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Juan 19:34 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

34 sino que uno de los soldados le abrió el costado con una lanza y al instante brotó sangre y agua.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

34 Sin embargo, uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y, de inmediato, salió sangre y agua.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

34 sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza, y al instante salió sangre y agua.

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La Biblia Textual 3a Edicion

34 sino que uno de los soldados le abrió el costado con su lanza, y al instante salió sangre y agua.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

34 sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza; y al momento salió sangre y agua.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

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Juan 19:34
23 Referencias Cruzadas  

Purifícame con hisopo y quedaré limpio; lávame y quedaré más blanco que la nieve.


Los rociaré con agua pura, y quedarán purificados. Los limpiaré de todas sus impurezas e idolatrías.


Sobre la casa real de David y los habitantes de Jerusalén derramaré el Espíritu de gracia y de súplica. Entonces me mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán lamentación con duelo como por su hijo único. Llorarán amargamente, como quien llora por su primogénito.


»En aquel día se abrirá una fuente para lavar del pecado y de la impureza a la casa real de David y a los habitantes de Jerusalén.


Al día siguiente, después del día de la preparación, los jefes de los sacerdotes y los fariseos se presentaron ante Pilato.


Pero cuando se acercaron a Jesús y vieron que ya estaba muerto, no quebraron sus piernas,


Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se alegraron.


Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, bautízate y lávate de tus pecados, invocando su nombre”.


Pero gracias a él ustedes están unidos en Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría, justificación, santificación y redención;


Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, santificados y justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.


para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,


Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien.


La sangre de machos cabríos y de toros, y las cenizas de una novilla rociadas sobre personas impuras, las santifican de modo que quedan limpias por fuera.


De hecho, la Ley exige que casi todo sea purificado con sangre, pues sin derramamiento de sangre no hay perdón.


la cual simboliza el bautismo que ahora los salva también a ustedes. El bautismo no consiste en la limpieza del cuerpo, sino en el compromiso de tener una buena conciencia delante de Dios. Esta salvación es posible por la resurrección de Jesucristo,


Este es el que vino mediante agua y sangre: Jesucristo. Y no solo vino mediante agua, sino mediante agua y sangre. El Espíritu es quien da testimonio de esto, porque el Espíritu es la verdad.


y los tres están de acuerdo: el Espíritu, el agua y la sangre.


también de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de la resurrección, el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y que por su sangre nos ha librado de nuestros pecados,


—Eso tú lo sabes, mi señor —respondí. Él me dijo: —Aquellos son los que están saliendo de la gran tribulación; han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero.


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