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Mateo 3:14 - Biblia Torres Amat 1825

14 Juan se resistía a ello, diciendo: Yo debo ser bautizado de ti, ¿y tú vienes a mí?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

14 Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 pero Juan intentó convencerlo de que no lo hiciera. —Yo soy el que necesita que tú me bautices —dijo Juan—, entonces, ¿por qué vienes tú a mí?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

14 Juan quiso disuadirlo y le dijo: '¿Tú vienes a mí? Soy yo quien necesita ser bautizado por ti.

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 Pero él trataba de impedírselo diciendo: Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y Tú vienes a mí?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 Juan quería impedírselo, diciendo: 'Soy yo quien debería ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Pero Juan le resistía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?

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Mateo 3:14
16 Referencias Cruzadas  

Por este tiempo vino Jesús de Galilea al Jordán en busca de Juan para ser de él bautizado.


A lo cual respondió Jesús , diciendo: Déjame hacer ahora, que así es como conviene que nosotros cumplamos toda justicia. Juan entonces condescendió con él.


Y ¿de dónde a mí tanto bien que venga la madre de mi Señor a visitarme?


De la plenitud de éste hemos participado todos nosotros, y recibido una gracia por otra gracia.


Mas no quiero, hermanos, que dejéis de saber, que muchas veces he propuesto hacer este viaje, para lograr también entre vosotros algún fruto, así como entre las demás naciones; pero hasta ahora no me ha sido posible.


porque todos pecaron, y tienen necesidad de la gloria o gracia de Dios,


a quien Dios propuso para ser la víctima de propiciación en virtud de su sangre por medio de la fe, a fin de demostrar la justicia que da él mismo perdonando los pecados pasados,


Mas la ley escrita dejó sujetos a todos al pecado, para que la promesa se cumpliese a los creyentes por la fe en Jesucristo.


Y por cuanto vosotros sois hijos, envió Dios a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual nos hace clamar: ¡Abba!, esto es: ¡Padre mío!


mas éste como siempre permanece, posee eternamente el sacerdocio.


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