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Números 3:3 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 Cada uno de los cuatro fue elegido y consagrado para ser sacerdote.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Estos son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos, a los cuales consagró para ejercer el sacerdocio.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Estos hijos de Aarón fueron ungidos y ordenados para ministrar como sacerdotes.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Estos son los nombres de los hijos de Aarón que fueron ungidos sacerdotes y que fueron consagrados para ejercer el sacerdocio.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Estos son los nombres de los hijos de Aarón, los sacerdotes ungidos, cuyas manos él consagró para ejercer el sacerdocio.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Éstos son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos y consagrados para que ejercieran el sacerdocio.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Estos son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos; cuyas manos él consagró para administrar el sacerdocio.

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Números 3:3
10 Referencias Cruzadas  

Ordenarás que Aarón y sus hijos se vistan con estos trajes, y entonces les pondrás aceite sobre la cabeza para consagrarlos como mis sacerdotes.


Aarón deberá ponerse la túnica especial de sacerdote, y tú derramarás aceite sobre él, para consagrarlo como mi sacerdote.


y derrama aceite sobre ellos para consagrarlos como mis sacerdotes. A partir de ese momento, y gracias al aceite de consagrar, los descendientes de Aarón y de sus hijos serán mis sacerdotes para siempre».


Luego derramó aceite sobre la cabeza de Aarón, y así lo consagró como sacerdote.


Moisés derramó sobre Aarón y sus hijos el aceite para la consagración y la sangre que estaba sobre el altar. También roció sus trajes sacerdotales.


Pero solo Eleazar e Itamar se ocuparon del sacerdocio, bajo el cuidado de su padre. Nadab y Abihú nunca tuvieron hijos. Dios les quitó la vida a ambos por haber prendido el incienso del santuario sin seguir cuidadosamente las instrucciones exactas que Dios había dado.


A los sacerdotes puestos por la ley de Moisés les resulta difícil obedecer a Dios en todo. Pero, después de darnos su ley, Dios juró que nos daría como Jefe de sacerdotes a su Hijo, a quien él hizo perfecto para siempre.


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