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Joel 3:5 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

5 pues se robaron mi plata y mi oro, y se llevaron a sus templos mis valiosos tesoros.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 Tomaron mi plata y mi oro y todos mis tesoros preciados y los llevaron a sus templos paganos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Entonces serán salvados todos aquellos que invoquen el Nombre de Yavé. Pues unos se salvarán en el cerro Sión, habrá sobrevivientes en Jerusalén, como lo ha dicho Yavé; allí estarán los que llame Yavé.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Porque habéis tomado mi plata y mi oro; Mis cosas preciosas y hermosas° Y las habéis metido en vuestros templos;°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Y todo el que invoque el nombre de Yahveh se salvará, porque en el monte Sión y en Jerusalén quedará un resto a salvo, como Yahveh ha dicho, y entre los supervivientes estarán los llamados por Yahveh.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos;

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Joel 3:5
15 Referencias Cruzadas  

Por eso Joás, rey de Judá, recogió todos los objetos que habían consagrado sus antepasados Josafat, Jorán y Ocozías, reyes de Judá, junto con los que él mismo había consagrado, más todo el oro que pudo encontrar entre los tesoros del Templo del Señor y en el palacio real. Todo esto se lo envió a Jazael, rey de Aram, el cual se retiró de Israel.


Acaz también juntó la plata y el oro que había en el Templo del Señor y en el tesoro del palacio real, y se lo envió todo al rey de Asiria como un regalo.


Tal como el Señor lo había anunciado, Nabucodonosor se llevó los tesoros del Templo del Señor y del palacio real, partiendo en pedazos todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el Templo del Señor.


En aquel día el Señor volverá a extender su mano para recuperar al remanente de su pueblo, a los que hayan quedado en Asiria, en Egipto, Patros y Cus; en Elam, Sinar, Jamat y en las islas del Mediterráneo.


»Por eso —afirma el Señor—, vienen días en que ya no se dirá: “Tan cierto como vive el Señor, que hizo salir a los israelitas de la tierra de Egipto”,


Se oye la voz de los fugitivos, de los que escaparon de Babilonia; vienen a anunciar en Sión la venganza del Señor nuestro Dios, la venganza por su Templo.


»¡Afilen las flechas! ¡Ármense con escudos! El Señor ha incitado el espíritu de los reyes de los medos para destruir a Babilonia. Esta es la venganza del Señor, la venganza por su Templo.


Por eso, profetiza y adviérteles que así dice el Señor y Dios: “Pueblo mío, abriré tus tumbas, te sacaré de ellas y te haré regresar a la tierra de Israel.


En su lugar, adorará al dios de las fortalezas; honrará a un dios que sus antepasados no conocieron, y le presentará costosas ofrendas de oro, plata y piedras preciosas.


Pero en el monte Sión habrá liberación y será sagrado. El pueblo de Jacob recuperará sus posesiones.


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