2 Samuel 6:3 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual3-4 El cofre del pacto estaba en la casa de un hombre llamado Abinadab. Esa casa estaba en la punta de una colina. Cuando sacaron de allí el cofre, lo pusieron sobre una carreta nueva que iban guiando Uzá y Ahió, hijos de Abinadab. Ahió iba delante del cofre. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19603 Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente3 Así que pusieron el arca de Dios en una carreta nueva y la retiraron de la casa de Abinadab, que estaba en una colina. Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban la carreta Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)3 Sacaron el Arca de Dios de la casa de Abinadab, en la cumbre de la colina, y la pusieron en una carreta nueva; la había sacado de la casa de Abinadab. Uza y Ajío, los hijos de Abinadab, conducían la carreta;' Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion3 Colocaron el Arca de Dios en un carro nuevo, y se la llevaron de la casa de Abinadab que estaba en la colina. Uza y Ahío, hijos de Abinadab, conducían el carro nuevo, Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19753 Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y se la llevaron de la casa de Abinadab, que está sobre la colina. Uzá y Ajó, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)3 Y pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en Gabaa; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. Ver Capítulo |
»Si quieren saber si fue el Dios de Israel quien los castigó, hagan lo siguiente: Construyan una carreta nueva. Esa carreta deben jalarla dos vacas que nunca hayan trabajado con el yugo puesto ni hayan jalado ninguna carreta. Las vacas deben estar criando terneros. »Como lo normal es que las vacas vayan hacia donde están sus terneros, encierren a los terneros en el establo. Pongan luego el cofre del pacto de Dios en la carreta, y en una caja pongan las figuras de oro que hicieron. Una vez que hayan hecho esto, suelten la carreta para que las vacas se lleven la ofrenda. »Fíjense entonces hacia dónde se dirigen las vacas. Si se van hacia Bet-semes, que es un pueblo israelita, podemos estar seguros de que fue el Dios de los israelitas quien nos causó tanto daño. Si no sucede así, entonces sabremos que no fue su Dios quien nos castigó, sino que todo esto fue un accidente.