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Comentario Bíblico de Matthew Henry
1 Juan 1

1. Lo que existía desde el principio Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y han palpado nuestras manos, es lo que les anunciamos: la palabra de vida.

2. La vida se manifestó: la vimos, damos testimonio y les anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó.

3. Lo que vimos y oímos se lo anunciamos también a ustedes para que compartan nuestra vida, como nosotros la compartimos con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

4. Les escribimos esto para que la alegría de ustedes sea completa.

5. Caminar en la luz: romper con el pecado Éste es el mensaje que le oímos y les anunciamos: que Dios es luz sin mezcla de tinieblas.

6. Si decimos que compartimos su vida mientras caminamos a oscuras, mentimos y no procedemos con sinceridad.

7. Pero si caminamos en la luz, como él está en la luz, estamos en comunión unos con otros y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado.

8. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros.

9. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y limpiarnos de todo delito.

10. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no está en nosotros.

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1 Juan 1

Vv. 1-4.El Dios esencial, la excelencia no creada que había sido desde el principio, desde la eternidad, igual con el Padre y que, finalmente, se manifestó con naturaleza humana para la salvación de los pecadores, es gran tema sobre el cual escribe el apóstol a sus hermanos. Los apóstoles le vieron durante algunos años, en los cuales presenciaron su sabiduría y santidad, sus milagros, y su amor y misericordia, hasta que le vieron crucificado por los pecadores, y después resucitado de entre los muertos. Ellos le tocaron para tener plena prueba de su resurrección. Esta Persona divina, el Verbo de vida, el Verbo de Dios se manifestó en naturaleza humana para ser Autor y Dador de la vida eterna a la humanidad por medio de la redención por su sangre y el poder de su Espíritu regenerador. Los apóstoles declaran lo que han visto y oído para que los creyentes compartieran sus bendiciones y ventajas eternas. Tenían libre acceso a Dios Padre. Tuvieron una feliz experiencia de la verdad en sus almas, y mostraron su excelencia en sus vidas. Esta comunión de los creyentes con el Padre y el Hijo empieza y es sustentada por el poder del Espíritu Santo. Los beneficios que Cristo concede, no son las mezquinas posesiones del mundo que causan envidia en los demás, sino el gozo y la felicidad de la comunión con Dios son absolutamente suficientes, de modo que cualquier cantidad de personas puede participar de ellos; y todos los autorizados para decir que en verdad su comunión es con el Padre, desearán guiar a otros a participar de la misma bienaventuranza.


Vv. 5-10.Todos debiéramos recibir jubilosos un mensaje del Señor Jesús, el Verbo de vida, el Verbo eterno. El gran Dios debe ser representado a este mundo oscuro como luz pura y perfecta. Como esta es la naturaleza de Dios, sus doctrinas y preceptos deben ser tales. Como su perfecta felicidad no puede separarse de su perfecta santidad, así nuestra felicidad será proporcional a la santidad de nuestro ser. Andar en tinieblas es vivir y actuar contra la religión. Dios no mantiene comunión o relación celestial con las almas impías. No hay verdad en la confesión de ellas; su práctica muestra su necedad y falsedad. La vida eterna, el Hijo eterno, se vistió de carne y sangre, y murió para lavarnos de nuestros pecados en su sangre, y procura para nosotros las influencias sagradas por las cuales el pecado tiene que ser sometido más y más hasta que sea completamente acabado. Mientras se insiste en la necesidad de un andar santo, como efecto y prueba de conocer a Dios en Cristo Jesús, se advierte con igual cuidado en contra del error opuesto del orgullo de la justicia propia. Todos los que andan cerca de Dios, en santidad y justicia, están conscientes de que sus mejores días y sus mejores deberes están contaminados con el pecado. Dios ha dado testimonio de la pecaminosidad del mundo proveyendo un Sacrificio eficaz y suficiente por el pecado, necesario en todas las épocas; y se muestra la pecaminosidad de los mismos creyentes al pedirles que confiesen continuamente sus pecados y recurran por fe a la sangre del Sacrificio. Declarémonos culpables ante Dios, humillémonos y dispongámonos a conocer lo peor de nuestro caso. Confesemos honestamente todos nuestros pecados en su plena magnitud, confiando totalmente en su misericordia y verdad por medio de la justicia de Cristo, para un perdón libre y completo y por nuestra liberación del poder y la práctica del pecado.



La Biblia de Nuestro Pueblo

Luis Alonso Schökel, SJ (Traductor) ©

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit