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Juan 10:14 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

14 »Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 »Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

14 Yo soy el Buen Pastor y conozco a los míos como los míos me conocen a mí,

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 Yo soy el buen pastor, y conozco las mías,° y las mías me conocen,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 'Yo soy el buen pastor: yo conozco las mías, y las mías me conocen a mí,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

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Juan 10:14
23 Referencias Cruzadas  

Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malvados lleva a la perdición.


Como un pastor que cuida su rebaño, recoge los corderos en sus brazos; los lleva junto a su pecho, y guía con cuidado a las recién paridas.


Después de su sufrimiento, verá la luz y quedará satisfecho. Por su conocimiento mi siervo justo justificará a muchos y cargará con las iniquidades de ellos.


Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia y conoce a los que en él confían.


»Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.


Y ese hombre huye porque es un asalariado, no le importan las ovejas.


Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.


Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.


porque les he entregado las palabras que me diste y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti y han creído que tú me enviaste.


Porque Dios, que dijo: «¡Que la luz resplandezca en las tinieblas!», hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Jesucristo.


Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor.


En fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.


Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo


Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado.


A pesar de todo, el fundamento de Dios es sólido y se mantiene firme, pues está sellado con esta inscripción: «El Señor conoce a los suyos», y esta otra: «Que se aparte de la maldad todo el que invoca el nombre del Señor».


También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Verdadero. Y estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo, que es Dios Verdadero y vida eterna.


»Sé dónde vives: allí donde Satanás tiene su trono. Sin embargo, sigues fiel a mi nombre. No renegaste de tu fe en mí ni siquiera en los días en que Antipas, mi testigo fiel, sufrió la muerte en esa ciudad donde vive Satanás.


»Conozco tus obras, tu amor, fe, servicio y perseverancia. Además, sé que tus últimas obras son más abundantes que las primeras.


»Conozco tus obras, tu duro trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes soportar a los malvados y que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles, pero no lo son; has descubierto que son falsos.


»Conozco tus sufrimientos y tu pobreza. ¡Sin embargo, eres rico! Sé cómo te calumnian los que se autodenominan judíos y no lo son, pues solo son una sinagoga de Satanás.


»Escribe al ángel de la iglesia de Sardis: »Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: »Conozco tus obras; tienes fama de estar vivo, pero en realidad estás muerto.


»Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro!


»Conozco tus obras. Mira que delante de ti he dejado abierta una puerta que nadie puede cerrar. Ya sé que tus fuerzas son pocas, pero has obedecido mi palabra y no has renegado de mi nombre.


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