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Éxodo 3:4 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

4 Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: —¡Moisés, Moisés! —Aquí estoy —respondió.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba para observar mejor, Dios lo llamó desde el medio de la zarza: —¡Moisés! ¡Moisés! —Aquí estoy —respondió él.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Yavé vio que Moisés se acercaba para mirar; Dios lo llamó de en medio de la zarza: '¡Moisés, Moisés!', y él respondió: 'Aquí estoy.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Vio YHVH que se desviaba para observar, y ’Elohim lo llamó de en medio de la zarza, y le dijo: ¡Moisés! ¡Moisés! Y él respondió: ¡Heme aquí!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Viendo Yahveh que se acercaba para mirar, lo llamó Dios de en medio de la zarza y le dijo: '¡Moisés, Moisés!'. El respondió: 'Aquí estoy'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Y cuando Jehová vio que iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.

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Éxodo 3:4
18 Referencias Cruzadas  

Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham: —¡Abraham! —Aquí estoy —respondió.


pero en ese momento el ángel del Señor le gritó desde el cielo: —¡Abraham! ¡Abraham! —Aquí estoy —respondió.


Al despertar Jacob de su sueño, pensó: «Sin duda, el Señor está en este lugar y yo no me había dado cuenta».


Esa noche Dios habló a Israel en una visión: —¡Jacob! ¡Jacob! —Aquí estoy —respondió.


Una cosa ha dicho Dios y dos veces lo he escuchado: Que tú, oh Dios, eres poderoso;


al cual subió Moisés para encontrarse con Dios. Y desde allí lo llamó el Señor y le dijo: «Anúnciale esto al pueblo de Jacob; declárale esto al pueblo de Israel:


Estando allí, el ángel del Señor se le apareció entre las llamas de una zarza ardiente. Moisés notó que la zarza estaba envuelta en llamas, pero que no se consumía,


Moisés dijo al Señor: —Tú insistes en que yo debo guiar a este pueblo, pero no me has dicho a quién enviarás conmigo. También me has dicho que te conozco por nombre y que cuento con tu favor.


—Esto es para que crean que yo el Señor, el Dios de sus antepasados, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me he aparecido a ti.


El Señor llamó a Moisés y le habló desde la Tienda de reunión. Le ordenó


—Levántate, Pedro, mata y come —le dijo una voz.


Un día, como a las tres de la tarde, tuvo una visión. Vio claramente a un ángel de Dios que se acercaba y le decía: —¡Cornelio!


Él cayó al suelo y oyó una voz que le decía: —Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?


con lo mejor de lo que llena la tierra y el favor del que mora en la zarza ardiente. Repose todo esto sobre la cabeza de José, sobre la frente del elegido entre sus hermanos.


Entonces el Señor se acercó, se detuvo y lo llamó de nuevo: —¡Samuel! ¡Samuel! —Habla, que tu siervo escucha —respondió Samuel.


El Señor llamó a Samuel, y este respondió: —Aquí estoy.


Pero una vez más el Señor lo llamó: —¡Samuel! Él se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo: —Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted? —Hijo mío —respondió Elí—, yo no te he llamado. Vuelve a acostarte.


Por tercera vez llamó el Señor a Samuel. Él se levantó y fue adonde estaba Elí. —Aquí estoy —dijo—, ¿para qué me llamó usted? Entonces Elí se dio cuenta de que el Señor estaba llamando al muchacho.


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