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2 Samuel 6:16 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

16 Sucedió que al entrar el arca del Señor a la Ciudad de David, la hija de Saúl, Mical, se asomó a la ventana y, cuando vio que el rey David estaba saltando y bailando delante del Señor, sintió por él un profundo desprecio.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Entonces, cuando el arca del Señor entraba a la Ciudad de David, Mical, hija de Saúl, se asomó por la ventana. Cuando vio que el rey David saltaba y danzaba ante el Señor, se llenó de desprecio hacia él.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Cuando el Arca entró en la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, estaba mirando en la ventana. Vio al rey que saltaba y se contorneaba delante de Yavé, y lo despreció en su corazón.

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Y cuando el Arca de YHVH entró en la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró por la ventana, y viendo al rey David saltando y danzando delante de YHVH, lo despreció en su corazón.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Cuando el arca de Yahveh entró en la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, se asomó a la ventana y, al ver al rey David saltando y danzando delante de Yahveh, lo despreció en su corazón.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Y cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical, hija de Saúl, miró desde una ventana, y vio al rey David saltando y danzando delante de Jehová, y le menospreció en su corazón.

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2 Samuel 6:16
12 Referencias Cruzadas  

Además, David envió unos mensajeros a decirle a Isboset, hijo de Saúl: «Devuélveme a mi esposa Mical, por la que di a cambio cien prepucios de filisteos».


Pero David se apoderó de la fortaleza de Sión, que también se conoce como la Ciudad de David.


Así que entre vítores y al son de trompetas, David y todo el pueblo de Israel llevaban el arca del Señor.


Cuando David volvió para bendecir a su familia, Mical, la hija de Saúl, salió al encuentro y le reprochó: —¡Qué distinguido se ha visto hoy el rey de Israel desnudándose como un cualquiera en presencia de las esclavas de sus oficiales!


Sucedió que al entrar el arca del pacto del Señor a la Ciudad de David, la hija de Saúl, Mical, se asomó a la ventana y, cuando vio que el rey David saltaba y danzaba con alegría, sintió por él un profundo desprecio.


Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad. Estamos cansados de tanto desprecio,


Por ti yo he sufrido insultos; mi rostro se ha cubierto de vergüenza.


Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado al sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado y no lo estimamos.


Otros se burlaban y decían: «Lo que pasa es que están borrachos».


El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente.


Un día Saúl dijo a David: —Aquí tienes a Merab, mi hija mayor. Te la entrego por esposa, con la condición de que me sirvas con valentía, peleando las batallas del Señor. Saúl pensaba: «Será mejor que no muera por mi mano, sino a mano de los filisteos».


Mical, la otra hija de Saúl, se enamoró de David. Cuando se lo dijeron a Saúl, le agradó la noticia


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