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Éxodo 9:7 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

7 Envió el faraón gente a ver los ganados de los israelitas y se encontraron con que ni un solo animal había muerto. Sin embargo, el faraón había endurecido su corazón y no quiso dejar ir al pueblo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Entonces el faraón envió a sus funcionarios a investigar, ¡y comprobaron que los israelitas no habían perdido ni uno de sus animales! Pero aun así, el corazón del faraón siguió obstinado, y una vez más se negó a dejar salir al pueblo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 Faraón se informó al respecto: ¡ninguno había muerto de los que pertenecían a Israel! Pero siguió en su ceguera y no dejó salir al pueblo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Y envió Faraón, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había perecido ni uno. Aun así, el corazón de Faraón se endureció y no dejó partir al pueblo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Y Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.

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Éxodo 9:7
11 Referencias Cruzadas  

Profunda es su sabiduría, vasto su poder. ¿Quién puede desafiarlo y salir bien librado?


Yo sé bien que el rey de Egipto no va a dejarlos ir, a no ser por la fuerza.


A pesar de esto, y tal como lo había advertido el Señor, el corazón del faraón se endureció y no les hizo caso.


El Señor dijo a Moisés: «El corazón del faraón se ha endurecido y se niega a dejar salir al pueblo.


Pero una vez más el faraón endureció su corazón y no dejó que el pueblo se fuera.


Pero el Señor endureció el corazón del faraón y, tal como el Señor se lo había advertido a Moisés, no quiso el faraón saber nada de Moisés ni de Aarón.


Entonces el Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Tomen de algún horno puñados de ceniza, y que la arroje Moisés al aire en presencia del faraón.


El que es reacio a las reprensiones será destruido de repente y sin remedio.


Porque yo sabía que eres muy obstinado; que tu cuello es un tendón de hierro y que tu frente es de bronce.


Pero cuando su corazón se volvió arrogante por causa del orgullo, se le arrebató el trono real y se le despojó de su gloria.


Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla y endurece a quien él quiere endurecer.


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