. Entonces oí lo que sonó como una voz de entre los cuatro seres vivientes, que dijo: '¡Dos libras de trigo por el jornal de un día! ¡Seis libras de cebada por el mismo precio! ¡Pero no dañen el aceite ni el vino!'

7. Cuando rompió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: '¡Vete!'

8. Miré y allí delante de mí había un caballo pálido con aspecto enfermizo. El nombre de su jinete era Muerte, y el Sheol le seguía detrás. Le fue dada la autoridad para matar a una cuarta parte del mundo por guerra, por hambruna, por plagas y con los animales salvajes de la tierra.

9. Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por proclamar la Palabra de YAHWEH, esto es, por dar testimonio.[46]

10. Ellos gritaban a gran voz: 'Rey Soberano, HaKadosh, el Unico verdadero. ¿Cuánto tiempo antes de que juzgues a la gente de la tierra y tomes venganza de nuestra sangre?'

11. A cada uno le fue dada una vestidura blanca, y les fue dicho que esperaran un poco más, hasta completar el número de sus consiervos y de sus hermanos, que serian muertos igual que ellos.[47]

12. Entonces miré cuando El rompió el sexto sello, y hubo un gran terremoto; el sol se puso negro como ropa usada en luto y la luna llena se volvió color rojo sangre.

13. Las estrellas del cielo cayeron a la tierra, así como caen los higos a tierra cuando el árbol de higos es estremecido por un fuerte viento.[48]

14. Y el cielo retrocedió como un pergamino que se enrolla, y toda montaña e isla fueron movidas de su lugar.

15. Entonces los reyes de la tierra, los gobernantes, los generales, los ricos y poderosos; en verdad todos, esclavo y libre, se escondieron en cuevas y entre las rocas y las montañas;

16. y dijeron a las montañas y rocas: '¡Caigan sobre nosotros, y escóndannos ° de la faz del que está sentado en su trono, y de la furia del Cordero!

17. Porque el Gran Día de la furia ha llegado, y ¿quién lo puede soportar?'[49]

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Apocalipsis 6

Vv. 1-8.Cristo, el Cordero, abre el primer sello. Nótese que sale un jinete en un caballo blanco. Al salir este caballo blanco parece que la intención es un tiempo de paz, o el progreso temprano de la religión cristiana; su salida con pureza en el tiempo en que su Fundador celestial mandó a sus apóstoles a enseñar a todas las naciones, agregando: ¡He aquí!, Yo estoy siempre con vosotros hasta el fin del mundo. La religión divina sale coronada, teniendo el favor divino sobre ella, armada espiritualmente contra sus enemigos, y destinada a ser victoriosa al final. Al abrir el segundo sello, aparece un caballo bermejo que significa juicios que hacen estragos. La espada de la guerra y la persecución es un juicio temible; quita la paz de la tierra, una de las mayores bendiciones; y los hombres que debieran amarse los unos a los otros, y ayudarse los unos a los otros, se dedican a matarse los unos a los otros. Tales escenas también siguieron a la pura era del cristianismo temprano, cuando, desechando la caridad y el vínculo de la paz, los líderes cristianos se dividieron entre sí, apelaron a la espada y se enredaron en la culpa. Al abrir el tercer sello, apareció un caballo negro: color que denota luto y ayes, tinieblas e ignorancia. El que lo montaba tenían un yugo [balanza en la versión 1960 de la Biblia] en su mano. Se hicieron intentos de poner un yugo de observancias supersticiosas a los discípulos. Al ir fluyendo el torrente del cristianismo y alejándose de su pura fuente, se fue corrompiendo más y más. Durante el avance de este caballo negro, las necesidades de la vida estarían a precios exagerados y las cosas más costosas no debían ser dañadas. Conforme al lenguaje profético, estos artículos significaban el alimento del saber religioso, por el cual se sustentan las almas de los hombres para la vida eterna; tales como los que somos invitados a comprar, Isaías lv, 1. Pero cuando se desparraman sobre el mundo cristiano las nubes negras de la ignorancia y la superstición, denotadas por el caballo negro, el conocimiento y la práctica de la religión verdadera se vuelve escaso. Cuando la gente odia su alimento espiritual, Dios puede privarlos, con justicia, de su pan diario. El hambre de pan es un juicio terrible, pero el hambre de la palabra lo es más. Al abrir el cuarto sello, salió otro caballo, de color amarillo, pálido. El jinete era la muerte, el rey de los terrores. Los asistentes o seguidores de este rey de los terrores, el infierno, el estado de la miseria eterna para todos los que mueren en sus pecados; en las épocas de la destrucción general, son multitudes las que se van a la fosa sin estar preparados. El período del cuarto sello es uno de gran carnicería y devastación, que destruye lo que pueda traer felicidad a la vida, asolando las vidas espirituales de los hombres. Así, pues, el misterio de iniquidad fue completado, y su poder extendidos sobre las vidas y las conciencias de los hombres. No se puede discernir las fechas exactas de estos cuatro sellos, porque los cambios fueron graduales. Dios les dio poder, esto es, los hizo instrumentos de su ira o de juicios: todas las calamidades públicas están bajo su mando; sólo avanzan cuando Dios las manda y no van más allá de lo que Él permite.


