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Éxodo 15:2 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

2 El Señor es mi fuerza y mi canción; ¡él es mi salvación! Él es mi Dios y lo alabaré; es el Dios de mi padre y lo enalteceré.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 El Señor es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria. Él es mi Dios, y lo alabaré; es el Dios de mi padre, ¡y lo exaltaré!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 ¡Yavé, mi fortaleza!, a él le cantaré, él fue mi salvación, él es mi Dios y lo alabaré, el Dios de mi padre, lo ensalzaré.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 YH° es mi fortaleza y mi cántico, Y me ha sido por salvación.° ¡Éste es mi Dios!, y lo alabaré, ¡Dios de mi padre!, y lo exaltaré.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Yah es mi fuerza y objeto de mi canto; él ha sido salvación para mí. Él es mi Dios, y yo lo alabaré; es el Dios de mi padre, y lo ensalzaré.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Jehová es mi fortaleza y mi canción, y Él ha sido mi salvación: Este es mi Dios, y le prepararé morada; Dios de mi padre, le exaltaré.

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Éxodo 15:2
64 Referencias Cruzadas  

Estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia, como pacto eterno, por todas las generaciones. Yo seré tu Dios y el Dios de tus descendientes.


»¡Señor, espero tu salvación!


es mi Dios, la roca en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! Él es mi protector y mi salvación. ¡Tú me salvaste de la violencia!


»¡El Señor vive! ¡Alabada sea mi Roca! ¡Exaltado sea Dios, la Roca de mi salvación!


»“Él da grandes victorias a su rey; a su ungido David y a sus descendientes les muestra por siempre su gran amor”».


Estableciste a Israel para que fuera tu pueblo para siempre y para que tú, Señor, fueras su Dios.


«Ve y dile a mi siervo David que así dice el Señor: “¿Serás tú acaso quien me construya una casa para que yo la habite?


pero yo te he construido un excelso templo, un lugar donde habites para siempre».


»Pero ¿será posible que tú, Dios mío, habites en la tierra? Si los cielos, por altos que sean, no pueden contenerte, ¡mucho menos este templo que he construido!


Él es el Señor nuestro Dios; en toda la tierra están sus leyes.


Oh Dios, a quien alabo, no guardes silencio.


El Señor es mi fuerza y mi canción; ¡él es mi salvación!


¡Te daré gracias porque me respondiste, porque eres mi salvación!


Tú eres mi Dios, por eso te doy gracias; tú eres mi Dios, por eso te exalto.


antes de hallar un lugar para el Señor, una morada para el Poderoso de Jacob».


Señor Soberano, mi poderoso salvador, ¡tú proteges mi cabeza en el día de la batalla!


Te exaltaré, mi Dios y Rey; por siempre bendeciré tu nombre.


¡El Señor vive! ¡Alabada sea mi Roca! ¡Exaltado sea el Dios de mi salvación!


Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú.


Pero tú eres santo y te sientas en tu trono; habitas en la alabanza de Israel.


El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién me asustará?


El Señor es la fortaleza de su pueblo y un baluarte de salvación para su ungido.


Te exaltaré, Señor, porque me levantaste, porque no dejaste que mis enemigos se burlaran de mí.


Engrandezcan al Señor conmigo; exaltemos a una su nombre.


¡Este Dios es nuestro Dios eterno! ¡Él nos guiará para siempre!


A ti, fortaleza mía, te cantaré salmos, pues tú, oh Dios, eres mi refugio. Tú eres el Dios en quien puedo confiar.


Nuestro Dios es un Dios que salva; el Señor Soberano nos libra de la muerte.


¡Exalten al Señor nuestro Dios! ¡Póstrense ante el estrado de sus pies! ¡Él es santo!


¡Exalten al Señor nuestro Dios! ¡Póstrense ante su santo monte! ¡Santo es el Señor nuestro Dios!


—No tengan miedo —les respondió Moisés—. Mantengan sus posiciones, que hoy mismo serán testigos de la salvación que el Señor realizará en favor de ustedes. A esos egipcios que hoy ven, ¡jamás volverán a verlos!


Yo soy el Dios de tu padre. Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Al oír esto, Moisés se cubrió el rostro, pues tuvo miedo de mirar a Dios.


Entonces tú le dirás al faraón que esto dice el Señor: “Israel es mi primogénito.


En ese instante, la nube cubrió la Tienda de reunión y la gloria del Señor llenó el santuario.


Haré de ustedes mi pueblo y yo seré su Dios. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios, que los libró de la opresión de los egipcios.


¡Dios es mi salvación! Confiaré en él y no temeré. El Señor es mi fuerza, el Señor es mi canción; ¡él es mi salvación!».


Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son fieles y seguros.


Pero Israel será salvado por el Señor con salvación eterna. Nunca más ustedes volverán a ser avergonzados ni humillados.


«No es gran cosa que seas mi siervo, ni que restaures a las tribus de Jacob, ni que hagas volver a los de Israel, a quienes he preservado. Yo te pongo ahora como luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra».


Así dice el Señor: «El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies. ¿Qué casa me pueden construir? ¿Dónde estará el lugar de mi reposo?


Ciertamente son un engaño las colinas, y una mentira el estruendo sobre las montañas. Ciertamente en el Señor nuestro Dios está la salvación de Israel.


«Este es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel», afirma el Señor. «Pondré mi Ley en su mente y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.


Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.


Saliste a liberar a tu pueblo, saliste a salvar a tu ungido. Aplastaste al rey de la perversa dinastía, ¡lo desnudaste de pies a cabeza! Selah


Pero a esa parte restante la pasaré por el fuego; la refinaré como se refina la plata, la probaré como se prueba el oro. Entonces ellos me invocarán y yo responderé. Yo diré: “Ellos son mi pueblo”. Ellos dirán: “El Señor es nuestro Dios”.


Darás a conocer a su pueblo la salvación mediante el perdón de sus pecados,


Porque han visto mis ojos tu salvación,


Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación proviene de los judíos.


para que todos honren al Hijo como lo honran a él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió.


De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.


Esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.


En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu.


Él es el motivo de su alabanza; él es su Dios, el que hizo en su favor las grandes y asombrosas maravillas que ustedes mismos presenciaron.


y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.


Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.


Porque toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo;


y cantaban el himno de Moisés, siervo de Dios, y el himno del Cordero: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones.


Después de esto oí en el cielo un tremendo bullicio, como el de una inmensa multitud que exclamaba: «¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios,


El torrente Quisón los arrastró; el torrente antiguo, el torrente Quisón. ¡Marcha, alma mía, con vigor!


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