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Números 23:12 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

12 Pero Balán respondió: —¿Acaso no debo decir lo que el Señor me pide que diga?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

12 Él respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

12 Pero Balaam respondió: —Yo hablaré solamente el mensaje que el Señor ponga en mi boca.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

12 Respondió: '¿No debo acaso decir lo que Yavé puso en mi boca?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

12 Y él respondió, y dijo: ¿Lo que YHVH pone en mi boca no lo he de proferir?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

12 Contestó él diciendo: '¿No he de tener yo el cuidado de proferir lo que Yahveh pone en mi boca?'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

12 Y él respondió, y dijo: ¿No observaré yo lo que Jehová ha puesto en mi boca para decirlo?

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Números 23:12
11 Referencias Cruzadas  

Tú hablarás con él y le pondrás las palabras en la boca; yo los ayudaré a hablar, a ti y a él, y les enseñaré lo que tienen que hacer.


No le creas, aunque te hable con dulzura, porque su corazón está lleno de siete abominaciones.


Aquella noche Dios se apareció a Balán y dijo: «Ya que estos hombres han venido a llamarte, ve con ellos, pero solo harás lo que yo te ordene».


—¡Bueno, ya estoy aquí! —contestó Balán—. Solo que no podré decir nada que Dios no ponga en mi boca.


Entonces Balac dijo: —Por favor, ven conmigo a otro lugar. Desde allí podrás ver solo una parte del pueblo, no a todos ellos, y los maldecirás por mí.


Se me ha ordenado bendecir y, si eso es lo que Dios quiere, yo no puedo hacer otra cosa.


Balán respondió: —¿Acaso no te advertí que yo repetiría todo lo que el Señor me ordenara decir?


Entonces Balán dijo a Balac: «Quédate aquí, al lado de tu holocausto, mientras yo voy a ver si el Señor quiere reunirse conmigo. Luego te comunicaré lo que él me revele». Y se fue a una loma desolada.


“Aun si Balac me diera su palacio lleno de oro y de plata, yo no podría hacer nada bueno ni malo, sino ajustarme al mandamiento del Señor. Lo que el Señor me ordene decir, eso diré”.


Tales individuos no sirven a Cristo nuestro Señor, sino a sus propios deseos. Con palabras suaves y lisonjeras engañan a los ingenuos.


Profesan conocer a Dios, pero con sus acciones lo niegan; son abominables, desobedientes e incapaces de hacer algo bueno.


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