Vv. 9-11.La visión del apóstol al abrirse el quinto sello fue muy impresionante. Vio las almas de los mártires debajo del altar; al pie del altar del cielo, a los pies de Cristo. Los perseguidores sólo pueden matar el cuerpo; después de eso, no es más lo que pueden hacer; el alma vive. Dios ha provisto un buen lugar en el mundo mejor para los que son fieles hasta la muerte. No es su propia muerte, sino el sacrificio de Cristo lo que les da entrada al cielo. La causa por la que sufrieron fue la palabra de Dios: lo mejor que puede hacer todo hombre es dar su vida por ella; la fe en la palabra de Dios, y la confesión de esa fe que no es removida. Ellos encomiendan su causa a aquel a quien pertenece la venganza. El Señor es el consolador de Sus siervos acongojados y preciosa es la sangre de ellos ante sus ojos. Como la medida del pecado de sus perseguidores se está llenando, así mismo el número de los siervos perseguidos y martirizados de Cristo. Cuando esta se llene, Dios enviará tribulación a los que los perturban y felicidad y reposo sin interrupción a los que son perturbados.


Vv. 12-17.Cuando se abrió el sexto sello hubo un gran terremoto. Los fundamentos de las iglesias y de los estados serán remecidos en forma terrible. Tales descripciones figuradas tan osadas de los grandes cambios abundan en las profecías de la Escritura, porque estos sucesos son emblemas y declaran el fin del mundo y el día del juicio. El espanto y el terror cogerán a toda clase de hombres. Ni las grandes riquezas, el valor ni la fuerza pueden sostener a los hombres en aquel momento. Ellos estarían contentos de no ser vistos más; sí, de no tener existencia. Aunque Cristo sea un Cordero, puede airarse y la ira del Cordero es excesivamente espantosa; porque si nuestro enemigo es el mismo Redentor, que apacigua la ira de Dios, ¿dónde hallaremos un amigo que alegue por nosotros? Como los hombres tienen sus momentos de oportunidad y sus temporadas de gracia, así Dios tiene su día de ira justa. Parece que aquí se representa el derrumbamiento del paganismo del imperio romano. Se describe a los idólatras ocultándose en sus cuevas y cavernas secretas, buscando vanamente escapar de la destrucción. En tal día, cuando los signos de los tiempos muestren, a los que creen en la palabra de Dios, que el Rey de reyes se acerca, los cristianos están llamados a un rumbo decidido y a confesar denodadamente a Cristo y su verdad ante sus congéneres. Sea lo que sea que tengan que soportar, el desprecio del hombre, de corta duración, debe soportarse más que la vergüenza que es eterna.



Kadosh Israelita Mesiánica

Traducción Kadosh Israelita Mesiánica © 2011 Diego Ascunce Traductor

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit