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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Salmos 37

1. No te enojes por causa de los malvados, ni sientas envidia de los malhechores,

2. pues pronto se secan, como el heno; ¡se marchitan como la hierba!

3. Confía en el Señor y haz lo bueno, vive en la tierra y mantente fiel.

4. Ama al Señor con ternura, y él cumplirá tus deseos más profundos.

5. Pon tu vida en las manos del Señor; confía en él, y él vendrá en tu ayuda.

6. Hará brillar tu rectitud y tu justicia como brilla el sol de mediodía.

7. Guarda silencio ante el Señor; espera con paciencia a que él te ayude. No te irrites por el que triunfa en la vida, por el que hace planes malvados.

8. Deja el enojo, abandona el furor; no te enojes, porque eso empeora las cosas.

9. Pues los malvados serán arrojados del país, pero los que confían en el Señor tomarán posesión de él.

10. Dentro de poco no habrá malvados; por más que los busques, no volverás a encontrarlos.

11. Pero los humildes heredarán la tierra[1] y disfrutarán de completa paz.

12. El malvado trama hacer daño al hombre bueno, y le lanza miradas cargadas de odio.

13. Pero el Señor se ríe, porque sabe que al malvado se le acerca su hora.

14. Los malvados sacan la espada y tensan el arco para hacer caer a los pobres y humildes, ¡para matar a los de buena conducta!

15. Pero su propia espada se les clavará en el corazón, y sus arcos quedarán hechos pedazos.

16. Lo poco que tiene el hombre bueno es mejor que la mucha riqueza de los malos.

17. Porque el Señor pondrá fin a los malos, pero sostendrá a los buenos.

18. El Señor cuida de los que viven sin tacha, y la herencia de ellos durará para siempre.

19. En épocas malas, cuando haya hambre, no pasarán vergüenza, pues tendrán suficiente comida.

20. Los malvados arderán como hierba seca; Los enemigos del Señor se desvanecerán como el humo.

21. El malvado pide prestado y no paga, pero el hombre bueno es compasivo y generoso.

22. Los que el Señor bendice heredarán la tierra, pero los que él maldice serán destruidos.

23. El Señor dirige los pasos del hombre y lo pone en el camino que a él le agrada;

24. aun cuando caiga, no quedará caído, porque el Señor lo tiene de la mano.

25. yo fui joven, ya soy viejo, pero nunca vi desamparado al hombre bueno ni jamás vi a sus hijos pedir limosna.

26. A todas horas siente compasión, y da prestado; sus hijos son una bendición.

27. Aléjate de la maldad y haz lo bueno, y tendrás siempre un lugar donde vivir.

28. Pues el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles; pero destruye a los malvados[2] y los deja sin descendencia.

29. Los hombres buenos heredarán la tierra y vivirán en ella para siempre.

30. El hombre bueno habla con sabiduría; el hombre bueno habla con justicia.

31. Lleva en el corazón la enseñanza de su Dios; ¡jamás resbalarán sus pies!

32. El malvado espía al hombre bueno, con la intención de matarlo;

33. pero el Señor no dejará que caiga en sus manos, ni dejará tampoco que lo declaren culpable.

34. Tú confía en el Señor, y obedécelo, pues él te enaltecerá y te dará el país como herencia. ¡Con tus ojos verás la destrucción de los malvados!

35. He visto al malvado, lleno de altanería, extenderse como un árbol frondoso;

36. pero se fue, dejó de existir; lo busqué, y no pude encontrarlo.

