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Proverbios 15:8 - Biblia Torres Amat 1825

8 Detesta el Señor las víctimas de los impíos; lo aplacan los votos de los justos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; Mas la oración de los rectos es su gozo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 El Señor detesta el sacrificio de los perversos, pero se deleita con las oraciones de los íntegros.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Yavé aborrece el sacrificio de los malvados, pero acoge con alegría la oración de los justos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Abominación a YHVH es el sacrificio de los impíos, Pero la oración de los rectos es su deleite.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Yahveh abomina el sacrificio de los malos; pero se complace en la plegaria de los justos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos es su gozo.

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Proverbios 15:8
26 Referencias Cruzadas  

Hizo venir asimismo a Aquitofel, gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Al tiempo, pues, que estaba inmolando las víctimas, se formaba una regia conjuración; e iba creciendo el número de la gente que corría en tropel al partido de Absalón.


Agradó esta oración al Señor, por haber pedido Salomón semejante gracia.


Bien sé, Dios mío, que tú sondeas los corazones y que amas la sencillez; y por eso con sencillez de corazón he ofrecido gozoso todas estas cosas, y he visto cómo tu pueblo, que está aquí congregado te ha ofrecido sus dones con gran alegría.


Ascienda mi oración ante tu acatamiento, como el olor del incienso; sea la elevación de mis manos tan grata, como el sacrificio de la tarde.


Atiende, ¡oh Señor!, a mi justicia, acoge mis plegarias. Presta oídos a mi oración, que no la pronuncio con labios hipócritas o fraudulentos.


Le sobrevendrá al impío el mal que está temiendo; a los justos se les concederá lo que desean.


Lejos está el Señor de oír a los impíos; pero serán oídas las oraciones de los justos.


Los labios de los sabios difundirán la sabiduría; no así el corazón de los necios.


Abominables son las víctimas de los impíos, pues son frutos de iniquidad.


El ejercitar la misericordia y la justicia, place más al Señor que las víctimas.


Quien cierra sus oídos para no escuchar la ley, execrada será de Dios su oración.


Considera la santidad del lugar en que pones tus pies cuando entras en la Casa de Dios; y acércate con ánimo de obedecerle. Porque mucho mejor es la obediencia de los humildes que los sacrificios de los insensatos y obstinados pecadores; los cuales no saben ellos cuánto mal hacen.


Vosotros, ¡oh amigos!, cazadnos esas zorrillas, que están asolando las viñas; porque nuestra viña está ya en cierne.


Porque soy yo el Señor que amo la justicia, y que aborrezco el robo consagrado en holocausto; y yo recompensaré fielmente sus obras; y asentaré con ellos eterna alianza.


Aquel que me inmola un buey es como el que degollase un hombre; el que sacrifica un cordero, es como quien descabezase un perro; el que hace una ofrenda, es como quien me presentase la sangre de cerdo; el que se acuerda de ofrecerme incienso, es como quien bendijese u honrase a un ídolo. En efecto, todas estas cosas prohibidas en mi ley han elegido ellos, según sus antojos; y su alma ha puesto sus delicias en estas abominaciones.


¿Para qué me ofrecéis vosotros el incienso de Sabá y la caña olorosa de lejanas tierras? Vuestros holocaustos no me son agradables, ni me placen vuestras víctimas.


La orden se me dio desde luego que te pusiste a orar, y yo vengo para mostrártela; porque tú eres un varón de ardientes deseos. Atiende, pues, tú ahora a mis palabras, y entiende la visión.


Si alguno comiere carne de víctima pacífica en el día tercero, su oblación no valdrá nada, ni será de provecho al oferente; antes bien, cualquier persona que se contaminare con manjar semejante, será reo de prevaricación.


¿Qué ofreceré, pues, al Señor que sea digno de él, a fin de aplacarle? ¿Doblaré la rodilla ante el Dios excelso? ¿Le ofreceré holocaustos y becerros de un año?


Pero ¿y acaso puede el Señor aplacarse por medio de millares de carneros que se le sacrifiquen, o con muchos millares de gordos machos cabríos? ¿Le sacrificaré acaso por mi delito al hijo mío primogénito, o a alguno de mis hijos por el pecado que he cometido?


A lo que repuso Ageo, y dijo: Así es este pueblo, y así es esta gente delante de mí, dice el Señor, y así sucede con todas las obras de sus manos; pues todo cuanto han ofrecido en este lugar, todo es inmundo.


¿Quién hay entre vosotros que cierre de balde las puertas, y encienda el fuego sobre mi altar? El afecto mío no es hacia vosotros, dice el Señor de los ejércitos, y no aceptaré de vuestra mano ofrenda ninguna.


Dios es espíritu, y verdad; y por lo mismo los que le adoran en espíritu y verdad deben adorarle.


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