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Juan 8:51 - Biblia Torres Amat 1825

51 En verdad, en verdad os digo, que quien observare mi palabra, no morirá para siempre.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

51 De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

51 Les digo la verdad, ¡todo el que obedezca mi enseñanza jamás morirá!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

51 En verdad les digo: el que guarda mi palabra no probará la muerte jamás.

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La Biblia Textual 3a Edicion

51 De cierto, de cierto os digo: Si alguno guarda mi palabra, de ningún modo verá muerte eterna.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

51 De verdad os aseguro: el que guarda mi palabra no verá la muerte jamás'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

51 De cierto, de cierto os digo, si alguno guarda mi palabra, jamás verá muerte.

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Juan 8:51
15 Referencias Cruzadas  

¿Qué hombre hay que haya de vivir sin ver jamás la muerte? ¿Quién podrá sacar su alma del poder del infierno o de la muerte?


En verdad os digo que hay aquí algunos que no han de morir antes que vean al Hijo del hombre aparecer en el esplendor de su reino.


El mismo Espíritu Santo le había revelado, que no había de morir antes de ver al Cristo o Ungido del Señor.


Jesús le respondió así: Cualquiera que me ama, observará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos mansión dentro de él.


Acordaos de aquella sentencia mía que ya os dije: No es el siervo mayor que su amo. Si me han perseguido a mí, también os han de perseguir a vosotros; como han practicado mi palabra, del mismo modo practicarán la vuestra.


Yo he manifestado tu nombre a los hombres que me has dado salvándolos del mundo. Tuyos eran, y me los diste, y ellos han puesto por obra tu palabra.


En verdad, en verdad os digo, que quien escucha mi palabra, y cree a aquel que me ha enviado, tiene la vida eterna, y no incurre en sentencia de condenación, sino que ha pasado ya de muerte a vida.


Mas éste es el pan que desciende del cielo, a fin de que quien comiere de él no muera.


Y volviendo Jesús a hablar al pueblo, dijo: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue, no camina a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida.


Dijeron los judíos: Ahora acabamos de conocer que estás poseído de algún demonio. Abrahán murió, y murieron también los profetas, y tú dices: Quien observare mi palabra, no morirá eternamente.


Vosotros no le habéis conocido; yo sí que le conozco: y si dijere que no le conozco, sería como vosotros un mentiroso. Pero le conozco bien, y observo sus palabras.


Pues sin fe es imposible agradar a Dios; por cuanto el que se llega a Dios debe creer que Dios existe, y que es remunerador de los que le buscan.


Por cuanto era cosa digna que aquel Dios para quien y por quien son todas las cosas, habiendo de conducir a muchos hijos adoptivos a la gloria, consumase o inmolase por medio de la pasión y muerte al autor y modelo de la salvación de los mismos, Jesucristo Señor nuestro.


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