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Éxodo 17:2 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

2 así que discutieron con Moisés. —Danos agua para beber —le exigieron. —¿Por qué discuten conmigo? —se defendió Moisés—. ¿Por qué provocan al Señor?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Así que el pueblo volvió a quejarse contra Moisés: —¡Danos agua para beber! —reclamaron. —¡Cállense! —respondió Moisés—. ¿Por qué se quejan contra mí? ¿Por qué ponen a prueba al Señor?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Le reclamaron a Moisés, diciendo: 'Danos agua para beber. Moisés les contestó: '¿Por qué me reclaman ustedes a mí?, ¿por qué tientan a Yavé?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Y disputó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué disputáis conmigo? ¿Por qué tentáis a YHVH?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Entonces se querelló el pueblo contra Moisés, diciendo: 'Danos agua para que bebamos'. Moisés les respondió: '¿Por qué os querelláis contra mí? ¿Por qué tentáis a Yahveh?'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?

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Éxodo 17:2
32 Referencias Cruzadas  

Pero muy pronto olvidaron sus acciones y no esperaron a conocer sus planes.


En el desierto cedieron a sus propios deseos; en los páramos pusieron a prueba a Dios.


Deliberadamente pusieron a Dios a prueba y exigieron comida a su antojo.


Una y otra vez ponían a Dios a prueba; provocaban al Santo de Israel.


Pero ellos pusieron a prueba a Dios: se rebelaron contra el Altísimo y desobedecieron sus mandatos.


no endurezcan sus corazones, como en Meribá, como aquel día en Masá, en el desierto,


cuando sus antepasados me tentaron, cuando me pusieron a prueba, a pesar de haber visto mis obras.


Comenzaron entonces a murmurar en contra de Moisés y preguntaban: «¿Qué vamos a beber?».


Y añadió Moisés: —Esta tarde el Señor les dará a comer carne, y mañana los saciará de pan, pues ya los oyó murmurar contra él. Porque ¿quiénes somos nosotros? ¡Ustedes no están murmurando contra nosotros, sino contra el Señor!


Además, a ese lugar lo llamó Masá, y también Meribá, porque los israelitas habían probado al Señor y altercado con él, al decir: «¿Está o no está el Señor entre nosotros?».


les dijeron: «¡Que el Señor los examine y los juzgue! ¡Por culpa de ustedes el faraón y sus siervos nos odian! ¡Ustedes mismos les han puesto la espada en la mano, para que nos maten!».


Pero Acaz respondió: —No voy a pedir nada. ¡No pondré a prueba al Señor!


Por eso llamamos dichosos a los soberbios, pues prosperan los que hacen lo malo e incluso cuando desafían a Dios escapan ilesos”».


En sus murmuraciones contra Moisés y Aarón, la comunidad decía: «¡Cómo quisiéramos haber muerto en Egipto o en este desierto!


ninguno de los que vieron mi gloria y las maravillas que hice en Egipto y en el desierto y aún así me desobedecieron y me pusieron a prueba diez veces,


y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés: —¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!


—También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios” —contestó Jesús.


El menor de ellos dijo a su padre: “Papá, dame lo que me toca de la herencia”. Así que el padre repartió sus bienes entre los dos.


—Está dicho: “No pongas a prueba al Señor tu Dios” —respondió Jesús.


Entonces, ¿por qué tratan ahora de provocar a Dios poniendo sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros antepasados hemos podido soportar?


—¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? —le recriminó Pedro—. ¡Mira! Los que sepultaron a tu esposo están a la puerta y ahora te llevarán a ti.


Tampoco pongamos a prueba a Cristo como lo hicieron algunos y murieron víctimas de las serpientes.


No pongas a prueba al Señor tu Dios, como lo hiciste en Masá.


En Taberá, en Masá y en Quibrot Hatavá ustedes provocaron también la ira del Señor.


Allí sus antepasados me tentaron y me pusieron a prueba, a pesar de haber visto mis obras cuarenta años.


Cuando dijeron que querían tener un rey, Samuel se disgustó. Entonces se puso a orar al Señor,


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