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Apocalipsis 2:3 - Biblia Version Moderna (1929)

3 Y tienes paciencia, y has padecido afrenta por amor de mi nombre, y no te has cansado.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Has sufrido por mi nombre con paciencia sin darte por vencido.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Tampoco te falta la constancia y has sufrido por mi nombre sin desanimarte,

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 y° tienes perseverancia, y soportaste por causa de mi nombre, y no has desmayado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Tienes constancia y has sufrido por mi nombre sin desfallecer.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 y has sufrido, y tienes paciencia, y has trabajado por mi nombre y no has desmayado.

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Apocalipsis 2:3
49 Referencias Cruzadas  

Confía calladamente en Jehová, y espérale con paciencia; no te enojes a causa de aquel que prospera en su camino, a causa del hombre que practica inicuas intrigas.


Pues por tu causa he sufrido ultraje; confusión ha cubierto mi rostro.


Llevaré la indignación de Jehová (porque he pecado contra él), hasta que defienda mi causa y mantenga mi derecho; él me sacará a la luz, y yo veré su justicia.


Y obligaron a uno que iba pasando, Simón cirineo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que cargase la cruz de Jesús.


Y el que no carga con su cruz y sigue en pos de mí, no puede ser mi discípulo.


Y LES dijo una parábola sobre lo necesario que es orar siempre y no desalentarse;


En vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.


Y Simón respondiendo, le dijo: Maestro, toda la noche nos hemos cansado, sin coger nada: mas en tu palabra echaré las redes.


Mas la que cayó en tierra buena, son los que con corazón leal y bueno, habiendo oído la palabra, la retienen, y llevan fruto con paciencia.


Pero todo esto harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.


regocijados en la esperanza, sufridos en la tribulación, perseverantes en la oración;


Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a Pérsida, la bien amada, que ha trabajado mucho en el Señor.


a los que, perseverando en el bien hacer, buscan la gloria, la honra y la inmortalidad, vida eterna;


Mas si esperamos lo que no vemos aún, con paciencia lo aguardamos.


todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.


que os sometáis a los tales, y asimismo a cada uno que coopera y trabaja.


no gloriándonos de lo que está fuera de nuestros linderos, metiéndonos en labores ajenas; mas teniendo esperanza que, al paso que se aumente vuestra fe, por medio de vosotros sean nuestros términos extendidos aun más;


¿Son ministros de Cristo? (Hablo como quien ha perdido el juicio). Yo soy más: en trabajos más abundante, en cárceles con más frecuencia, en azotes sobre medida, en muertes muchas veces.


POR lo cual, teniendo nosotros este ministerio, según hemos alcanzado misericordia, no desfallecemos.


¶Por lo cual, no desfallecemos; mas aunque nuestro hombre exterior vaya decayendo, el hombre interior empero va renovándose de día en día.


Por lo cual también nos esforzamos, para que, ora presentes en el cuerpo o ausentes de él, seamos aceptos al Señor:


en azotes, en cárceles, en alborotos, en trabajos, en vigilias, en ayunos;


Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.


Y no nos cansemos en el bien hacer; porque  a su tiempo segaremos, si no desmayamos.


extendiendo a todos la palabra de vida; para que yo me regocije en el día de Cristo, de que no he corrido en vano, ni trabajado en vano.


Y te ruego a ti también, fiel compañero de yugo, que ayudes en ello a estas mujeres, las cuales trabajaron conmigo en el evangelio, con Clemente también, y los demás de mis colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida.


fortalecidos con toda fortaleza, conforme a su glorioso poder, para toda paciencia y longanimidad, con regocijo;


acordándonos sin cesar, en presencia del Dios y Padre nuestro, de la obra de vuestra fe, y del trabajo de vuestro amor, y de la paciencia de vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo;


Porque os acordáis, hermanos, de nuestra fatiga y arduo trabajo; cómo, trabajando noche y día, para que no fuésemos una carga a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.


¶Y os rogamos, hermanos, que conozcáis a los que trabajan en medio de vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;


¶Vosotros, empero, hermanos, no os canséis en el bien hacer.


Y el Señor encamine vuestros corazones en el amor de Dios, y en la paciencia de Cristo.


ni comimos de balde el pan de nadie; sino que con fatiga y arduo trabajo, noche y día trabajamos, para que no fuésemos carga para ninguno de vosotros:


porque para esto mismo trabajamos y nos esforzamos; por cuanto tenemos puesta nuestra esperanza en el Dios vivo, el cual es Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes.


¶Los ancianos que gobiernen bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente aquellos que trabajan en predicar y enseñar.


Porque tenéis necesidad de la paciencia, a fin de que, habiendo hecho la voluntad de Dios, recibáis la promesa.


POR lo cual nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, descargándonos de todo peso, y del pecado que estrechamente nos cerca, corramos con paciencia la carrera que ha sido puesta delante de nosotros;


Salgamos pues a él, fuera del campamento, llevando su vituperio.


porque no es injusto Dios, para olvidarse de vuestra obra, y del amor que habéis mostrado hacia su nombre, en haber asistido a los santos en sus necesidades, y en asistirlos aún.


que no seáis indolentes, sino imitadores de aquellos que, por medio de la fe y la paciencia, heredan las promesas.


Y así, después de haber esperado Abraham con paciencia, obtuvo la promesa.


y a la ciencia, la templanza; y a la templanza, la paciencia; y a la paciencia, la piedad;


¶Yo Juan, vuestro hermano, y participante con vosotros en la tribulación, y en el reino y la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, a causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.


Por cuanto has guardado mi precepto de paciencia, yo también te guardaré de la hora de prueba que ha de venir sobre todo el mundo habitado, para probar a los que habitan sobre la tierra.


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