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Éxodo 20:3 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

3 »No tengas otros dioses además de mí.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 »No tengas ningún otro dios aparte de mí.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 No tendrás otros dioses fuera de mí.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 No tendrás otros dioses delante de mí.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 No tendrás otros dioses delante de mí.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

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Éxodo 20:3
37 Referencias Cruzadas  

En efecto, cuando Salomón llegó a viejo, sus mujeres le pervirtieron el corazón de modo que él siguió a otros dioses y no siempre fue fiel al Señor su Dios como lo había sido su padre David.


Tributen al Señor la gloria que merece su nombre; adoren al Señor en la hermosura de su santidad.


¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.


Yo soy el Señor tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto. Abre bien la boca, y te la llenaré.


No tendrás ningún dios extranjero, ni te postrarás ante ningún dios extraño.


¿Quién, Señor, se te compara entre los dioses? ¿Quién se te compara en grandeza y santidad? Tú, Hacedor de maravillas, nos impresionas con tus portentos.


No hagan dioses de plata o de oro para adorarlos como a mí.


»Todo el que tenga relaciones sexuales con un animal será condenado a muerte.


»No te postres ante los dioses de esos pueblos. No les rindas culto ni imites sus prácticas. Más bien, derriba sus ídolos y haz pedazos sus piedras sagradas.


Demasiado pronto se han apartado del camino que les ordené seguir, pues no solo han fundido oro y se han hecho un ídolo en forma de becerro, sino que se han postrado ante él, le han ofrecido sacrificios y han declarado: “Israel, ¡aquí tienes a tus dioses que te sacaron de Egipto!”.


No adores a otros dioses, porque el Señor es muy celoso. Su nombre es Dios celoso.


Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor, el Señor mismo, es la Roca eterna.


»Yo soy el Señor; ¡ese es mi nombre! No entrego a otros mi gloria ni mi alabanza a los ídolos.


«Ustedes son mis testigos», afirma el Señor, «y mi siervo a quien he escogido, para que me conozcan y crean en mí, y entiendan que yo soy. Antes de mí no hubo ningún otro dios ni habrá ninguno después de mí.


No tiemblen ni se asusten. ¿Acaso no lo anuncié y predije hace tiempo? Ustedes son mis testigos. ¿Hay algún Dios fuera de mí? No, no hay otra Roca; no conozco ninguna”».


Recuerden las cosas pasadas, aquellas de antaño; yo soy Dios y no hay ningún otro, yo soy Dios y no hay nadie igual a mí.


No vayan tras otros dioses para servirles y adorarlos; no me ofendan con la obra de sus manos y no les haré ningún mal”.


Además, no he dejado de enviarles a mis siervos, los profetas, para decirles: ‘Conviértanse ya de su mal camino, enmienden sus acciones y no sigan a otros dioses para servirlos; entonces habitarán en la tierra que he dado a ustedes y a sus antepasados’. Pero ustedes no me han prestado atención; no me han hecho caso.


»”Roban, matan, cometen adulterio, juran con falsedad, queman incienso a Baal, siguen a otros dioses que jamás conocieron.


Pero incluso si no lo hace, queremos que sepa, Su Majestad, que no serviremos a sus dioses ni adoraremos la estatua que usted ha erigido.


«Pero yo soy el Señor tu Dios desde que estabas en Egipto. No conocerás a otro dios fuera de mí ni hay otro salvador que no sea yo.


—¡Vete, Satanás! —dijo Jesús—. Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”.


De modo que, en cuanto a comer lo sacrificado a los ídolos, sabemos que un ídolo no tiene ningún valor en este mundo y que hay un solo Dios.


para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para el cual vivimos; y no hay más que un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por medio del cual vivimos.


Porque pueden estar seguros de que nadie que sea inmoral o impuro o avaro —es decir, idólatra— tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios.


»No tengas otros dioses además de mí.


No sigas a esos dioses de los pueblos que te rodean,


Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.


Su destino es la destrucción, su dios es el estómago y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Solo piensan en lo terrenal.


No dejen que les prive de esta realidad ninguno de esos que presumen fingiendo humildad y adoración de ángeles. Los tales hacen alarde de lo que han visto y, envanecidos por su razonamiento humano,


Me postré a sus pies para adorarlo. Pero él me dijo: «¡No, cuidado! Soy un siervo como tú y como tus hermanos que se mantienen fieles al testimonio de Jesús. ¡Adora solo a Dios! El testimonio de Jesús es el espíritu que inspira la profecía».


Pero él me dijo: «¡No, cuidado! Soy un siervo como tú, como tus hermanos los profetas y como todos los que cumplen las palabras de este libro. ¡Adora solo a Dios!».


Les dije: “Yo soy el Señor su Dios; no adoren a los dioses de los amorreos, en cuya tierra viven”. Pero ustedes no me obedecieron».


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