37. Fíjate en el hombre honrado y sin tacha: el futuro de ese hombre es la paz.

38. Pero los rebeldes serán destruidos por completo; el futuro de los malos será su destrucción.

39. La ayuda a los hombres buenos viene del Señor, que es su refugio en tiempos difíciles.

40. El Señor los ayuda a escapar. Los hace escapar de los malvados, y los salva, porque en él buscaron protección.

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Salmos 37

Vv. 1-6.Cuando miramos alrededor vemos el mundo lleno de malhechores que florecen y viven con comodidad. Así se ha visto de antaño, por lo cual no debemos maravillarnos. Por esto somos tentados a angustiarnos, a pensar que es la única gente feliz, y tendemos a hacer como ellos; sin embargo, se nos advierte en contra. La prosperidad exterior se desvanece. Si miramos adelante, con el ojo de la fe, no veremos razón para envidiar al impío. Su lloro y lamento serán eternos. La vida religiosa es confianza proveniente de la fe en el Señor y el cuidado diligente de servirle conforme a su voluntad. No es confiar en Dios, sino tentarlo, no tomar conciencia de nuestro deber para con Él. La vida del hombre no consiste en su abundancia, sino en tener el alimento suficiente para ti. Esto es más de lo que merecemos y basta para el que va al cielo. Deleitarse en Dios es tanto un privilegio como un deber. Él no ha prometido complacer los apetitos del cuerpo y los humores de la fantasía, sino los deseos del alma renovada y santificada. ¿Cuál es el deseo del corazón de un hombre bueno? Es conocer y amar y servir a Dios. Encomienda a Jehová tu camino; entrega tu camino al Señor, se puede leer. Echa tu carga sobre el Señor, la carga de tu preocupación. Debemos descargarnos nosotros mismos, no afligirnos ni quedarnos perplejos con pensamientos sobre cosas futuras, sino referirlos a Dios. Presenta en oración tu caso y todas tus preocupaciones ante el Señor y confía en Él. Debemos cumplir nuestro deber y, luego, dejarlo a Dios. La promesa es muy dulce: Él hará que ocurra lo que le encomendaste, sea lo que sea.


Vv. 7-20.Satisfagámonos con que Dios hará que todo obre para nuestro bien. No nos agitemos por lo que vemos en este mundo. Un espíritu afanoso, descontento está expuesto a muchas tentaciones. Porque en todos los aspectos, lo poco que se asigna al justo, es más consolador y provechoso que todas las riquezas mal obtenidas y engañosas de los impíos. Viene de una mano de amor especial. Dios provee abundantemente y bien, no sólo para sus siervos que trabajan, sino para sus siervos que esperan. Tienen lo que es mejor que la riqueza, paz mental, paz con Dios, y entonces, paz en Dios; esa paz que el mundo no puede dar y el mundo no puede tener . Dios conoce los días del creyente. Nada de la obra de un día quedará sin recompensa. Su tiempo en la tierra se cuenta por días, que pronto terminará la cuenta; pero la felicidad celestial será para siempre. Esto será un verdadero sustento para los creyentes en las épocas malas. Quienes descansan sobre la Roca de los siglos, no tienen razón para envidiar al malo su apoyo en cañas cascadas.


Vv. 21-33.El Señor nuestro Dios requiere que actuemos con justicia y demos a todos lo debido. Gran pecado es que los que pueden, nieguen el pago de deudas justas; gran miseria es no poder pagarlas. El que es verdaderamente misericordioso siempre será misericordioso. Debemos abandonar nuestros pecados; aprender a hacer el bien y aferrarnos a eso. Esta es la verdadera religión. La bendición de Dios es el manantial, la dulzura, y la seguridad de todos nuestros placeres terrenales. Y si estamos seguros de esto, no estamos seguros de que no nos faltará bien alguno en este mundo. Por su gracia y por el Espíritu Santo, Él dirige los pensamientos, los afectos y los designios de los hombres buenos. Por su providencia Él pasa por encima de los hechos como para hacer sencillo el camino de ellos. No siempre les muestra un tramo extenso de su camino, sino que los guía paso a paso, como se guían los niños. Dios los guardará de ser destruidos por sus caídas, sea en pecado o en problemas, aunque la caída en pecado será sumamente dolorosa. Pocos, si es que hay alguien, han conocido a un creyente coherente, o a sus hijos, reducido a una desesperada y miserable necesidad. Dios no abandona en la aflicción a sus santos; y sólo el justo habitará por siempre en el cielo; esa será su morada eterna. Un hombre bueno puede caer en las manos de un mensajero de Satanás y ser dolorosamente afectado, pero Dios no lo dejará en las manos de su enemigo.


Vv. 34-40.El deber es nuestro y debemos ocuparnos de él; pero los acontecimientos son de Dios, debemos dejar en sus manos disposición de ellos. -¡Qué cuadro impactante es el de los versículos 35, 36, acerca de más de uno de los prósperos enemigos de Dios! Pero Dios destruye notablemente los proyectos de los impíos prósperos, especialmente de los perseguidores. Nadie es perfecto en sí mismo, pero los creyentes lo son en Cristo Jesús. Si todos los días de los santos continúan siendo tenebrosos y nublados, su día de morir puede resultar consolador y ponerse brillante su sol. O si deben ponerse bajo una nube, de todos modos su estado futuro será de paz perdurable. La salvación del justo será obra del Señor. Él los ayudará a cumplir sus deberes, a llevar sus cargas; les ayudará a soportar bien sus problemas, y lograr el bien a través de ellos, y en el tiempo debido, los librará de sus problemas. Entonces que los pecadores se alejen del mal y hagan el bien; que se arrepientan, abandonen el pecado, y confíen en la misericordia de Dios por medio de Jesucristo. Tomen ellos su yugo sobre sí y aprendan de Él, para que puedan habitar por siempre en el cielo. Notemos las escenas finales de diferentes personajes, y siempre dependamos de la misericordia de Dios.



Dios Habla Hoy (DHH)

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit