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Bibliatodo Comentarios


Comentario Bíblico de Matthew Henry
Gálatas 1

1. Pablo, apóstol, no de parte de hombres(a), ni por hombre, sino por Jesucristo y Dios Padre, que le resucitó de muertos;

2. y los conmigo todos hermanos, a las Iglesias de la Galacia:

3. Gracia a vosotros y paz de Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo;

4. el que se dio por nuestros pecados, a fin de sacarnos del siglo, del presente, malo, según la voluntad de Dios y Padre nuestro;

5. a quien la gloria por los siglos de los siglos: Amén.

6. Admírome de que tan pronto os paséis del que os llamó en gracia de Cristo, a otro evangelio;

7. que no es otro, sino algunos son los que os perturban y quieren trastornar el Evangelio del Cristo.

8. Empero, aunque nosotros o un ángel del cielo os evangelizare fuera de lo que os hemos evangelizado, anatema sea.

9. Como antes hemos dicho, ahora de nuevo digo: si alguno os evangelizare fuera de lo que habéis recibido, anatema sea.

10. Pues ahora ¿a hombres persuado o a Dios? ¿O busco a hombres agradar? Si todavía a hombres agradara, de Cristo siervo no sería.

11. Pues os noticio, hermanos, el Evangelio, el evangelizado por mí: que no es según hombre;

12. pues, ni yo de hombre lo he recibido ni aprendido, sino por revelación de Jesucristo.

13. Pues habéis oído mi conversación un día en el judaísmo: que en exceso perseguía la Iglesia de Dios y devastábala;

14. y sobrepasaba en el judaísmo a muchos coetáneos en mi linaje, sobremanera celador siendo de las paternas mías tradiciones.

15. Mas, cuando plugo al que me segregó, del vientre de mi madre, y llamó por su gracia,

16. para revelar a su Hijo en mí, para que yo le evangelizara en las gentes; al punto no me confié a carne o sangre;

17. ni me fui a Jerusalén, a los antes que yo apóstoles, sino que me fui a Arabia y de nuevo retorné a Damasco.

18. Tras de esto, después de años tres, vine a Jerusalén, a ver a Cefas, y quedéme con él días quince;

19. pero a otro de los apóstoles no vi, sino a Santiago, el hermano del Señor.

20. Y lo que os escribo, he aquí, a faz de Dios, que no miento.

21. Tras de esto, vine a las regiones de la Siria y la Cilicia.

22. Pero era yo desconocido de rostro para las Iglesias de la Judea, las en Cristo;

23. y sólo oyendo estaban: que «el que nos perseguía un tiempo, ahora evangeliza la fe que un tiempo devastaba»;

24. y glorificaban en mí a Dios.

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Gálatas 1

Vv. 1-5.San Pablo era apóstol de Jesucristo; fue expresamente nombrado por Él, en consecuencia, por Dios Padre, que es uno con Él en su naturaleza divina, y nombró Mediador a Cristo. La gracia, incluye la buena voluntad de Dios hacia nosotros, y su buena obra en nosotros; y la paz, todo ese consuelo interior o prosperidad externa que nosotros realmente necesitamos. Estas proceden de Dios Padre como fuente por medio de Jesucristo, pero nótese primero la gracia, luego la paz. No puede haber paz verdadera sin la gracia. Cristo se dio por nuestros pecados para hacer expiación por nosotros: esto exigía la justicia de Dios y a esto se sometió libremente. Aquí debe observarse la infinita grandeza del precio pagado, y entonces, será evidente que el poder del pecado es tan grande que no podía ser quitado, de ninguna manera, salvo que el Hijo de Dios fuera dado en rescate. El que considera bien estas cosas, entiende que el pecado es lo más horrible que pueda expresarse, lo cual debiera conmovernos, y sin duda, asustarnos. Nótense bien especialmente las palabras “por nuestros pecados”. Porque aquí empieza de nuevo nuestra débil naturaleza que primero desea ser digna por sus propias obras. Desea llevar ante Él a los que están sanos y no al que necesita médico. No sólo para redimirnos de la ira de Dios y la maldición de la ley, sino también para separarnos de las malas costumbres y prácticas, a las cuales estábamos esclavizados naturalmente. Pero en vano es que los que no han sido librados de este presente mundo malo por la santificación del Espíritu, tengan la expectativa de ser liberados de su condenación por la sangre de Jesús.


Vv. 6-9.Los que desean establecer cualquier otro camino al cielo fuera del que revela el evangelio de Cristo, se hallarán miserablemente errados. El apóstol imprime a los gálatas la debida sensación de su culpa por abandonar el camino de la justificación según el evangelio, aunque la reprensión la hace con ternura y los retrata como arrastrados a eso por las artes de algunos que los perturbaban. Debemos ser fieles cuando reprendemos a otros, y dedicarnos, no obstante, a restaurarlos con el espíritu de mansedumbre. Algunos desean instalar las obras de la ley en el lugar de la justicia de Cristo, y de este modo, corrompen el cristianismo. El apóstol denuncia con solemnidad, por maldito, a todo aquel que intente poner un fundamento tan falso. Todos los demás evangelios, fuera del de la gracia de Cristo, sean más halagadores para el orgullo de la justicia propia, o más favorables para las lujurias mundanas, son invenciones de Satanás. Mientras declaremos que rechazar la ley moral como regla de vida tiende a deshonrar a Cristo, y a destruir la religión verdadera, debemos también declarar que toda dependencia de las buenas obras para la justificación, sean reales o imaginarias, es igualmente fatal para los que persisten en ellas. Mientras seamos celosos de las buenas obras tengamos cuidado de no ponerlas en el lugar de la justicia de Cristo, y no proponer ninguna cosa que pudiera traicionar al prójimo con un engaño tan horrendo.


Vv. 10-14.Al predicar el evangelio el apóstol buscaba llevar personas a la obediencia, no de los hombres, sino de Dios. Pero Pablo no deseaba alterar la doctrina de Cristo, sea para ganar el favor de ellos o evitar la furia de ellos. En un asunto tan importante no debemos temer el enojo de los hombres, ni buscar su favor usando palabras de humana sabiduría. En cuanto a la manera en que él recibió el evangelio, fue por revelación desde el Cielo. No fue llevado al cristianismo, como muchos, sólo por la educación.


Vv. 15-24.San Pablo fue llevado maravillosamente al conocimiento y la fe de Cristo. Todos los convertidos para salvación son llamados por la gracia de Dios; la conversión de ellos es obra de su poder y gracia que obran en ellos. De poco nos servirá que tengamos a Cristo revelado a nosotros si Él no es revelado también en nosotros. Estaba preparado para obedecer instantáneamente, sin importar su interés, crédito, comodidad mundano o la misma vida. Qué motivo de acción de gracias y de gozo es para las iglesias de Cristo cuando saben de casos semejantes para la alabanza de la gloria de su gracia, ¡sea que los hayan visto o no alguna vez! Ellos glorifican a Dios por su poder y misericordia al salvar a tales personas, y por todo el servicio hecho a su pueblo y a su causa, y el servicio que puede esperarse con posterioridad.



Jünemann Septuaginta en español

P. Guillermo Jünemann 1928©

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit