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Lucas 21:1 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

1 Jesús se detuvo a observar y vio a los ricos que echaban sus ofrendas en las alcancías del Templo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Mientras Jesús estaba en el templo, observó a los ricos que depositaban sus ofrendas en la caja de las ofrendas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Jesús levantó la mirada y vio a unos ricos que depositaban sus ofrendas en el arca del tesoro del Templo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Y levantando los ojos, vio a los ricos echando sus ofrendas en el arca de las ofrendas,°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Levantó luego la vista y vio que los ricos echaban sus ofrendas en el tesoro.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Y levantando la vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas.

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Lucas 21:1
12 Referencias Cruzadas  

y se llevó los tesoros del Templo del Señor y del palacio real. Se lo llevó todo, aun los escudos de oro que Salomón había hecho.


Sin embargo, el sacerdote Joyadá tomó un cofre y, después de hacer una ranura en la tapa, lo puso junto al altar, a la derecha, según se entra en el Templo del Señor. Los sacerdotes que vigilaban la entrada comenzaron a poner en el cofre todo el dinero que la gente traía al Templo del Señor.


Tal como el Señor lo había anunciado, Nabucodonosor se llevó los tesoros del Templo del Señor y del palacio real, partiendo en pedazos todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el Templo del Señor.


Todos los utensilios del Templo de Dios, grandes y pequeños, más los tesoros del Templo del Señor y los del rey y de sus oficiales, fueron llevados a Babilonia.


Puse a cargo de los almacenes al sacerdote Selemías, al escriba Sadoc y al levita Pedaías; como ayudante de ellos nombré a Janán, hijo de Zacur y nieto de Matanías. Todos ellos eran dignos de confianza y se encargarían de distribuir las porciones entre sus compañeros.


Los jefes de los sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «La ley no permite echar esto al tesoro, porque es dinero pagado para derramar sangre».


Se apoderan de los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Estos recibirán peor castigo.


Estas palabras las dijo Jesús en el lugar donde se depositaban las ofrendas, mientras enseñaba en el Templo. Pero nadie le echó mano, porque aún no había llegado su tiempo.


El oro y la plata y los utensilios de bronce y de hierro pertenecen al Señor: colóquenlos en su tesoro».


Solo entonces los israelitas incendiaron la ciudad con todo lo que había en ella, menos los objetos de plata, de oro, de bronce y de hierro, los cuales depositaron en el tesoro de la casa del Señor.


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