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Juan 17:19 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

19 Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

19 Y me entrego por ellos como un sacrificio santo, para que tu verdad pueda hacerlos santos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 por ellos ofrezco el sacrificio, para que también ellos sean consagrados en la verdad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 y por ellos Yo me santifico, para que también ellos sean santificados en verdad.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Y por ellos me consagro a mí mismo, para que también ellos sean consagrados en la verdad.'

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

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Juan 17:19
24 Referencias Cruzadas  

Por amor a Sión no guardaré silencio, por amor a Jerusalén no desmayaré, hasta que su justicia resplandezca como la aurora y como antorcha encendida su salvación.


«Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones».


Para el holocausto presentó un ternero, un carnero y un cordero de un año.


¿por qué acusan de blasfemia a quien el Padre santificó para sí y envió al mundo? ¿Tan solo porque dijo: “Yo soy el Hijo de Dios”?


Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.


Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado.


Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.


»No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos,


a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros:


Todo esto es por el bien de ustedes, para que la gracia que está alcanzando a más y más personas haga abundar la acción de gracias para la gloria de Dios.


Ya le había dicho que me sentía orgulloso de ustedes y no me han hecho quedar mal. Al contrario, así como todo lo que dijimos es verdad, también resultaron ciertos los elogios que hice de ustedes delante de Tito.


Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, quien era rico y por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.


que ha llegado hasta ustedes. Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre ustedes desde el día en que supieron de la gracia de Dios y la comprendieron plenamente.


Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad;


Así que todo lo soporto por el bien de los elegidos, para que también ellos alcancen la gloriosa y eterna salvación que tenemos en Cristo Jesús.


Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien.


¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado y que ha insultado al Espíritu de la gracia?


Tanto el que santifica como los que son santificados tienen un mismo origen, por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos,


La sangre de machos cabríos y de toros, y las cenizas de una novilla rociadas sobre personas impuras, las santifican de modo que quedan limpias por fuera.


De ahí que ni siquiera el primer pacto se haya establecido sin sangre.


Si así fuera, Cristo habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Al contrario, ahora, al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.


Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad.


Todo el que tiene esta esperanza en Cristo se purifica a sí mismo, así como él es puro.


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