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1 Corintios 4:1 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

1 Que todos nos consideren servidores de Cristo, encargados de administrar los misterios de Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Así que, a Apolos y a mí, considérennos como simples siervos de Cristo, a quienes se nos encargó la tarea de explicar los misterios de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Vean, pues, en nosotros a servidores de Cristo y a administradores de las obras misteriosas de Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Así, considérenos todo hombre como servidores del Mesías y administradores de los misterios de Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Que los hombres sólo vean en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Téngannos los hombres por ministros de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

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1 Corintios 4:1
29 Referencias Cruzadas  

Él respondió: —A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos; pero a ellos no.


»¿Quién es el siervo fiel y prudente a quien su señor ha dejado encargado de los sirvientes para darles la comida a su debido tiempo?


Él contestó: «A ustedes se les ha concedido conocer el misterio del reino de Dios; pero a los de afuera todo les llega por medio de parábolas,


tal y como nos las transmitieron los que desde el principio fueron testigos presenciales y servidores de la palabra.


Respondió el Señor: —¿Quién es el mayordomo fiel y prudente a quien su señor deja encargado de los siervos para repartirles la comida a su debido tiempo?


Jesús respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás se les habla por medio de parábolas para que »“aunque miren, no vean; aunque oigan, no entiendan”.


Hermanos, quiero que entiendan este misterio para que no se vuelvan presuntuosos. Parte de Israel se ha endurecido y así permanecerá hasta que haya entrado la totalidad de los no judíos.


Al que puede fortalecerlos a ustedes conforme a mi evangelio y a la predicación acerca de Jesucristo, según la revelación del misterio que durante largos siglos se mantuvo en secreto,


Más bien, exponemos el misterio de la sabiduría de Dios, una sabiduría que ha estado escondida y que Dios había destinado para nuestra gloria desde la eternidad.


Después de todo, ¿qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo? Nada más que servidores por medio de los cuales ustedes llegaron a creer, según lo que el Señor asignó a cada uno.


si nos calumnian, los tratamos con gentileza. Se nos considera la escoria de la tierra, la basura del mundo, y así hasta el día de hoy.


Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza.


¿Son servidores de Cristo? ¡Qué locura! Yo lo soy más que ellos. He trabajado más arduamente, he sido encarcelado más veces, he recibido los azotes más severos, he estado en peligro de muerte repetidas veces.


Sin embargo, no sería insensato si decidiera jactarme, porque estaría diciendo la verdad. Pero no lo hago, para que nadie suponga que soy más de lo que aparento o de lo que digo.


No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor; nosotros no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús.


Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios: en sufrimientos, privaciones y angustias;


Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo,


Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio,


Quiero que lo sepan para que cobren ánimo, permanezcan unidos por amor, y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento. Así conocerán el misterio de Dios, es decir, a Cristo,


y, al mismo tiempo, intercedan por nosotros a fin de que Dios nos abra la puerta para proclamar la palabra, el misterio de Cristo por el cual estoy preso.


No hay duda de que es grande el misterio de nuestra fe: Él se manifestó como hombre; fue justificado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria.


No debe ser un recién convertido, no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo.


Deben guardar, con una conciencia limpia, el misterio de la fe.


El obispo tiene a su cargo la obra de Dios y por lo tanto, debe ser irreprensible: no arrogante, ni iracundo, ni borracho, ni violento, ni codicioso de ganancias mal habidas.


Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando bien la gracia de Dios en sus diversas formas.


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